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Height Dependent Phase Shifts of Wave Pulses in the Lower Solar Atmosphere Measured with SUNRISE III

Utilizando observaciones espectropolarimétricas de alta resolución del observatorio de globo SUNRISE III, los investigadores midieron desfases dependientes de la altura de pulsos de onda en la atmósfera solar baja, revelando que los pulsos que se propagan hacia arriba con desfases de 20 a 30 segundos son los más comunes entre la superficie y los 500–700 km, mientras que los pulsos de desfase cercano a cero y los que se propagan hacia abajo están asociados con la actividad magnética, demostrando así la efectividad de un enfoque de líneas múltiples para sondear las condiciones físicas atmosféricas.

Autores originales: Andreas Lagg, H. N. Smitha, Sami K. Solanki, Tino L. Riethmüller, Achim Gandorfer, Alex Feller, Francisco A. Iglesias, Azaymi L. Siu-Tapia, Jose Carlos del Toro Iniesta, Yukio Katsukawa, Pietro Bernas
Publicado 2026-07-23
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Andreas Lagg, H. N. Smitha, Sami K. Solanki, Tino L. Riethmüller, Achim Gandorfer, Alex Feller, Francisco A. Iglesias, Azaymi L. Siu-Tapia, Jose Carlos del Toro Iniesta, Yukio Katsukawa, Pietro Bernasconi, Thomas Berkefeld, Masahito Kubo, David Orozco Suárez, Robert Cameron, Jesper Schou, Damien Przybylski, Alberto Álvarez-Herrero, Bianca Grauf, Michael Carpenter, Alexander Bell, Valentín Martínez Pillet, Shahin Jafarzadeh, Lakshmi Pradeep Chitta, Francisco Javier Bailén, Julian Blanco Rodríguez, Juan Sebastián Castellanos Durán, Edvarda Harnes, Johannes Hölken, Ryohtaroh T. Ishikawa, Yusuke Kawabata, Takuma Matsumoto, Takayoshi Oba, Hanna Strecker, Dušan Vukadinović

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El ritmo oculto del Sol

Imagine que el Sol no es una bola de gas estática y ardiente, sino un tambor gigante y agitado. Al igual que la piel de un tambor vibra cuando se golpea, la superficie del Sol está constantemente ondulada por ondas. Estas no son ondas de agua, sino ondas sonoras que viajan a través del plasma supercaliente que compone nuestra estrella. Los científicos las llaman "p-modes" (modos p), y son la forma en que el Sol tararea una melodía baja y constante. Durante décadas, hemos sabido que estas ondas existen, pero escucharlas ha sido complicado. La mayoría de nuestros "oídos" se han sintonizado para escuchar solo las notas más profundas y fuertes, que nos dicen principalmente lo que sucede justo en la superficie del Sol.

Para comprender el interior del Sol y su personalidad magnética, necesitamos saber cómo cambian estas ondas a medida que viajan hacia arriba, moviéndose desde la superficie hacia las capas de la atmósfera superior. Piense en ello como escuchar una canción mientras sube una escalera; el sonido puede volverse más fuerte, más débil o cambiar de tono dependiendo de dónde se encuentre. La gran pregunta es: ¿viajan estas ondas solares suavemente hacia arriba, se quedan estancadas y se desvanecen, o a veces rebotan hacia abajo? Comprender esto nos ayuda a mapear las autopistas magnéticas invisibles y los cambios de temperatura que dan forma al comportamiento de nuestra estrella, lo que a su vez afecta al clima espacial que llega a la Tierra.

El globo del amanecer y la sinfonía solar

En julio de 2024, un equipo de científicos lanzó un telescopio de alta tecnología transportado por un globo llamado Sunrise III hacia la estratosfera. Flotando por encima de la atmósfera terrestre, que usualmente nubla nuestra visión del Sol, este observatorio actuó como un par de gafas superpotentes. Su trabajo era tomar una "instantánea" de un tipo muy específico de una zona tranquila de la superficie del Sol. En lugar de solo mirar la luz del Sol, el instrumento, llamado SUSI, actuó como un prisma, dividiendo la luz solar en un arcoíris de colores. Pero este no era un arcoíris cualquiera; era un mapa detallado de 19 "notas" específicas (líneas espectrales) que se forman a diferentes alturas en la atmósfera solar.

Los investigadores trataron estas 19 notas como un conjunto de micrófonos colocados a diferentes altitudes. Algunas se formaban muy abajo, justo sobre la superficie, mientras que otras se formaban mucho más arriba, a cientos de kilómetros de altura. Al observar cómo los "latidos" de las ondas del Sol se movían a través de estos diferentes micrófonos, pudieron medir exactamente cuánto tiempo le tomaba a un pulso de onda viajar de una capa a la siguiente. Es como cronometrar cuánto tarda una onda en moverse desde el fondo de una piscina hasta la superficie, pero haciéndolo con ondas de luz y sonido en una estrella.

Lo que encontraron: El arriba, el abajo y el estático

El equipo analizó más de una hora de datos, rastreando 502 pulsos de onda distintos. Lo que descubrieron fue algo sorprendente y mucho más complejo que un simple flujo "hacia arriba".

Primero, descubrieron que el comportamiento más común es la propagación ascendente. El 80% de las veces, los pulsos de onda viajaban desde las capas inferiores hacia arriba, hasta alturas de aproximadamente 500 a 700 kilómetros. Sin embargo, la velocidad de este viaje fue extraña. El tiempo que un pulso tardó en moverse entre capas fue usualmente de entre 20 y 30 segundos. Cuando calcularon la velocidad basándose en este tiempo, resultó ser increíblemente rápida: más de 10 km/s, lo cual es más rápido que la velocidad del sonido en esa parte del Sol. Esto sugiere que las ondas no están simplemente marchando hacia arriba en una línea recta y simple; algo más está sucediendo para que parezcan moverse tan rápido.

Segundo, descubrieron que las ondas se comportan de manera diferente dependiendo de dónde se encuentren en el Sol.

  • Sobre los "gránulos" (las manchas brillantes y calientes): Las ondas tardaron los 20 a 30 segundos completos en viajar hacia arriba.
  • Sobre las "líneas intergranulares" (los valles oscuros y más fríos entre las manchas): Las ondas se movieron mucho más rápido, tomando solo unos 10 segundos para cubrir la misma distancia. Esto se debe a que estas líneas son a menudo donde los campos magnéticos son más fuertes.

Tercero, y quizás lo más interesante, descubrieron que no todas las ondas van hacia arriba.

  • Propagación descendente: Alrededor del 5% de los pulsos fueron vistos viajando hacia abajo, apareciendo primero en las capas superiores y moviéndose hacia abajo. Estos se encontraban casi siempre sobre áreas con campos magnéticos fuertes.
  • Propagación cero: Alrededor del 15% de los pulsos mostraron casi ningún retraso de tiempo en absoluto. La onda parecía aparecer en todas partes al mismo tiempo, o al menos dentro de unos pocos segundos, independientemente de la altura. Esto sucede principalmente en áreas con campos magnéticos débiles o en las capas más bajas (por debajo de los 250 km).

Por qué importa (y lo que no es)

Los autores son cuidadosos al decir que estas "velocidades rápidas" no significan necesariamente que las ondas estén físicamente cruzando el espacio a velocidades supersónicas. En cambio, sugieren que la atmósfera del Sol no es un gas simple y tranquilo. Es dinámica, con calentamiento, enfriamiento y campos magnéticos que distorsionan las ondas. La velocidad "aparente" podría ser un truco de la física, donde la forma de la onda cambia a medida que se mueve a través de estas condiciones complejas, haciendo que parezca que viaja más rápido de lo que realmente lo hace.

También descartaron la idea de que estas ondas sean simples ondas suaves que se comportan exactamente como el sonido en una habitación tranquila. Los datos muestran que la atmósfera del Sol es desordenada y activa. Las ondas no solo viajan hacia arriba; pueden rebotar hacia abajo, o pueden estancarse por completo dependiendo del entorno magnético.

En resumen, este estudio utilizó un enfoque único de "muchas líneas" para mostrarnos que la atmósfera solar es una autopista concurrida y de múltiples niveles. A veces las ondas conducen hacia arriba, a veces conducen hacia abajo, y a veces simplemente se quedan atrapadas en el tráfico. La próxima vez que mire al Sol, imagínelo no solo como una bola resplandeciente, sino como un instrumento complejo y vibrante donde la música cambia dependiendo de qué nota escuche y dónde esté parado.

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