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⚛️ phenomenology

Search for dark matter annihilation in the Sun using the full ANTARES dataset

Utilizando el conjunto de datos completo de ANTARES de 2007 a 2022, este estudio no encontró evidencia significativa de la aniquilación de materia oscura en el Sol, estableciendo así límites superiores mejorados en las secciones eficaces de interacción WIMP-protón para masas entre 35 GeV y 10 TeV que son consistentes con otras búsquedas de materia oscura directas e indirectas.

Autores originales: A. Albert, S. Alves, M. André, M. Ardid, S. Ardid, J. -J. Aubert, J. Aublin, B. Baret, S. Basa, Y. Becherini, B. Belhorma, F. Benfenati, V. Bertin, S. Biagi, J. Boumaaza, M. Bouta, M. C. Bouwhuis, H.
Publicado 2026-09-30
📖 4 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: A. Albert, S. Alves, M. André, M. Ardid, S. Ardid, J. -J. Aubert, J. Aublin, B. Baret, S. Basa, Y. Becherini, B. Belhorma, F. Benfenati, V. Bertin, S. Biagi, J. Boumaaza, M. Bouta, M. C. Bouwhuis, H. Brânzaş, R. Bruijn, J. Brunner, J. Busto, B. Caiffi, D. Calvo, S. Campion, A. Capone, L. Caramete, F. Carenini, J. Carr, V. Carretero, T. Cartraud, S. Celli, M. Chabab, T. Chiarusi, M. Circella, J. A. B. Coelho, A. Coleiro, R. Coniglione, P. Coyle, A. Creusot, A. F. Díaz, B. De Martino, C. Distefano, I. Di Palma, C. Donzaud, D. Dornic, D. Drouhin, T. Eberl, A. Eddymaoui, T. van Eeden, D. van Eijk, S. El Hedri, A. Enzenhöfer, P. Fermani, G. Ferrara, F. Filippini, L. A. Fusco, S. Gagliardini, J. García-Méndez, C. Gatius Oliver, P. Gay, N. Geißelbrecht, H. Glotin, R. Gozzini, R. Gracia Ruiz, K. Graf, C. Guidi, L. Haegel, H. van Haren, A. J. Heijboer, Y. Hello, L. Hennig, J. J. Hernández-Rey, J. Hößl, F. Huang, G. Illuminati, B. Jisse-Jung, M. de Jong, P. de Jong, M. Kadler, O. Kalekin, U. Katz, A. Kouchner, I. Kreykenbohm, V. Kulikovskiy, R. Lahmann, M. Lamoureux, A. Lazo, D. Lefèvre, E. Leonora, G. Levi, S. Le Stum, S. Loucatos, J. Manczak, M. Marcelin, A. Margiotta, A. Marinelli, P. Migliozzi, A. Moussa, R. Muller, S. Navas, E. Nezri, B. Ó Fearraigh, E. Oukacha, A. M. Păun, G. E. Păvălaş, S. Peña-Martínez, M. Perrin-Terrin, P. Piattelli, C. Poirè, T. Pradier, N. Randazzo, D. Real, G. Riccobene, A. Romanov, A. Sánchez Losa, A. Saina, F. Salesa Greus, D. F. E. Samtleben, M. Sanguineti, P. Sapienza, F. Schüssler, J. Seneca, M. Spurio, Th. Stolarczyk, M. Taiuti, Y. Tayalati, B. Vallage, G. Vannoye, V. Van Elewyck, S. Viola, D. Vivolo, J. Wilms, S. Zavatarelli, A. Zegarelli, J. D. Zornoza, J. Zúñiga

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Durante décadas, los astrónomos han sabido que las estrellas y galaxias visibles constituyen solo una pequeña fracción del universo. El resto es una sustancia invisible llamada materia oscura, la cual ejerce gravedad pero no emite ni refleja luz. Aunque no podemos verla directamente, su presencia se siente en la forma en que las galaxias giran y en cómo la luz se curva alrededor de objetos masivos. Una de las principales teorías sugiere que la materia oscura está compuesta por partículas pesadas y de movimiento lento que rara vez interactúan con la materia ordinaria. Si estas partículas existen, podrían colisionar ocasionalmente con los núcleos de los átomos dentro de objetos masivos como el Sol. Cuando esto sucede, las partículas podrían quedar atrapadas por la gravedad del Sol, hundiéndose hacia el núcleo donde podrían colisionar entre sí y desaparecer, liberando energía en forma de otras partículas, incluyendo neutrinos. Estas partículas fantasmales viajan por el espacio casi a la velocidad de la luz, atravesando planetas y estrellas sin detenerse, llevando un mensaje desde el centro del Sol hacia la Tierra.

Un equipo de científicos que trabaja con el telescopio de neutrinos ANTARES, ubicado en las profundidades del Mar Mediterráneo, se propuso escuchar este mensaje. El telescopio, que operó desde 2007 hasta 2022, consistía en un vasto arreglo tridimensional de sensores de luz suspendidos en las aguas oscuras. Su trabajo era captar los tenues destellos de luz azul producidos cuando un neutrino de alta energía proveniente del espacio golpeaba un átomo en el agua, creando una partícula cargada que se movía más rápido de lo que la luz puede viajar en el agua. Al analizar el conjunto completo de datos recopilados durante quince años, los investigadores buscaron específicamente un exceso de estos neutrinos provenientes de la dirección del Sol. Buscaban una señal que demostrara que las partículas de materia oscura están siendo efectivamente capturadas y aniquiladas en el núcleo de nuestra estrella.

El análisis cubrió un amplio rango de posibles masas de materia oscura, desde 35 GeV/c² hasta 10 TeV/c², y consideró diversas formas en las que estas partículas podrían aniquilarse. El equipo utilizó sofisticados modelos computacionales para predecir cómo debería ser la señal y la comparó contra el ruido de fondo de los neutrinos creados por los rayos cósmicos al impactar la atmósfera terrestre. Tras filtrar cuidadosamente los datos y aplicar estrictos criterios de selección para asegurar que las partículas detectadas provenían realmente del Sol, el resultado fue claro: no hubo un exceso significativo de neutrinos. El número de eventos observados coincidió exactamente con lo que se esperaría de las fuentes naturales de fondo por sí solas.

Debido a que no se encontró ninguna señal, los investigadores no pudieron confirmar la existencia de partículas de materia oscura en el Sol, pero lograron algo igualmente importante para la ciencia: establecieron nuevos y más estrictos límites sobre cómo podrían comportarse estas partículas. Al descartar ciertas posibilidades, delimitaron el espacio de búsqueda para futuros experimentos. El estudio determinó que, si estas partículas de materia oscura existen, interactúan con los protones en el Sol con una frecuencia incluso menor de la que se pensaba anteriormente. Estos nuevos límites son dos a tres veces más sensibles que los alcanzados por el mismo equipo en estudios previos, gracias a la mayor cantidad de datos y a los métodos mejorados para reconstruir las trayectorias de partículas de baja energía. Los hallazgos son consistentes con los resultados de otros experimentos que buscan materia oscura, tanto aquellos que buscan colisiones directas en laboratorios subterráneos como aquellos que buscan señales indirectas en el espacio. Aunque el Sol permanece silencioso ante esta pregunta específica, la ausencia de una señal ayuda a los físicos a refinar sus teorías y guía a la próxima generación de detectores mientras continúan la caza de la sustancia invisible que mantiene unido al universo.

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