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Euclid Quick Data Release (Q1). The average far-infrared properties of Euclid-selected star-forming galaxies

Este estudio utiliza datos de Herschel y SCUBA-2 para caracterizar las propiedades promedio en el infrarrojo lejano de las galaxias formadoras de estrellas seleccionadas por Euclid, revelando que las temperaturas del polvo evolucionan con el tiempo cósmico debido al calentamiento por poblaciones estelares más viejas y que el catálogo de Euclid contabiliza más del 60% del fondo cósmico infrarrojo en longitudes de onda clave.

Autores originales: Euclid Collaboration, R. Hill, A. Abghari, D. Scott, M. Bethermin, S. C. Chapman, D. L. Clements, S. Eales, A. Enia, B. Jego, A. Parmar, P. Tanouri, L. Wang, S. Andreon, N. Auricchio, C. Baccigalupi
Publicado 2026-07-14
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Euclid Collaboration, R. Hill, A. Abghari, D. Scott, M. Bethermin, S. C. Chapman, D. L. Clements, S. Eales, A. Enia, B. Jego, A. Parmar, P. Tanouri, L. Wang, S. Andreon, N. Auricchio, C. Baccigalupi, M. Baldi, A. Balestra, S. Bardelli, P. Battaglia, A. Biviano, E. Branchini, M. Brescia, S. Camera, G. Cañas-Herrera, V. Capobianco, C. Carbone, J. Carretero, M. Castellano, G. Castignani, S. Cavuoti, K. C. Chambers, A. Cimatti, C. Colodro-Conde, G. Congedo, C. J. Conselice, L. Conversi, Y. Copin, A. Costille, F. Courbin, H. M. Courtois, M. Cropper, A. Da Silva, H. Degaudenzi, G. De Lucia, H. Dole, F. Dubath, X. Dupac, S. Dusini, S. Escoffier, M. Farina, F. Faustini, S. Ferriol, F. Finelli, N. Fourmanoit, M. Frailis, E. Franceschi, M. Fumana, S. Galeotta, K. George, B. Gillis, C. Giocoli, J. Gracia-Carpio, A. Grazian, F. Grupp, S. V. H. Haugan, W. Holmes, I. M. Hook, F. Hormuth, A. Hornstrup, K. Jahnke, M. Jhabvala, B. Joachimi, E. Keihänen, S. Kermiche, A. Kiessling, B. Kubik, M. Kümmel, M. Kunz, H. Kurki-Suonio, A. M. C. Le Brun, D. Le Mignant, S. Ligori, P. B. Lilje, V. Lindholm, I. Lloro, G. Mainetti, D. Maino, E. Maiorano, O. Mansutti, S. Marcin, O. Marggraf, M. Martinelli, N. Martinet, F. Marulli, R. J. Massey, E. Medinaceli, S. Mei, M. Melchior, Y. Mellier, M. Meneghetti, E. Merlin, G. Meylan, A. Mora, M. Moresco, L. Moscardini, R. Nakajima, C. Neissner, S. -M. Niemi, C. Padilla, S. Paltani, F. Pasian, K. Pedersen, W. J. Percival, V. Pettorino, S. Pires, G. Polenta, M. Poncet, L. A. Popa, L. Pozzetti, F. Raison, R. Rebolo, A. Renzi, J. Rhodes, G. Riccio, E. Romelli, M. Roncarelli, R. Saglia, Z. Sakr, D. Sapone, B. Sartoris, M. Sauvage, M. Schirmer, P. Schneider, T. Schrabback, A. Secroun, G. Seidel, S. Serrano, C. Sirignano, G. Sirri, L. Stanco, J. -L. Starck, J. Steinwagner, P. Tallada-Crespí, A. N. Taylor, H. I. Teplitz, I. Tereno, N. Tessore, S. Toft, R. Toledo-Moreo, F. Torradeflot, I. Tutusaus, L. Valenziano, J. Valiviita, T. Vassallo, G. Verdoes Kleijn, A. Veropalumbo, Y. Wang, J. Weller, A. Zacchei, G. Zamorani, F. M. Zerbi, I. A. Zinchenko, E. Zucca, V. Allevato, M. Ballardini, M. Bolzonella, E. Bozzo, C. Burigana, R. Cabanac, M. Calabrese, A. Cappi, J. A. Escartin Vigo, L. Gabarra, W. G. Hartley, M. Huertas-Company, R. Maoli, J. Martín-Fleitas, S. Matthew, N. Mauri, R. B. Metcalf, A. Pezzotta, M. Pöntinen, I. Risso, V. Scottez, M. Sereno, M. Tenti, M. Viel, M. Wiesmann, Y. Akrami, I. T. Andika, S. Anselmi, M. Archidiacono, F. Atrio-Barandela, D. Bertacca, L. Bisigello, A. Blanchard, L. Blot, H. Böhringer, M. Bonici, S. Borgani, M. L. Brown, S. Bruton, A. Calabro, B. Camacho Quevedo, F. Caro, C. S. Carvalho, T. Castro, Y. Charles, F. Cogato, S. Conseil, A. R. Cooray, O. Cucciati, S. Davini, F. De Paolis, G. Desprez, A. Díaz-Sánchez, J. J. Diaz, S. Di Domizio, J. M. Diego, P. -A. Duc, M. Y. Elkhashab, A. Finoguenov, A. Fontana, F. Fontanot, A. Franco, K. Ganga, J. García-Bellido, T. Gasparetto, V. Gautard, E. Gaztanaga, F. Giacomini, F. Gianotti, A. H. Gonzalez, G. Gozaliasl, M. Guidi, C. M. Gutierrez, A. Hall, S. Hemmati, C. Hernández-Monteagudo, H. Hildebrandt, J. Hjorth, J. J. E. Kajava, Y. Kang, V. Kansal, D. Karagiannis, K. Kiiveri, J. Kim, C. C. Kirkpatrick, S. Kruk, J. Le Graet, L. Legrand, M. Lembo, F. Lepori, G. Leroy, G. F. Lesci, J. Lesgourgues, T. I. Liaudat, A. Loureiro, J. Macias-Perez, M. Magliocchetti, E. A. Magnier, F. Mannucci, C. J. A. P. Martins, L. Maurin, C. J. R. McPartland, M. Miluzio, P. Monaco, C. Moretti, G. Morgante, K. Naidoo, A. Navarro-Alsina, S. Nesseris, D. Paoletti, F. Passalacqua, K. Paterson, L. Patrizii, A. Pisani, D. Potter, S. Quai, M. Radovich, G. Rodighiero, S. Sacquegna, M. Sahlén, D. B. Sanders, E. Sarpa, A. Schneider, D. Sciotti, E. Sellentin, L. C. Smith, J. G. Sorce, S. A. Stanford, K. Tanidis, C. Tao, G. Testera, R. Teyssier, S. Tosi, A. Troja, M. Tucci, C. Valieri, A. Venhola, D. Vergani, G. Verza, P. Vielzeuf, N. A. Walton

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina el universo como una ciudad gigante y bulliciosa. Durante mucho tiempo, los astrónomos han estado utilizando telescopios potentes como Euclid para tomar fotos de alta definición de los edificios de esta ciudad (las galaxias) en luz visible e infrarrojo cercano. Pueden ver los "ladrillos" de los edificios —las estrellas— y contar cuántas personas (estrellas) viven allí. Pero hay un problema: estas fotos pasan por alto el resplandor acogedor y cálido del sistema de calefacción de la ciudad.

Ese sistema de calefacción es el polvo cósmico. Es la materia que se calienta con estrellas jóvenes y calientes y brilla intensamente en el infrarrojo lejano, una parte del espectro de luz que nuestros ojos no pueden ver. Para ver este resplandor, necesitamos mirar a través de un tipo de lente diferente, como los telescopios Herschel y SCUBA-2. Pero aquí está el truco: las lentes de Herschel y SCUBA-2 son un poco borrosas. No pueden distinguir los edificios individuales en las fotos de Euclid; en su lugar, ven una sopa brillante y difusa donde miles de galaxias se mezclan.

Entonces, ¿cómo calculas qué tan caliente está la sopa cuando no puedes ver las ollas individuales? Usas un truco llamado "apilamiento" (stacking). Imagina que tienes un millón de fotos borrosas de una multitud. No puedes ver el rostro de una sola persona, pero si las alineas todas perfectamente y promedias el brillo de los píxeles donde la gente está de pie, el ruido difuso se cancela y emerge un resplandor promedio claro. Eso es exactamente lo que hizo este artículo. El equipo tomó el Euclid Quick Data Release (Q1)—una lista de más de 2.6 millones de galaxias formadoras de estrellas—y las apiló sobre los mapas de Herschel y SCUBA-2 para medir su resplandor promedio en el infrarrojo lejano.

El Gran Descubrimiento: El "Termostato" del Universo

Lo más emocionante que encontraron es cómo cambia la temperatura de este polvo cósmico a medida que el universo envejece.

Piensa en el universo como una casa que se está enfriando lentamente después de una gran fiesta. En los primeros días del universo (cuando era joven y el redshift era alto, alrededor de z3z \simeq 3), el polvo estaba muy caliente, alrededor de 35 K. Esto tiene sentido porque el universo estaba lleno de estrellas jóvenes y energéticas que calentaban todo como una hoguera rugiente.

Pero a medida que el universo envejeció, el equipo encontró algo sorprendente. El polvo no solo se fue enfriando cada vez más hasta congelarse. En cambio, se enfrió rápidamente hasta que el universo tenía unos 6 mil millones de años (alrededor de redshift z1z \simeq 1), y luego... se detuvo. La temperatura se niveló y se mantuvo constante en unos 23 K, hasta el día de hoy.

Los autores argumentan que esto sucede porque el "fuego" de las estrellas jóvenes ya no es lo único que calienta el polvo. En el universo temprano, el polvo era calentado por estrellas jóvenes y calientes en regiones de formación estelar. Pero hoy, el polvo es calentado principalmente por la "vieja guardia"—las estrellas más frías y viejas que han estado allí durante mucho tiempo. Aunque estas estrellas viejas son menos energéticas, son tantas que mantienen el polvo a un constante y cálido 23 K, evitando que se congele por completo.

Lo que Midieron vs. Lo que Simularon

El equipo no solo lo supuso; lo midió. Ajustaron los datos a una curva matemática específica: T2+(T1T2)et/τT_2 + (T_1 - T_2) e^{-t/\tau}.

  • T1T_1 (la temperatura inicial caliente) se midió en (79.7±7.4)(79.7 \pm 7.4) K.
  • T2T_2 (la temperatura final constante) se midió en (23.2±0.1)(23.2 \pm 0.1) K.
  • τ\tau (qué tan rápido se enfrió) se midió en (1.6±0.1)(1.6 \pm 0.1) Gyr (mil millones de años).

Aquí es donde argumentan contra una idea popular. Hay simulaciones por computadora (como la simulación MAMBO) que intentan predecir cómo se comportan las galaxias. Estas simulaciones sugerían que las temperaturas del polvo deberían seguir bajando constantemente a medida que el universo envejece, sin nivelarse nunca. Los datos de los autores muestran explícitamente que esta simulación es errónea para la era actual. El universo real tiene una temperatura de "suelo" que las simulaciones pasaron por alto.

Otros Hallazgos Interesantes

  • Polvo y Estrellas: El equipo también observó cuánto polvo hay en comparación con las estrellas. Encontraron que la relación de polvo respecto a las estrellas aumenta a medida que el universo retrocede desde el presente hasta aproximadamente z1z \simeq 1, y luego parece estabilizarse o caer. Esto se debe a que, en el pasado, las galaxias estaban absorbiendo enormes cantidades de gas (que se convierte en polvo), pero ahora están agotando ese gas o perdiéndolo.
  • La Masa no Importa para el Calor: Sorprendentemente, la temperatura del polvo no le importa qué tan grande sea la galaxia. Una galaxia diminuta y una galaxia masiva tienen un polvo aproximadamente a la misma temperatura si están en la misma edad del universo. Esto significa que el vínculo entre qué tan rápido una galaxia está formando estrellas y qué tan caliente es su polvo depende enteramente de la masa de la galaxia.
  • Resolviendo el Rompecabezas Cósmico: El equipo calculó cuánto de la "Fondo de Infrarrojo Cósmico" (el resplandor total de todo el polvo en el universo) podían ver. Encontraron que las galaxias de Euclid que estudiaron representan más del 60% del resplandor total en las longitudes de onda de 250, 350 y 500 μ\mum. No han resuelto todo el rompecabezas todavía, pero han encontrado las piezas más grandes.

¿Qué Sigue?

El artículo sugiere que a medida que la misión Euclid avance y se vuelva más profunda, serán capaces de ver incluso más galaxias, incluyendo las más tenues y aquellas que están más atrás en el tiempo. Esto ayudará a ver si la temperatura del polvo realmente se mantiene plana para siempre o si cambia de formas que aún no podemos ver. Por ahora, han medido un calor claro y constante en el polvo del universo que los modelos computacionales no pudieron predecir, demostrando que el sistema de calef heating del universo es más complejo de lo que pensábamos.

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