← Últimos artículos
📄 agriculture

High temperature during anthesis affects the salinity tolerance of quinoa under field conditions

Este estudio demuestra que las altas temperaturas durante las etapas de antesis y llenado de grano reducen significativamente el rendimiento de la quinua y aumentan su sensibilidad a la salinidad del suelo en condiciones de campo, resaltando la necesidad urgente de genotipos que posean tanto tolerancia al calor como a la sal para su cultivo en las regiones áridas de Irán.

Autores originales: Masoumeh Salehi, Farhad Dehghani

Publicado 2026-10-09
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Masoumeh Salehi, Farhad Dehghani

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los paisajes áridos de Oriente Medio y Asia Central, donde el suelo suele ser salino y el aire seco, los agricultores se enfrentan a una difícil elección: cultivar alimentos o ver cómo la tierra queda en barbecho. Durante décadas, el mundo ha dependido de un puñado de cultivos básicos como el trigo y el arroz para alimentar a su población, pero estas plantas son frágiles cuando el suelo es salino o el aire es demasiado cálido. A medida que el clima cambia y las temperaturas aumentan, la búsqueda de una alternativa resiliente se ha vuelto hacia una humilde semilla de los Andes: la quinua. Esta planta no es solo una fuente de proteínas y nutrientes; es una superviviente. Prospera en condiciones duras donde otros cultivos fallan, tolerando suelos salinos que matarían un campo de trigo. Los científicos han sabido durante mucho tiempo que la quinua puede soportar la sal, pero han tenido dificultades para predecir exactamente cuánto puede soportar en el mundo real, especialmente cuando el clima se vuelve en su contra. La pregunta ya no es solo si la quinua puede crecer en suelos salinos, sino si puede sobrevivir al doble golpe de la sal y el calor extremo, una combinación que es cada vez más común en las regiones donde este cultivo es más necesario.

Para responder a esto, investigadores en Irán se propusieron probar cinco variedades diferentes de quinua bajo condiciones reales de campo durante dos años consecutivos. Plantaron las semillas en un suelo franco-arenoso en la meseta central, una región conocida por su clima desafiante. El equipo creó un entorno controlado donde podían manipular la salinidad del agua utilizada para el riego, probando niveles que iban desde agua dulce hasta agua tan salada como la del océano. Cultivaron las plantas durante dos temporadas completas, 2017 y 2018, para ver cómo se comportarían los cultivos. El primer año fue relativamente suave, pero el segundo año trajo una sorpresa: un periodo de calor intenso durante el momento más crítico para las plantas, cuando estaban floreciendo y llenando sus semillas con grano. Esta variación natural permitió a los científicos comparar cómo reaccionaban las mismas plantas a la sal en un año normal frente a un año en el que el calor fue severo.

Los resultados pintaron un cuadro claro de los límites de la planta. En el año más fresco de 2017, la quinua funcionó bien, produciendo una cosecha saludable incluso en suelos moderadamente salinos. Las plantas crecieron altas, sus semillas eran pesadas y produjeron una cantidad significativa de grano. Sin embargo, la historia cambió drásticamente en 2018. Cuando las altas temperaturas azotaron durante la etapa de floración, la capacidad de las plantas para producir semillas colapsó. El rendimiento promedio de las semillas cayó de casi 400 gramos por metro cuadrado en el primer año a menos de 76 gramos por metro cuadrado en el segundo. El calor no solo redujo la cantidad de grano; cambió las prioridades de la planta. En lugar de dedicar energía a la formación de semillas, las plantas se centraron en el crecimiento de hojas y tallos, lo que resultó en una gran cantidad de paja pero muy poca cosecha. Las semillas que se formaron eran más pequeñas y ligeras, y las plantas se volvieron mucho más sensibles a la sal en el suelo.

Lo que los investigadores descubrieron fue que el estrés por calor alteró fundamentalmente la forma en que la quinua gestiona la sal. En el año más fresco, las plantas podían tolerar altos niveles de salinidad, con algunas variedades produciendo buenos rendimientos incluso cuando el suelo era bastante salino. Pero cuando llegó el calor, la dinámica de tolerancia de las plantas cambió. El valor umbral en el que el rendimiento comienza a declinar mostró resultados mixtos bajo el estrés por calor; para algunos genotipos como Sadoq, el umbral aumentó, mientras que para otros como NSRCQE, disminuyó. Sin embargo, la pendiente del declive del rendimiento se volvió mucho más pronunciada en todos los casos; por cada unidad de sal añadida más allá del umbral, el rendimiento cayó mucho más rápido en el año caluroso que en el fresco. Esencialmente, aunque el punto de partida para el estrés variaba según la variedad, el daño infligido por la sal se volvió mucho más severo una vez alcanzado ese punto, haciendo que las plantas fueran mucho más frágiles en general. El estudio demostró que la sensibilidad de la quinua a la salinidad aumentó significamente cuando se combinó con el estrés por calor, particularmente durante los periodos de floración y llenado de semilla.

El experimento también destacó que no todas las variedades de quinua son iguales. Algunas líneas, como la llamada Sadoq, mostraron una mayor capacidad para producir semillas en ambos años, aunque incluso esta variedad resiliente sufrió una caída masiva en el rendimiento durante el año caluroso. Otras variedades fueron menos consistentes, con algunas funcionando bien en un año y mal en el siguiente. Los investigadores observaron que la capacidad de las plantas para producir semillas grandes era particularmente vulnerable al calor, con la disminución del porcentaje de semillas grandes en casi una cuarta parte en el año caluroso. Esta inconsistencia sugiere que plantar quinua en regiones salinas no es una solución garantizada. El momento de la siembra y la composición genética específica de la semilla importan tanto como las condiciones del suelo.

Los hallazgos ofrecen una lección aleccionadora para la agricultura en un mundo que se calienta. Si bien la quinua sigue siendo un cultivo prometedor para suelos salinos, su éxito no es absoluto. No es una solución mágica que pueda ignorar el clima. El estudio demuestra que las altas temperaturas durante la etapa de floración pueden interrumpir el proceso reproductivo de la planta, causando que aborte las semillas o produzca semillas diminutas y ligeras. Esta interrupción ocurre porque el calor interfiere con la polinización, un proceso que depende de rangos de temperatura específicos. Cuando el aire está demasiado caliente, la capacidad de la planta para convertir la luz solar y los nutrientes en grano se ve comprometida, y la sal en el suelo se convierte en un factor mucho más dañino. Los investigadores concluyeron que, para hacer de la quinua una fuente de alimento confiable en estos entornos difíciles, los agricultores y fitomejoradores deben centrarse en seleccionar variedades que sean menos sensibles al calor durante la floración y deben ajustar las fechas de siembra para evitar las partes más calurosas de la temporada. Sin estos ajustes, la promesa de la quinua como un cultivo resiliente al clima podría quedar sin cumplir en las regiones que más la necesitan.

¿Ahogado en artículos de tu campo?

Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.

Probar Digest →