Ultrafast X-ray sonography reveals the spatial heterogeneity of the laser-induced magneto-structural phase transition in FeRh
Al combinar la difracción de rayos X de energía dura ultrafast con pulsos de deformación de propagación, este estudio emplea la sonografía de rayos X para resolver la heterogeneidad espacio-temporal de la transición de fase magnetoestructural inducida por láser en FeRh, revelando que la fase ferromagnética se nuclea como dominios columnares estrechos de 30 nm en la superficie.
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La materia suele existir en diferentes estados, como el agua en forma de hielo, líquido o vapor. Cuando un material cambia de un estado a otro, rara vez es un cambio simple y uniforme que ocurre en todas partes al mismo tiempo. En cambio, la transformación suele comenzar en pequeños focos dispersos que crecen y se fusionan, creando un complejo paisaje de retazos de fases antiguas y nuevas. Comprender exactamente cómo se forman estos focos y dónde aparecen es crucial para diseñar dispositivos electrónicos más rápidos y eficientes, pero observar este proceso desarrollarse en tiempo real ha sido como intentar ver los hilos individuales de un tapiz estando demasiado lejos. Los científicos han sido capaces durante mucho tiempo de rastrear el tiempo de estos cambios con una velocidad increíble, midiendo eventos que ocurren en una billonésima de segundo, pero han tenido dificultades para ver los detalles espaciales de dónde comienza la nueva fase y cómo se propaga a través del material.
Un equipo de investigadores ha desarrollado ahora una forma de ver este paisaje oculto con una claridad sin precedentes, utilizando una técnica que llaman sonografía de rayos X ultrafast (ultrarrápida). Al combinar instantáneas de rayos X de alta velocidad con ondas sonoras que viajan a través de un material, han mapeado exactamente cómo una aleación metálica específica, conocida como FeRh, cambia su naturaleza magnética. Descubrieron que cuando este material es golpeado por un pulso de láser, el nuevo estado magnético no aparece como una capa plana que se extiende uniformemente por la superficie, ni comienza en lo profundo del material. En cambio, se nuclea en la superficie superior, creciendo hacia abajo en el material como miles de columnas diminutas y estrechas, cada una de unos 30 nanómetros de ancho. Este hallazgo resuelve un enigma de larga data en la comunidad científica, donde diferentes experimentos habían sugerido imágenes contradictorias de cómo ocurría la transición, y proporciona una nueva y poderosa herramienta para observar cómo los materiales cambian su estructura en un abrir y cerrar de ojos.
El material en el corazón de este estudio es una aleación de hierro y rodio que se encuentra en un delicado equilibrio. A temperatura ambiente, es antiferromagnética, lo que significa que sus espines magnéticos internos están dispuestos en un patrón que se cancela a sí mismo, dejando al material sin una atracción magnética general. Cuando se calienta, o en este caso, cuando es golpeado por un pulso de láser, experimenta un cambio drástico para volverse ferromagnética, donde los espines se alinean en la misma dirección, convirtiendo al material en un imán. Este cambio viene acompañado de una expansión física de la estructura cristalina del material, un cambio que los investigadores utilizaron como una clave para desbloquear el misterio de cómo ocurre la transición. Si bien experimentos previos podían decirles cuánto había cambiado el material a lo largo del tiempo, no podían decirles dónde estaba ocurriendo el cambio o qué forma tomaban las nuevas regiones magnéticas.
Para resolver esto, los investigadores utilizaron un truco ingenioso que involucra el sonido. Cuando el pulso de láser golpea el material, no solo desencadena el cambio magnético, sino que también lanza un pulso de sonido, o una onda de deformación, que viaja a través del material como una onda en un estanque. Esta onda sonora comprime y estira temporalmente el material a medida que se desplaza. Debido a que la nueva fase magnética expande la estructura del material, esta reacciona a esta onda de sonido de manera diferente que la fase antigua. Al disparar rayos X ultrafast al material en momentos precisos después del impacto del láser, el equipo pudo observar cómo los patrones de rayos X se desplazaban en respuesta al paso de la onda de sonido. Estos desplazamientos actuaron como un pulso de sonar, revelando la profundidad y la forma de las nuevas regiones magnéticas a medida que la onda de sonido pasaba a través de ellas.
Los resultados pintaron una imagen muy específica de la transformación. Los datos descartaron la idea de que la nueva fase magnética se formara como una capa plana extendiéndose por toda la superficie, o que comenzara en lo profundo del material y se moviera hacia afuera. En su lugar, la sonografía de rayos X mostró que la nueva fase aparecía como columnas verticales distintas que comenzaban en la superficie. Estas columnas son increíblemente estrechas, con un diámetro de aproximadamente 30 nanómetros, lo que es aproximadamente el tamaño de los diminutos granos cristalinos que componen la propia película metálica. A medida que el pulso de láser continúa impulsando el proceso, estas columnas crecen más profundamente en el material, eventualmente fusionándose para formar una capa magnética continua. Los investigadores descubrieron que este crecimiento columnar ocurre muy rápidamente, con la formación inicial ocurriendo en solo 8 picosegundos, una escala de tiempo que es una fracción de milmillonésima de segundo.
Este descubrimiento es significativo porque explica por qué experimentos previos habían producido resultados tan diferentes. Algunas mediciones, que promediaban las propiedades de toda la muestra, sugerían un cambio uniforme, mientras que otras insinuaban un comportamiento más complejo. La nueva técnica mostró que la verdad reside en la disposición espacial: el material está cambiando de una manera altamente heterogénea, con la nueva fase existiendo en estas columnas estrechas y aisladas antes de que se conecten. Los investigadores confirmaron este patrón probando diferentes intensidades del pulso de láser. Cuando el pulso era lo suficientemente fuerte como para superar la barrera de energía para la transición en toda la superficie, las columnas se formaban y se fusionaban rápidamente. Cuando el pulso era más débil, el cambio permanecía fragmentado, ocurriendo solo en los puntos donde al material le resultaba más fácil transformarse, confirmando aún más que el proceso es impulsado por la estructura local del material.
La capacidad de ver estos detalles abre una nueva ventana a la comprensión del comportamiento de los materiales que cambian sus propiedades rápidamente. La técnica utilizada aquí, la sonografía de rayos X ultrafast, no se limita a esta aleación metálica específica. Debido a que se basa en la forma fundamental en que las ondas de sonido interactúan con diferentes fases estructurales, puede aplicarse a una amplia gama de materiales que experimentan cambios similares. Este método permite a los científicos observar el nacimiento de nuevas fases en tiempo real, distinguiendo entre diferentes tipos de crecimiento e identificando las dimensiones precisas de las regiones cambiantes sin necesidad de preparar la muestra de ninguna forma especial. Al revelar la geometría oculta de estas transiciones, este trabajo proporciona una base más clara para comprender cómo se comportan los materiales bajo condiciones extremas, lo cual es esencial para el desarrollo de la próxima generación de tecnologías de computación y almacenamiento de datos de alta velocidad.
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