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Alternative methods to measure body temperature in dogs and cats

Este estudio demuestra que la termometría infrarroja auricular es una alternativa fiable a la termometría rectal digital para medir la temperatura corporal en perros y gatos hospitalizados, siempre que se aplique un factor de corrección de 0,5 °C para mejorar la concordancia entre ambos métodos.

Autores originales: Tal Brender, Michal Horowitz, Ran Nivy, Gila Sutton, Yaron Bruchim

Publicado 2026-07-24
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Tal Brender, Michal Horowitz, Ran Nivy, Gila Sutton, Yaron Bruchim

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El dilema del detective de la fiebre

Imagina que tu cuerpo es una casa de alta tecnología con un termostato muy estricto en el sótano (el cerebro) que mantiene la temperatura perfecta sin importar cómo esté el clima afuera. Este "termostato" se llama hipotálamo, y mantener la casa a la temperatura adecuada se llama homeostasis. Si la casa se calienta demasiado o se enfría demasiado, todo el sistema empieza a fallar. En el mundo de la medicina veterinaria, revisar esta temperatura es una de las primeras cosas que hace un doctor para ver si una mascota está enferma.

Durante décadas, el estándar de oro para revisar la temperatura de un perro o un gato ha sido el "método rectal". Piensa en esto como revisar la temperatura de una olla de sopa metiendo una cuchara profundamente en ella. Es confiable, pero también es un poco sucio, invasivo y puede hacer que el animal (y el veterinario) se sientan estresados e incómodos. Debido a esto, los científicos han estado buscando una mejor manera, como usar una "cámara térmica" que lea el calor desde el oído. La gran pregunta es: ¿Podemos confiar en este nuevo y rápido método de oído para decirnos la misma verdad que el viejo método de la cuchara, o es solo un juguete elegante que nos da los números equivocados?

El oído frente al recto: Un cuento de dos termómetros

En este estudio, un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y un centro de especialidades veterinarias decidieron poner estos dos métodos a prueba. Reunieron a 100 mascotas hospitalizadas —75 perros y 25 gatos— y midieron su temperatura corporal dos veces en rápida sucesión: una vez con el termómetro digital tradicional en el recto (DRT) y otra vez con un termómetro infrarrojo en el oído (AIRT).

Los resultados fueron un poco como comparar un ancla lenta y pesada con una lancha rápida y estilizada. Los investigadores encontraron que el método rectal de la vieja escuela era, de hecho, el "ancla" de la precisión. Era ligeramente más preciso, con muy poca variación entre las mediciones. El termómetro de oído, aunque sigue siendo una herramienta muy confiable, era un poquito menos preciso, mostrando un poco más de margen de error en sus números. Sin embargo, los dos métodos seguían siendo buenos amigos; coincidieron bastante bien entre sí, con una puntuación de correlación de 0.694.

Pero aquí está el giro: el termómetro de oído consistentemente marcó una temperatura más baja que el rectal. Era como si el termómetro de oído fuera un amigo tímido que siempre subestima la temperatura por aproximadamente medio grado. En 74 de 100 casos, la temperatura rectal fue mayor que la temperatura del oído. Los investigadores se dieron cuenta de que si simplemente tomabas la lectura del oído tal cual, podrías pasar por alto una fiebre o pensar que la mascota está más fresca de lo que realmente está.

La magia del "factor de corrección"

El equipo no se detuvo solo en encontrar una diferencia; intentaron arreglarlo. Probaron un truco matemático simple: añadir un "factor de corrección" a la lectura del oído. Imagina que el termómetro de oído tuviera un sesgo incorporado, como una báscula que siempre dice que pesas 0.5 kilogramos menos de lo que realmente pesas. Si sabes eso, simplemente sumas 0.5 de vuelta para obtener el número real.

Cuando los investigadores añadieron 0.5°C a cada lectura de temperatura de oído, los dos métodos de repente se alinearon mucho más. El acuerdo entre ellos aumentó, y la correlación mejoró a 0.833. La diferencia entre los dos métodos se redujo de un promedio de 0.51°C a un minúsculo 0.01°C. Esto sugiere que, aunque el termómetro de oído no es perfecto por sí solo, se convierte en un sustituto fantástico si solo recuerdas añadir ese medio grado.

Por qué importa: Velocidad frente a Estrés

Entonces, ¿deberíamos tirar el termómetro rectal? El artículo sugiere un "tal vez, pero no del todo". El método del oído tiene una gran ventaja: velocidad y comodidad. Mientras que el método rectal requiere que el animal se quede quieto durante unos 30 segundos (lo que puede ser estresante y requerir mucho agarre), el método del oído toma solo de 1 a 2 segundos. Es como la diferencia entre un apretón de manos lento y torpe y un "choca esos cinco" rápido.

El estudio encontró que el uso del termómetro de oído causaba menos estrés a los animales y era más fácil de manejar para los veterinarios, especialmente para las mascotas que ya estaban enfermas o asustadas. Sin embargo, el método del oído no es perfecto para cada situación. Requiere una mano firme y el ángulo correcto para apuntar al tímpano, y puede verse afectado si el animal tiene una infección de oído o un vendaje en la cabeza. Además, el termómetro de oído necesita fundas desechables para cada uso, lo que puede volverse costoso, mientras que el rectal solo necesita un poco de lubricante.

La conclusión

Los investigadores concluyen que el termómetro de oído es una herramienta confiable que puede intervenir cuando el método rectal es imposible o demasiado estresante para el paciente. No es un reemplazo mágico que funcione perfectamente cada vez sin ayuda, pero con una simple corrección de 0.5°C, se convierte en un sólido compañero del método tradicional. Permite a los veterinarios obtener una buena lectura de temperatura rápidamente sin causar pánico adicional al animal. El estudio sugiere que, en el futuro, los veterinarios podrían tener un kit de herramientas más amplio, eligiendo el mejor método basado en las necesidades específicas del paciente peludo que tienen enfrente, en lugar de estar limitados a una sola forma de revisar el calor.

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