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Influence of Air Spring Pressure on Ride Comfort and Dynamic Response of an Electric Vehicle under Random Road Excitation

Este estudio investiga cómo las variaciones en la presión del muelle de aire afectan la comodidad de marcha y la respuesta dinámica de los vehículos eléctricos ante la excitación aleatoria de la carretera, revelando que presiones más altas aumentan la rigidez de la suspensión y las cargas de la rueda al tiempo que reducen la comodidad, identificando así rangos de presión óptimos para equilibrar estos factores contrapuestos a través de diferentes clases de carreteras y velocidades.

Autores originales: Nguyen Thanh Tung, Luong Van, Khau Tan Phat, Nguyen Thanh Danh, Phan Chuong Anh Khoi

Publicado 2026-10-05
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Nguyen Thanh Tung, Luong Van, Khau Tan Phat, Nguyen Thanh Danh, Phan Chuong Anh Khoi

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Todo vehículo que circula por una carretera debe librar una batalla constante entre dos necesidades contrapuestas. La primera es la necesidad de aislar a los pasajeros de la textura rugosa e irregular del pavimento, manteniendo un viaje suave y confortable. La segunda es la necesidad de mantener los neumáticos firmemente presionados contra el suelo, asegurando que el vehículo pueda maniobrar, frenar y acelerar de forma segura. Si un sistema de suspensión es demasiado blando, el coche puede sentirse como un bote sobre una ola, aislando al conductor de la carretera pero con el riesgo de perder el control cuando los neumáticos rebotan. Si el sistema es demasiado rígido, los neumáticos permanecen asentados, pero cada bache se transmite directamente a los pasajeros, convirtiendo un trayecto en una experiencia sacudida. Para los vehículos eléctricos, este equilibrio es aún más delicado porque los pesados paquetes de baterías y las configuraciones únicas de los motores cambian la forma en que el coche pesa y se mueve, haciendo que los ajustes tradicionales de la suspensión sean menos efectivos.

En un estudio reciente, los investigadores se propusieron encontrar el equilibrio preciso para los vehículos eléctricos equipados con muelles de aire. A diferencia de los muelles de acero tradicionales, que tienen una rigidez fija, los muelles de aire utilizan gas comprimido para soportar el peso del vehículo. Al cambiar la presión de este gas, los ingenieros pueden alterar qué tan rígido o blando se siente la suspensión. El equipo de la Universidad de Tecnología de Educación de Vinh Long en Vietnam investigó cómo diferentes niveles de presión de aire afectan a un vehículo que circula por carreteras de diversa calidad, desde autopistas suaves hasta pistas extremadamente accidentadas. Simularon el vehículo viajando a velocidades de entre 30 y 60 kilómetros por hora en cuatro tipos distintos de superficies de carretera, que iban desde buenas hasta extremadamente malas. Su objetivo era determinar los ajustes de presión ideales que mantuvieran el viaje confortable sin sacrificar la seguridad del contacto del neumático con la carretera.

Los investigadores construyeron un modelo digital detallado de un vehículo eléctrico, tratándolo como un sistema complejo con siete partes móviles para capturar cómo la carrocería y las ruedas reaccionan a los baches. Sometieron este coche virtual a vibraciones aleatorias que imitan las condiciones de conducción del mundo real, probando cuatro niveles específicos de presión de aire: 400.000, 600.000, 800.000 y 1.000.000 de Pascales. A medida que aumentaban la presión, el aire dentro de los muelles se volvía más difícil de comprimir, haciendo que la suspensión fuera efectivamente más rígida. Los resultados fueron claros y consistentes en todos los tipos de carretera: una mayor presión conducía a un viaje más brusco. Cuando la presión estaba en su punto más bajo, el vehículo absorbía bien los baches, pero a medida que la presión subía a su máximo, la carrocería del vehículo comenzaba a sacudirse más violentamente. En las carreteras más lisas probadas, aumentar la presión desde el ajuste más bajo al más alto hizo que la vibración promedio sentida por los pasajeros saltara casi un 41 por ciento.

Este aumento de la rigidez también tuvo un impacto directo en la interacción de los neumáticos con la carretera. Aunque una suspensión más rígida podría parecer que mantendría los neumáticos asentados, las simulaciones mostraron el efecto contrario en terrenos accidentados. A medida que la presión aumentaba, los neumáticos tenían más probabilidades de rebotar y perder contacto con el suelo, especialmente a velocidades más altas. Los investigadores midieron esto utilizando un factor que indica cuánto fluctúa el peso sobre el neumático. En las carreteras más irregulares, cuando el vehículo viajaba rápido con alta presión de aire, los neumáticos estaban peligrosamente cerca de despegarse completamente de la superficie. Esta pérdida de contacto es crítica porque un neumático que no está tocando la carretera no puede maniobrar ni frenar con eficacia. El estudio encontró que, en las superficies más desiguales, los ajustes de presión más altos reducían significativamente el agarre del neumático, creando un escenario donde el vehículo podría volverse inestable.

La calidad de la superficie de la carretera desempeñó un papel masivo en el rendimiento de estos ajustes de presión. En carreteras lisas y de alta calidad, el vehículo podía tolerar un rango más amplio de presiones, con ajustes entre 400.000 y 800.000 Pascales ofreciendo un compromiso razonable entre confort y seguridad. Sin embargo, a medida que la superficie de la carretera se volvía más accidentada, el margen de error se reducía. En carreteras de calidad media, los investigadores recomendaron bajar la presión a entre 400.000 y 600.000 Pascales para mantener la seguridad. En las carreteras muy malas y extremadamente accidentadas, las simulaciones sugirieron que el ajuste de presión más bajo era la única forma de mantener el viaje tolerable y los neumáticos en contacto con el suelo. En estas condiciones duras, conducir a altas velocidades combinado con una alta presión de aire creaba una tormenta perfecta de incomodidad y peligro, con la carrocería del vehículo sacudiéndose violentamente y los neumáticos luchando por mantener el agarre.

El estudio también destacó que la relación entre la velocidad y la presión no es lineal. Conducir más rápido en una carretera accidentada con una suspensión rígida amplifica los efectos negativos, provocando que el vehículo rebote más y que los neumáticos pierdan contacto con más frecuencia. Los investigadores señalaron que, si bien sus hallazgos proporcionan una guía clara para estas condiciones específicas, se basan en simulaciones por computadora en lugar de pruebas físicas en carretera. El modelo no tuvo en cuenta todas las variables posibles, como los cambios en la carga de equipaje del vehículo o la compleja dinámica de calor dentro de los muelles de aire. No obstante, los resultados ofrecen una hoja de ruta práctica para ingenieros y conductores. Sugieren que, para que los vehículos eléctricos sigan siendo cómodos y seguros, la presión del aire en la suspensión no debe establecerse en un único valor fijo. En su lugar, debe ajustarse dinámicamente, bajando la presión a medida que la carretera se vuelve más accidentada o el vehículo aumenta su velocidad, asegurando que el coche siga siendo una plataforma estable para sus pasajeros mientras mantiene sus pies firmemente apoyados en el suelo.

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