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Magnetic rigidity reveals the PeVatron acceleration region in SS 433

Al analizar observaciones de VLBA en multifrecuencia para revelar un perfil de campo magnético que aumenta la rigidez magnética a lo largo del chorro interno, este estudio identifica los eyecta bariónicos del microcuásar SS 433 como un Pevatrón oculto capaz de acelerar protones a energías que exceden 1 PeV muy por delante de sus lóbulos extendidos emisores de TeV.

Autores originales: Lang Cui, Jie Liao, Wancheng Xu, Pak Hin Thomas Tam, Xi Yan, Linuo Yang, Ruo-Yu Liu, Liang Chen, Ning Chang, Yong-Feng Huang, Long Ji, Ashutosh Tripathi, Felix Aharonian

Publicado 2026-08-24
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Autores originales: Lang Cui, Jie Liao, Wancheng Xu, Pak Hin Thomas Tam, Xi Yan, Linuo Yang, Ruo-Yu Liu, Liang Chen, Ning Chang, Yong-Feng Huang, Long Ji, Ashutosh Tripathi, Felix Aharonian

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En lo profundo del cosmos, existe una clase de aceleradores cósmicos tan potentes que pueden lanzar partículas subatómicas a energías un millón de veces mayores que cualquier cosa que podamos crear en la Tierra. Estas máquinas cósmicas se llaman Pevatrones. Durante décadas, los astrónomos han buscado estos objetos, sabiendo que en algún lugar de nuestra propia galaxia, la naturaleza debe estar construyendo partículas hasta estas alturas asombrosas. Aunque las estrellas en explosión han sido durante mucho tiempo los principales sospechosos, un nuevo candidato ha surgido de un objeto peculiar y largamente estudiado conocido como SS 433. Este sistema es un par binario donde un agujero negro o una estrella de neutrones consume vorazmente a una estrella compañera, disparando dos chorros masivos de gas sobrecalentado en direcciones opuestas. Observaciones recientes han demostrado que este sistema emite rayos gamma de alta energía, lo que sugiere que es, de hecho, un Pevatrón, pero un misterio crítico persistía: ¿exactamente dónde dentro de esos chorros ocurre la aceleración? ¿Es cerca del motor central, o lejos, donde los chorros chocan contra el gas circundante?

Un equipo de astrónomos ha resuelto ahora este rompecabezas observando el entorno magnético dentro de los chorros de SS 433 con un detalle sin precedentes. Utilizando una red de radiotelescopios distribuidos por la Tierra, mapearon la fuerza del campo magnético a lo largo de la sección interna del chorro, una región de solo decenas de unidades astronómicas de ancho. Descubrieron que el campo magnético no se debilita tan rápido como se esperaba a medida que uno se aleja del centro. En cambio, mantiene su fuerza sorprendentemente bien a través de la distancia. Este comportamiento específico es la clave del misterio. En física, la capacidad de un campo magnético para atrapar y acelerar una partícula depende de una combinación de la fuerza del campo y el tamaño de la región que ocupa. Debido a que el campo en SS 433 mantiene su fuerza suficiente sobre un área tan grande, la "rigidez magnética" —la capacidad de retener partículas de movimiento rápido— en realidad crece a medida que se viaja más lejos a lo largo del chorro.

Este hallazgo revela que la parte interna del chorro, específicamente una zona a unas pocas cientos de unidades astronómicas del sistema binario central, es la sala de máquinas oculta donde los protones están siendo acelerados a energías de peta-electrón voltios. Los investigadores calcularon que, en esta región específica, las condiciones magnéticas son lo suficientemente fuertes como para empujar a los protones a energías de aproximadamente 2.6 peta-electrón voltios. Esto coincide perfectamente con los niveles de energía máxima inferidos de los rayos gamma detectados por el observatorio LHAASO. El estudio descarta eficazmente la idea de que estas partículas de más alta energía sean creadas por electrones en ese mismo lugar, ya que el intenso campo magnético enfriaría a los electrones demasiado rápido para que alcancen tales energías. En su lugar, los datos apuntan a que los protones son los aceleradores primarios.

La imagen que emerge es la de un proceso de dos etapas. Los chorros compactos e internos de SS 433 actúan como el sitio de inyección, donde los protones son impulsados a velocidades extremas por el campo magnético. Una vez que estos protones superrápidos escapan de esta zona interna, viajan hacia afuera hacia la nebulosa circundante, una vasta nube de gas llamada W50. Allí, colisionan con átomos de gas neutro, creando el estallido de rayos gamma de alta energía que los telescopios en la Tierra pueden ver. Esta separación explica por qué la emisión de rayos gamma se ve diferente en varios niveles de energía: las señales de mayor energía provienen de la zona de interacción en la nube de gas, mientras que la aceleración misma ocurre mucho más cerca de la fuente. Al medir el perfil del campo magnético, los investigadores no solo han localizado el acelerador, sino que también han confirmado que el microcuásar SS 433 es un Pevatrón genuino, capaz de conducir partículas hasta los límites de lo que es posible en nuestra galaxia.

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