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Revisiting GW170817 at milliarcsecond scale: high-precision constraints on jet geometry and H0H_0

Este artículo presenta un análisis bayesiano robusto de todos los datos VLBI disponibles para GW170817 utilizando nuevos modelos hidrodinámicos para restringir con precisión el ángulo de visión del chorro y derivar una constante de Hubble de 65.5±4.465.5\pm4.4 km s1^{-1} Mpc1^{-1}, un valor que se alinea más estrechamente con las mediciones de Planck del Universo temprano que con los resultados de SH0ES del Universo tardío.

Autores originales: Kelly Gourdji, Adam T. Deller, Chris Flynn, Taya Govreen-Segal, Cullan Howlett, Kunal P. Mooley, Ehud Nakar

Publicado 2026-05-13
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Kelly Gourdji, Adam T. Deller, Chris Flynn, Taya Govreen-Segal, Cullan Howlett, Kunal P. Mooley, Ehud Nakar

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina el universo como un globo gigante que se expande. Durante décadas, los científicos han debatido exactamente a qué velocidad se infla ese globo. Esta tasa se denomina constante de Hubble (H0H_0). El problema es que, cuando la mides utilizando el «universo temprano» (como el resplandor posterior al Big Bang), obtienes un número. Cuando la mides utilizando el «universo tardío» (como estrellas explosivas cercanas), obtienes un número diferente, ligeramente más rápido. Este desacuerdo se conoce como la «tensión de Hubble».

En 2017, los astrónomos tuvieron un avance. Detectaron una colisión cósmica: dos estrellas de neutrones chocando entre sí. Este evento, denominado GW170817, fue especial porque emitió tanto ondas gravitacionales (ondas en el espacio-tiempo) como luz (un destello brillante). Esto lo convirtió en una «sirena estándar»: un faro cósmico que podría ayudar a medir la tasa de expansión del universo.

Sin embargo, había una trampa. Para medir la distancia a la que está el faro, necesitas saber exactamente cómo está inclinado en relación con nosotros. Si miras un trompo giratorio de lado, se ve diferente que si lo miras desde arriba. Si adivinas mal la inclinación, adivinas mal la distancia, y tu cálculo de la tasa de expansión del universo resulta incorrecto.

El problema del «punto ciego»
Para GW170817, los detectores de ondas gravitacionales no pudieron indicarnos la inclinación con mucha precisión porque el evento se observó casi de frente (como mirar directamente por el cañón de un arma). Fue difícil distinguir el giro de «izquierda a derecha» del giro de «arriba a abajo».

Para solucionar esto, los científicos necesitaban observar el «resplandor»: la luz residual que queda tras la colisión. A medida que los escombros de la colisión se alejan a gran velocidad, generan un chorro de partículas. Si podemos observar cómo se mueve este chorro a través del cielo con el tiempo, podemos determinar el ángulo.

El nuevo enfoque del artículo: un mapa de alta precisión
Este artículo, escrito por Kelly Gourdji y colegas, es como pasar de un mapa callejero borroso a una imagen satelital de alta definición.

  1. La vieja forma: Estudios anteriores intentaron adivinar la forma del chorro observando cómo cambiaba el brillo de la luz con el tiempo (la «curva de luz»). Pero esto es como intentar adivinar la forma de un coche solo escuchando el ruido de su motor. Es complicado porque el ruido del motor depende tanto de la forma del coche como de la velocidad a la que va.
  2. La nueva forma: Los autores utilizaron una técnica llamada VLBI (Interferometría de Muy Larga Base). Imagina enlazar radiotelescopios en todo el planeta para crear un solo telescopio gigante del tamaño de la Tierra. Esto les proporciona una visión tan nítida que pueden ver detalles del tamaño de un miliarcosegundo (lo cual es como ver una moneda en la Luna desde la Tierra).

No solo observaron el «centro» del borrón de luz; analizaron directamente la forma completa y el movimiento de las ondas de radio, utilizando un modelo informático sofisticado que simula cómo se comporta un chorro de gas al chocar contra el espacio. Combinaron datos de cuatro momentos temporales diferentes:

  • Día 0: El momento exacto de la colisión (detectado por el Telescopio Espacial Hubble).
  • Día 75 y 230: Observaciones de radio de una red de telescopios.
  • Día 207: Una observación de radio de alta resolución que actuó como un «punto de control» crucial.

Los resultados: un ángulo más preciso
Al ajustar sus complejos modelos tridimensionales a estos datos ultra nítidos, determinaron el ángulo de visión con mucha mayor precisión que antes.

  • El ángulo: Descubrieron que el chorro está inclinado aproximadamente 18 a 20 grados respecto a nuestra línea de visión. (Las estimaciones anteriores eran un poco más difusas, oscilando entre 14 y 28 grados).
  • La distancia: Como conocían mejor el ángulo, pudieron calcular la distancia con mayor precisión. Descubrieron que la colisión ocurrió a unos 44 millones de años luz de distancia.
  • La tasa de expansión (H0H_0): Utilizando esta nueva distancia precisa, calcularon la constante de Hubble como 65,5 km/s/Mpc.

Por qué esto es importante
Este resultado es un «desempate» en el debate cósmico.

  • El «universo temprano» (satélite Planck) dice que la tasa es 67,4.
  • El «universo tardío» (equipo SH0ES) dice que la tasa es 73,0.
  • Esta nueva medición dice 65,5.

Los autores señalan que su resultado está muy cerca del número del «universo temprano» (dentro de un margen de error diminuto), pero significativamente más bajo que el número del «universo tardío». Esto sugiere que quizás las mediciones del «universo tardío» podrían estar ligeramente equivocadas, o que nuestra comprensión de la expansión del universo necesita una reevaluación.

Las advertencias
Los autores tienen cuidado de señalar que su resultado depende de varios factores:

  • El modelo del chorro: Asumen que el chorro se comporta exactamente como sus simulaciones informáticas. Si el chorro real es extraño o tiene una fuente de energía oculta (como un remanente residual de la colisión que brilla más tarde de lo esperado), el cálculo del ángulo podría cambiar.
  • Movimiento local: Las galaxias no solo se mueven con la expansión del universo; también tienen sus propias «velocidades peculiares» (desviaciones debidas a la gravedad local). Los autores tuvieron que estimar y promediar estas desviaciones locales, lo cual añade cierta incertidumbre.

En resumen
Este artículo es como tomar una foto borrosa de un trompo giratorio y utilizar una lente súper potente para ver exactamente cómo está inclinado. Al hacerlo, midieron la distancia a la colisión con mayor precisión y descubrieron que el universo se expande a una tasa que se alinea más estrechamente con las mediciones del «Big Bang» que con las mediciones de las «estrellas cercanas». No resuelve completamente el misterio de la tensión de Hubble, pero proporciona una pieza de evidencia muy sólida e independiente que se inclina hacia la tasa de expansión «más lenta».

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