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🧠 neurociencia

Neural Dissociation of Cognitive Maps and Graphs in the Human Brain

Utilizando fMRI y la manipulación ortogonal de las distancias espaciales y experienciales, este estudio demuestra que el cerebro humano disocia los mapas cognitivos de los grafos al representar la proximidad espacial euclidiana en el surco intraparietal y la contigüidad experiencial de ruta más corta en la región hipocampal/parahipocampal y en las áreas corticales selectivas de escenas.

Autores originales: Xu, Y., Hinrichs, M. A. B., Bottini, R., Doeller, C. F.

Publicado 2026-10-11
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Xu, Y., Hinrichs, M. A. B., Bottini, R., Doeller, C. F.

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

La mente humana posee una capacidad extraordinaria para organizar la información, transformando un mundo caótico en un paisaje mental estructurado. Dos de las formas más fundamentales en que lo hacemos son a través de mapas y a través de grafos. Un mapa cognitivo es como una instantánea mental de un lugar, que dispone los elementos basándose en su ubicación física en el espacio, donde la distancia entre dos objetos se mide mediante una línea recta. Un grafo cognitivo, por el contrario, es una red mental de conexiones, que vincula elementos basándose en cómo los experimentamos al movernos de uno a otro, donde la distancia se define por la trayectoria realizada para llegar allí. Durante décadas, los científicos han debatido cómo el cerebro gestiona estas dos formas distintas de conocimiento. Debido a que nuestras experiencias diarias suelen combinar ambas —los lugares que están cerca en el espacio suelen estar también cerca en los trayectos que recorremos—, los investigadores han luchado por desentrañar si el cerebro utiliza un único sistema para ambos o sistemas separados para cada uno. Comprender esta distinción es crucial, ya que revela la arquitectura básica de la memoria humana y cómo navegamos no solo en espacios físicos, sino también en ideas complejas y relaciones sociales.

Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y del Cerebro Humano y la Universidad de Trento ha proporcionado ahora una respuesta clara a esta cuestión mediante el diseño de un ingenioso experimento que separa estos dos tipos de distancia. Crearon un mundo virtual que contenía ocho monumentos únicos conectados por una red específica de caminos. En este entorno, diseñaron una situación en la que dos ubicaciones podían estar físicamente cerca entre sí en una línea recta y, sin embargo, lejos en términos del trayecto necesario para ir de una a otra, debido a que los caminos de conexión no existían. Por el contrario, dos ubicaciones podían estar lejos en una línea recta pero ser fácilmente alcanzables mediante un camino corto y directo. Esta configuración les permitió probar si el cerebro trata la distancia de línea recta y la distancia de trayecto como piezas de información separadas.

Sesenta y un voluntarios pasaron un día aprendiendo este entorno virtual. Navegaron a través de él desde una perspectiva de primera persona, recorriendo los caminos y observando los monumentos, mientras también podían ver el espacio abierto a su alrededor. Para asegurar que realmente habían aprendido tanto la disposición del espacio como las conexiones de los caminos, los participantes realizaron pruebas en las que debían estimar distancias y elegir las rutas más cortas. Una vez que demostraron comprender el entorno, entraron en un escáner de resonancia magnética funcional (RMf). Dentro de la máquina, se les mostraron imágenes de los monumentos y se les pidió que recordaran la ubicación y las conexiones de cada uno. Mientras hacían esto, los investigadores utilizaron una técnica llamada análisis de similitud representacional para observar los patrones de actividad cerebral. Este método comprueba si la respuesta del cerebro a dos monumentos diferentes es más similar cuando esos monumentos están cerca en el mapa o cuando están cerca en la red de trayectos.

Los resultados revelaron una notable división del trabajo en el cerebro. Los investigadores descubrieron que las distancias de línea recta, propias del mapa, se representaban en un área específica en la parte posterior del cerebro conocida como el surco intraparietal. Esta región es conocida por procesar información espacial y visualizar disposiciones. En contraste, las distancias basadas en el trayecto, propias del grafo, se representaban en un conjunto diferente de áreas, incluyendo el hipocampo y las regiones circundantes que suelen estar activas cuando observamos escenas o navegamos por rutas. El hipocampo, una estructura profunda en el cerebro asociada frecuentemente con la memoria, mostró patrones de actividad que rastreaban el camino más corto entre ubicaciones, pero no parecía rastrear la distancia de línea recta. Esto sugiere que el hipocampo está especializado en organizar las experiencias basándose en cómo nos movemos a través de ellas, en lugar de dónde se sitúan en un espacio estático.

El estudio también analizó otras partes del cerebro implicadas en el reconocimiento de escenas, como el área parahipocámpica de las escenas, que también mostraron patrones de actividad vinculados a las conexiones de trayecto entre ubicaciones. Este hallazgo sugiere que el sistema de procesamiento de escenas del cerebro trabaja estrechamente con el sistema de memoria para construir un grafo de nuestras experiencias. Mientras tanto, el área responsable de la representación tipo mapa permaneció distinta, sin mostrar signos de rastrear las conexiones de los trayectos. Los investigadores tuvieron cuidado de descartar la posibilidad de que estos resultados se debieran simplemente a las formas de los monumentos u otras características visuales, confirmando que el cerebro estaba procesando efectivamente los conceptos abstractos de distancia espacial y distancia de trayecto de forma separada.

Estos hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre un debate de larga data en la neurociencia respecto a la función del hipocampo. Mientras que teorías anteriores sugerían que el hipocampo actúa como un mapa universal del espacio, este estudio sugiere que es más precisamente descrito como un sistema para organizar la secuencia de nuestras experiencias. El cerebro parece mantener dos formas paralelas de conocimiento: un mapa en la corteza parietal que contiene la disposición del mundo en su totalidad, y un grafo en el hipocampo y las áreas de procesamiento de escenas que registra el viaje y las conexiones entre eventos. Esta separación nos permite comprender nuestro entorno tanto como un lugar fijo como una serie de historias que hemos vivido, proporcionando una base más rica y flexible para el pensamiento y la memoria humanos.

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