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Esketamine-Associated Lower Urinary Tract Symptoms Suggestive of Bladder Overactivity in Treatment-Resistant Depression: A Case Report

Este reporte de caso describe a un paciente con depresión resistente al tratamiento que desarrolló síntomas no inflamatorios del tracto urinario inferior sugestivos de hiperactividad vesical poco después de iniciar la escetamina intranasal, los cuales se resolvieron al espaciar la frecuencia del tratamiento.

Autores originales: Clara de oliveira lapa, Mario F. Juruena, Danilo Costa Pereira, Karine Furlanetto, Mariana Carvalho Moura Castiglioni, Vicente Arturi, Thiago Wendt Viola, Lucas Spanemberg

Publicado 2026-10-23
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Clara de oliveira lapa, Mario F. Juruena, Danilo Costa Pereira, Karine Furlanetto, Mariana Carvalho Moura Castiglioni, Vicente Arturi, Thiago Wendt Viola, Lucas Spanemberg

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La depresión es una carga pesada que puede hacer que el mundo se sienta gris e inamovible, pero para algunas personas, los tratamientos estándar simplemente no funcionan. Estas personas, que sufren de lo que los médicos llaman depresión resistente al tratamiento, a menudo se encuentran sin esperanza tras haber probado muchos medicamentos diferentes. En años recientes, ha surgido una nueva terapia para ayudar a este grupo específico: un spray que contiene una droga llamada esketamina. Este medicamento funciona de manera distinta a los antidepresivos más antiguos. En lugar de ajustar lentamente los químicos del estado de ánimo en el cerebro durante semanas, actúa rápidamente sobre un sistema involucrado en cómo las células cerebrales se comunican entre sí, brindando alivio a menudo en cuestión de horas o días. Si bien este tratamiento ha sido un salvavidas para muchos, los científicos aún están aprendiendo sobre cada posible efecto secundario que podría causar. Así como una herramienta poderosa puede tener consecuencias inesperadas, los investigadores están observando cuidadosamente para ver si este spray de acción rápida afecta otras partes del cuerpo, particularmente la vejiga, la cual es conocida por ser sensible a drogas similares cuando se usan de diferentes maneras.

La historia de un paciente ilustra un descubrimiento raro pero importante sobre este tratamiento. Un hombre de cincuenta años, que había luchado contra una depresión severa durante una década, comenzó a usar el spray nasal después de que otros medicamentos fallaran en ayudarlo. Su vida se había vuelto difícil; pasaba la mayor parte de sus días acostado, incapaz de trabajar o disfrutar de su familia, y cargaba con una sensación de desesperanza constante y pesada. Cuando los médicos comenzaron el tratamiento con esketamina, su estado de ánimo comenzó a elevarse notablemente rápido. En un mes, sintió un cambio significativo, y tras nueve meses, llegó a un punto en el que sus síntomas de depresión habían desaparecido por completo. Pudo regresar a su trabajo y conducir sin los pensamientos terroríficos que antes lo acechaban. Sin embargo, poco después de comenzar la segunda dosis del spray, apareció un problema nuevo y preocupante. Comenzó a sentir una necesidad repentina e intensa de orinar, acompañada de malestar en su vientre bajo, a pesar de que no sentía dolor al orinar ni tenía fiebre.

Los médicos sospecharon primero de una infección urinaria común, pero las pruebas contaron una historia diferente. Los análisis de sangre y las muestras de orina no mostraron signos de bacterias, inflamación o infección. Una ecografía de sus riñones y vejiga se veía normal, y sus análisis de sangre eran saludables. Lo único que parecía fuera de lugar era el momento en que aparecieron sus síntomas, los cuales coincidieron justo después de que comenzara el nuevo medicamento. Debido a que los medicamentos habituales para combatir infecciones no ayudaron, y porque las pruebas descartaron una infección típica, el equipo médico investigó más de cerca la droga misma. Probaron un medicamento diferente para calmar la vejiga, lo cual ayudó un poco, pero los síntomas solo desaparecieron por completo cuando cambiaron la frecuencia con la que el paciente recibía la esketamina. Al espaciar los tratamientos para una vez por semana en lugar de con más frecuencia, la urgencia urinaria desapareció. El paciente continuó con sus tratamientos semanales durante un año completo sin que el problema regresara, y su depresión permaneció en remisión.

Este caso sugiere que la droga puede a veces causar que la vejiga se sienta hiperactiva, creando una fuerte urgencia de ir al baño incluso cuando la vejiga no está llena, pero sin causar el daño o la inflamación vistos en condiciones de vejiga más severas. Los investigadores creen que esto sucede porque la droga cambia temporalmente cómo los nervios en el cerebro y la vejiga se comunican, en lugar de lesionar el tejido de la vejiga en sí. Esto es diferente de lo que se ve en personas que hacen un uso recreativo de una droga similar, donde el uso prolongado de dosis altas puede provocar daños graves y permanentes en el revestimiento de la vejiga. En el caso de este paciente, el problema estaba vinculado a la frecuencia con la que recibía la dosis durante la fase inicial intensa del tratamiento. Cuando se redujo la frecuencia, los síntomas cesaron. Los médicos utilizaron una escala estándar para evaluar la probabilidad de que la droga causara el problema, y la puntuación indicó una conexión probable.

La importancia de este hallazgo radica en lo que significa para los pacientes y los médicos. Si un paciente desarrolla estos síntomas urinarios, no necesariamente significa que deba abandonar un tratamiento que le está salvando la vida. En cambio, sugiere que ajustar el esquema de las dosis podría ser suficiente para resolver el problema. Este caso resalta que, si bien la droga es generalmente segura, puede afectar el sistema urinario de una manera que es reversible y manejable. Sirve como un recordatorio para que los médicos escuchen atentamente a los pacientes que reportan estos síntomas específicos, de modo que puedan ajustar el plan de tratamiento en lugar de abandonar una terapia que está funcionando bien para la depresión. Para el paciente de esta historia, la solución le permitió mantener los beneficios del tratamiento mientras vivía sin la angustia de los síntomas urinarios, demostrando que el monitoreo cuidadoso puede ayudar a navegar el complejo equilibrio entre sanar la mente y proteger el cuerpo.

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