Evidence for Vortex Rings with Multiquantum Circulation in He II

Este estudio presenta evidencia experimental de anillos de vórtice con circulación multicuántica en helio-4 superfluido que desafían el paradigma establecido de que tales estructuras son inestables y se descomponen rápidamente en filamentos de un solo cuanto.

Yiming Xing, Yousef Alihosseini, Sosuke Inui, Wei Guo

Publicado 2026-03-06
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Imagina que el Helio II (un tipo de helio líquido súper frío) es como un mundo mágico donde el agua no se comporta como agua normal. En este mundo, el líquido es tan perfecto que no tiene fricción interna; es como si pudieras patinar sobre él para siempre sin detenerte.

En este mundo "mágico", existen torbellinos (vórtices). La física que conocemos nos dice que estos torbellinos son como hilos invisibles y muy finos. La regla de oro, aceptada por todos los científicos durante décadas, es que estos hilos solo pueden tener un solo "giro" o unidad de energía. Si intentas hacer un torbellino con dos o más giros, la naturaleza lo castiga: se rompe inmediatamente en hilos más pequeños y simples. Es como intentar hacer un nudo con una cuerda muy tensa; si pones demasiada tensión, la cuerda se parte en dos.

¿Qué descubrieron los autores de este estudio?

Los científicos (Yiming Xing, Yousef Alihosseini, Sosuke Inui y Wei Guo) hicieron un experimento donde lanzaron pequeñas partículas de hielo (hechas de deuterio, un tipo de hidrógeno pesado) dentro de este helio súper frío. Usaron una cámara rápida y un láser para ver cómo se movían estas partículas, como si fueran pequeños barcos navegando en un río invisible.

Lo que encontraron fue algo que rompe todas las reglas:

  1. El "Barco" que acelera: Vieron partículas atrapadas en torbellinos que no solo se movían rápido, sino que aceleraban increíblemente. Imagina un coche que, en lugar de frenar, va más rápido cuanto más pequeño se hace el círculo en el que gira.
  2. El problema de la "cinta de un solo giro": Cuando los científicos calcularon qué tan rápido debería moverse un torbellino normal (de un solo giro) para lograr esa aceleración, el resultado fue imposible. Un torbellino normal sería tan pequeño que se habría desvanecido en una fracción de segundo. No podía durar lo suficiente para que la partícula lo viera acelerar.
  3. La solución: ¡Torbellinos Gigantes! Para que la física funcione y la partícula se mantenga atrapada y acelerando, el torbellino no podía ser de un solo giro. ¡Tenía que ser un torbellino múltiple! Imagina que en lugar de un solo hilo, tienes un fajito de 4 a 20 hilos atados muy juntos, girando como un solo bloque gigante.

¿Por qué es esto un misterio?

Según la teoría clásica, ese "fajito" de hilos debería separarse casi instantáneamente, como un mazo de cartas que se dispersa al caer. Pero en este experimento, el "fajito" parecía estar pegado y duró mucho tiempo.

Además, había otro acertijo: las partículas de hielo se movían tan rápido que, según las reglas normales, deberían haber sido arrancadas del torbellino por la fuerza del viento (fricción). Pero no se soltaron. ¿Por qué? Porque si el torbellino tiene muchos giros (es un "fajito" o un núcleo múltiple), su fuerza de agarre es mucho más fuerte (como un imán gigante en lugar de uno pequeño), lo suficiente para mantener la partícula pegada incluso a velocidades locas.

La analogía final:

Imagina que estás en una piscina y ves un remolino.

  • La teoría vieja: Dice que si el remolino es muy fuerte, se romperá en remolinos pequeños y débiles.
  • El descubrimiento: Los científicos vieron un remolino que era tan fuerte y estable que parecía tener 20 remolinos dentro de uno solo, girando juntos como un equipo perfecto. Y lo más loco: este equipo gigante no se rompió, sino que duró mucho tiempo y aceleró a una partícula de hielo a velocidades increíbles.

¿Qué significa esto?

Este hallazgo es como encontrar un dinosaurio vivo en la selva moderna. Nos dice que nuestra comprensión de cómo funciona la materia a nivel cuántico (el mundo de lo muy pequeño) tiene una pieza faltante. Tal vez, en ciertas condiciones, la naturaleza permite que estos "torbellinos múltiples" existan y sean estables, algo que antes creíamos imposible.

Ahora, los científicos tienen un nuevo rompecabezas: ¿Qué hace que estos torbellinos múltiples no se rompan? ¿Hay algo especial en la partícula de hielo que actúa como un "pegamento" cuántico? Este descubrimiento abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo funciona el universo a nivel fundamental.