Adaptive loss of function accelerated the evolution of ancient and modern human cognition

Este estudio presenta un nuevo método llamado FASTER para demostrar que la evolución humana ha sido impulsada por una pérdida acelerada de funciones moleculares en diversas regiones genómicas, lo cual ha moldeado el desarrollo cerebral y la cognición tanto en la antigüedad como en tiempos recientes.

Autores originales: Starr, A. L., Cale, G. M., Magtanong, L., Palmer, M. E., Fraser, H. B.

Publicado 2026-04-28
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La pérdida de función como motor de la evolución humana

Durante mucho tiempo, los científicos han buscado regiones en el ADN que cambien con una rapidez inusual en los humanos en comparación con los chimpancés. Hasta ahora, la mayoría de los métodos se han centrado en detectar cambios en la secuencia de letras del código genético. Sin embargo, un cambio en la secuencia no siempre explica cómo cambia la biología de un organismo. El estudio presentado analiza no solo si las letras cambian, sino si la función de esas regiones —lo que esas partes del ADN hacen en la célula— también cambia de forma acelerada.

Para lograr esto, los investigadores desarrollaron un nuevo método llamado FASTER. A diferencia de las herramientas anteriores, FASTER permite detectar la evolución acelerada de la función biológica en cualquier parte del genoma, ya sea en las instrucciones para fabricar proteínas o en las regiones que controlan cuándo y dónde se activan esos genes.

Al aplicar este método, los autores identificaron regiones en los humanos que han experimentado una pérdida acelerada de función. Estos cambios ocurren en proteínas, en las zonas que regulan su fabricación y en regiones no codificantes que controlan la accesibilidad de la cromatina, que es la estructura que permite que el ADN sea leído por la célula. En muchos casos, estos cambios acelerados en la línea humana tienden a reducir la estabilidad de las proteínas o a disminuir la actividad de los controles genéticos.

Los resultados sugieren que esta pérdida de función no es un error aleatorio, sino que podría haber sido impulsada por la selección natural. La evidencia apunta a que estos cambios afectaron el desarrollo del cerebro y la cognición. Además, el estudio indica que este proceso de evolución acelerada no se detuvo en la antigüedad, sino que parece haber continuado moldeando la evolución humana incluso en los últimos miles de años.

En conjunto, el trabajo demuestra que la evolución humana puede haber sido impulsada de manera importante por una reducción acelerada en la función de ciertas partes del genoma, incluyendo una disminución generalizada en la actividad de los controles que regulan los genes.

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