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What is the reason for the lack of cool evolved stars near the center of the Galaxy?

Este artículo propone que los pasajes repetidos de gigantes rojas a través de antiguos chorros de Sgr A* pueden despojar sus envolturas y calentar sus superficies, transformando potencialmente gigantes de tipo M frías en fuentes de tipo A calientes y explicando así el déficit observado de estrellas evolucionadas frías cerca del centro galáctico.

Autores originales: Petr Kurfürst, Michal Zajaček, Norbert Werner, Jiří Krtička, Matúš Labaj

Publicado 2026-08-27
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Autores originales: Petr Kurfürst, Michal Zajaček, Norbert Werner, Jiří Krtička, Matúš Labaj

Artículo original dedicado al dominio público bajo CC0 1.0 (http://creativecommons.org/publicdomain/zero/1.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En lo profundo del corazón de nuestra galaxia la Vía Láctea se encuentra una región de intensa gravedad y estrellas apiñadas, centrada en un agujero negro supermasivo conocido como Sgr A*. Esta zona central, que abarca apenas unos pocos años luz, es el hogar de un denso cúmulo de estrellas. Los astrónomos han cartografiado este vecindario durante mucho tiempo y han encontrado un desequilibrio peculiar. Mientras que las estrellas tenues y antiguas están dispersas por todo el núcleo, las gigantes rojas brillantes, frías y abultadas que deberían ser comunes allí están extrañamente ausentes. Estas son gigantes estrellas que han agotado el combustible de su núcleo y se han expandido en esferas masivas y esponjosas, pero parecen desvanecerse a medida que uno se acerca al agujero negro. Los científicos han propuesto varias razones para esta desaparición, sugiriendo que la gravedad extrema podría despedazarlas, o que las colisiones con otras estrellas o discos de gas podrían destruirlas. Sin embargo, un nuevo estudio explora una posibilidad diferente: que estas estrellas no son destruidas, sino transformadas por un poderoso e invisible viento del pasado del agujero negro.

Los investigadores Petr Kurfüst y su equipo de la Universidad Masaryk en la República Checa investigaron si los encuentros repetidos con un chorro de gas de alta velocidad, disparado por el agujero negro en el pasado, podrían alterar estas estrellas. Se centraron en las gigantes rojas, que tienen capas exteriores de gas grandes y débilmente sujetas. Utilizando potentes simulaciones por computadora, el equipo modeló una gigante roja típica, de aproximadamente la masa de nuestro Sol pero con un radio cien veces mayor, mientras viajaba a través de un chorro de gas que se movía a una fracción significativa de la velocidad de la luz. Observaron qué sucedía cuando la estrella cruzaba la trayectoria del chorro, no solo una vez, sino hasta diez veces durante un período de cien mil años. Las simulaciones mostraron que cada vez que la estrella entraba en el chorro, la colisión creaba una onda de choque que despojaba a la estrella de su atmósfera exterior y la calentaba.

Los resultados de estas simulaciones revelan un proceso de cambio gradual en lugar de una destrucción repentina. A medida que la estrella atravesaba repetidamente el chorro, la fricción y la presión despojaban pequeñas cantidades de su gas exterior, creando una larga cola de escombros detrás de la estrella. Si bien la cantidad total de masa perdida durante este largo período fue relativamente pequeña —comparable a lo que la estrella perdería naturalmente a través de su propio viento lento—, el efecto en la apariencia de la estrella fue dramático. El bombardeo constante del chorro calentó significativamente las capas superficiales de la estrella. En los modelos, la temperatura superficial de la estrella aumentó de unos frescos tres mil seiscientos grados a unos mucho más calientes ocho mil quinientos grados. Este cambio en la temperatura es suficiente para cambiar el color y la clasificación espectral de la estrella de una gigante roja fría a una estrella azul-blanca caliente.

Esta transformación ofrece una explicación convincente para las gigantes desaparecidas. Las estrellas pueden seguir allí, pero ya no parecen las gigantes rojas y frías que los astrónomos esperan encontrar. En su lugar, los ataques repetidos del chorro han cocinado sus superficies, haciendo que parezcan las estrellas calientes y de apariencia joven que se observan en exceso cerca del centro galáctico. El estudio sugiere que este mecanismo, combinado con otros factores como las colisiones, podría explicar la brecha observada en la población de gigantes frías. Los investigadores señalan que, si bien sus simulaciones muestran claramente este efecto de calentamiento y despojo, la cantidad exacta de masa perdida depende de la fuerza del chorro y la trayectoria específica de la estrella. Concluyen que el chorro actúa como un horno cósmico, alterando la identidad visible de estas estrellas antiguas sin necesariamente destruirlas por completo, dejando tras de sí un registro de la actividad pasada del agujero negro en las mismas estrellas que lo orbitan.

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