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📊 epidemiología

National impact of Score MAMA on obstetric complications in Ecuador, 2012-2024: interrupted time series analysis

Este análisis de series temporales interrumpidas del sistema nacional Score MAMA de Ecuador (2012–2024) revela que su implementación estuvo asociada con un aumento selectivo en las complicaciones hipertensivas registradas, lo que sugiere una mejora en la detección de la preeclampsia-eclampsia más que un aumento real en la incidencia o una reducción en la hemorragia, la sepsis o la mortalidad materna.

Autores originales: HERDOIZA ALMEIDA, A. S., Paredes, L. G., Guerrero Salinas, M. A., Guayta Valladares, A. W., Solorzano, A. A. T., LANAS MENDOZA, E. S.

Publicado 2026-10-23
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Autores originales: HERDOIZA ALMEIDA, A. S., Paredes, L. G., Guerrero Salinas, M. A., Guayta Valladares, A. W., Solorzano, A. A. T., LANAS MENDOZA, E. S.

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

Cada embarazo conlleva un riesgo, pero durante décadas, las amenazas más peligrosas para la vida de una madre han sido predecibles: hemorragia grave, infección y presión arterial alta. En muchas partes del mundo, estas condiciones siguen siendo las principales causas de muerte materna, siendo los trastornos de presión arterial alta cada vez más comunes en América Latina. Para combatir esto, los sistemas de salud han comenzado a utilizar herramientas de alerta temprana, similares a los monitores utilizados en las unidades de cuidados intensivos, para detectar signos de deterioro antes de que ocurra una crisis. Estos sistemas se basan en controles sencillos y estandarizados —como medir la presión arterial o buscar fiebre— para activar una respuesta rápida de los equipos médicos. La esperanza es que, al detectar estos problemas a tiempo, los médicos puedan intervenir antes de que una complicación sea fatal. Sin embargo, aunque estas herramientas se recomiendan ampliamente, existe poca evidencia a gran escala de que realmente salven vidas cuando se implementan en todo un país, o si simplemente cambian la forma en que los médicos registran lo que ven.

En Ecuador, el Ministerio de Salud Pública introdujo un sistema nacional llamado Score MAMÁ para abordar esta brecha. Lanzado primero en una fase piloto en 2015 y luego expandido a todo el país en 2016, el sistema organiza la atención materna en torno a tres alertas codificadas por colores: Azul para la presión arterial alta, Rojo para la hemorragia y Amarillo para la infección. Cada color viene con un conjunto específico de instrucciones para el personal médico sobre cómo responder. Para entender si este cambio masivo en la forma en que operan los hospitales realmente mejoró los resultados, los investigadores analizaron una década de registros de salud nacionales, rastreando millones de nacimientos y altas hospitalarias desde 2012 hasta 2024. Buscaron cambios en las tasas de estas tres complicaciones específicas antes y después de la introducción del sistema, planteando una pregunta crítica: ¿cambió realmente el número de madres que se enfermaron, o el sistema solo facilitó la detección y el registro de los casos que ya estaban allí?

Los investigadores encontraron una diferencia notable entre los tres tipos de complicaciones. Tras la implementación de Score MAMÁ, la tasa registrada de casos de Código Azul —aquellos que involucran trastornos de la presión arterial como la preeclampsia— aumentó significativamente. Este incremento ocurrió tanto en las zonas piloto como, posteriormente, en todo el país, con un aumento de aproximadamente el 20 al 27 por ciento en los casos registrados. En contraste, las tasas de casos de Código Rojo (hemorragia grave) y de Código Amarillo (infecciones) no cambiaron en absoluto. Los datos mostraron que no hubo un cambio significativo en la frecuencia con la que las madres eran hospitalizadas por hemorragia o sepsis, lo que sugiere que el nuevo sistema no alteró la frecuencia de estos eventos agudos y potencialmente mortales. Los autores explican que este patrón apunta a una realidad específica: es probable que el sistema haya mejorado la detección de los problemas de presión arterial que podrían haber pasado desapercibidos o haber sido subnotificados en el pasado, en lugar de causar un aumento repentino de nuevos casos. Debido a que las hemorragias y las infecciones suelen ser tan graves y evidentes que son difíciles de pasar por alto, no se esperaría que una nueva herramienta de detección cambiara sus cifras registradas de la misma manera.

Quizás lo más importante es que el estudio analizó si estos cambios en la detección se tradujeron en una reducción de las muertes. Los investigadores examinaron los datos de mortalidad nacional durante el mismo período, rastreando cientos de muertes maternas clasificadas bajo los mismos tres códigos de colores. Encontraron que no hubo un cambio estadísticamente significativo en el número de muertes por presión arterial alta, hemorragia o infección tras el despliegue de Score MAMÁ. Si bien el número de casos registrados de presión arterial alta aumentó, el número de madres que murieron por ellos no disminuyó de manera mensurable. Del mismo modo, la tasa de mortalidad por hemorragia se mantuvo estable, aun cuando los funcionarios de salud del país señalaron que la hemorragia ha superado recientemente a la presión arterial alta como la principal causa directa de muerte materna en Ecuador. El estudio sugiere que, si bien el sistema logró que el sistema de salud fuera más consciente de las complicaciones de la presión arterial alta, esta mayor conciencia aún no ha resultado en una reducción detectable de la mortalidad a escala nacional.

Esta investigación resalta una verdad compleja sobre las intervenciones de salud pública: hacer que un sistema sea mejor para encontrar problemas no significa automáticamente que los haya resuelto. El aumento en los casos registrados de Código Azul parece ser una señal de una mejor detección, un primer paso necesario que trae los casos ocultos a la luz de la atención médica. Sin embargo, la falta de cambio en las tasas de mortalidad indica que identificar el problema no es suficiente; el siguiente desafío es asegurar que el tratamiento que sigue a esa identificación sea lo suficientemente efectivo como para salvar vidas. Para el futuro, los autores señalan que, si bien el sistema ha tenido éxito en estandarizar cómo se reconocen estos eventos, es necesario seguir trabajando para entender cómo convertir esa mejor detección en mejores tasas de supervivencia, particularmente para las complicaciones agudas como la hemorragia, que el sistema no logró modificar.

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