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Mercury Transport in a Soil-bentonite Backfill for Slurry Trench Cutoff Walls

Este estudio demuestra que las mezclas de relleno de suelo-bentonita, específicamente aquellas que utilizan bentonita colombiana para lograr una baja conductividad hidráulica, retienen eficazmente más del 94% del mercurio de soluciones contaminadas mediante una sorción significativa, lo que las convierte en un material de barrera viable para mitigar el transporte de mercurio en las pozas de relaves de la minería de oro artesanal.

Autores originales: Hebenly CELIS LEGUIZAMO, Joan M. LARRAHONDO, Alejandro PÉREZ FLÓREZ, Jeffrey C. EVANS, Alfonso R. RODRÍGUEZ, Armando SARMIENTO LÓPEZ, Jaime Andrés LARA BORRERO

Publicado 2026-08-03
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Hebenly CELIS LEGUIZAMO, Joan M. LARRAHONDO, Alejandro PÉREZ FLÓREZ, Jeffrey C. EVANS, Alfonso R. RODRÍGUEZ, Armando SARMIENTO LÓPEZ, Jaime Andrés LARA BORRERO

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina que el subsuelo de la Tierra es una esponja gigante e invisible. A veces, esta esponja se empapa con cosas malas —químicos, metales pesados o desechos tóxicos— que no queremos que se propaguen en nuestra agua potable o ríos. Los científicos que estudian esto son como detectives que intentan averiguar cómo construir un muro dentro de esa esponja para detener el movimiento del veneno. Una de sus herramientas favoritas es un "muro de corte" (cutoff wall), que es básicamente una cerca vertical profunda hecha de lodo y arena excavada directamente en el suelo. El objetivo es simple: hacer que el muro sea tan apretado y pegajoso que la cosa mala se quede atrapada en él o no pueda colarse a través de los diminutos agujeros. Pero aquí está la parte difícil: algunos venenos, como el mercurio, son escurridizos. Pueden cambiar de forma, pegarse a las cosas de maneras extrañas o incluso comerse ciertos tipos de lodo. Así que la gran pregunta para los ingenieros es: si construimos un muro con tierra y arcilla locales, ¿realmente detendrá al mercurio, o el mercurio simplemente se deslizará a través de él como el agua a través de un tamiz?

Este artículo trata de probar una receta específica para ese muro subterráneo para ver si puede atrapar el mercurio, el metal pesado que se usa a menudo en la minería de oro a pequeña escala para separar el oro de la tierra. Los investigadores estaban preocupados porque el mercurio de estos sitios mineros es tóxico y no desaparece; simplemente se queda por ahí, esperando para entrar en nuestra agua. Querían saber si una mezcla de arena local y un tipo especial de arcilla llamada bentonita podría actuar como una barrera de superhéroe. No solo adivinaron; construyeron versiones diminutas de esos muros en el laboratorio y bombearon agua llena de mercurio a través de ellos durante meses para ver qué pasaba.

La historia comienza con un problema: en muchos lugares, los mineros de oro usan mercurio para encontrar oro, y el agua lodosa sobrante (relaves) a menudo se vierte directamente en el suelo o los ríos. Este mercurio es una pesadilla porque es un metal pesado que no se descompone. En su lugar, cambia a diferentes formas, algunas de las cuales son súper tóxicas y pueden acumularse en los peces y las personas, causando daños graves al cerebro y al cuerpo. Para detener esto, los ingenieros suelen construir "muros de corte": zanjas profundas llenas de una mezcla espesa y pastosa de suelo y arcilla bentonita. Piensa en la bentonita como una esponja súper absorbente que se hincha cuando se moja, llenando todos los pequeños huecos en la arena para crear un sello hermético. Normalmente, estos muros están diseñados para evitar que el agua se filtre, pero la gran pregunta aquí era: ¿puede este muro detener al mercurio?

Los investigadores en este estudio decidieron probar una mezcla hecha con materiales encontrados directamente en Colombia. Tomaron arena local y la mezclaron con un tipo de arcilla bentonita local. Sabían que esta arcilla local no era tan "súper" como la famosa bentonita de Wyoming usada en EE. UU., por lo que tuvieron que usar más de ella —aproximadamente un 15.3% de la mezcla total, que es mucho más que el 5% o 6% habitual—. Se aseguraron de que esta mezcla fuera lo suficientemente espesa como para evitar que el agua fluyera fácilmente, apuntando a una velocidad donde el agua tardaría una eternidad en pasar (menos de 1×10⁻⁷ cm/s). Una vez que tuvieron listo su "muro de lodo", comenzaron la prueba real.

Prepararon un tubo flexible lleno de su mezcla de arena y bentonita y comenzaron a bombear agua que contenía mercurio a través de él. Realizaron dos pruebas diferentes. En la primera, usaron agua con una cantidad baja de mercurio (27 partes por mil millones) y dejaron que fluyera durante unos cuatro meses. En la segunda prueba, aumentaron la presión y usaron agua con una concentración de mercurio más alta (300 partes por mil millones) para ver si el muro resistiría bajo estrés. Observaron el agua que salía por el otro lado para ver cuánto mercurio lograba pasar.

Los resultados fueron bastante emocionantes. El muro cumplió su función perfectamente en lo que respecta al agua; se mantuvo hermético y no hubo fugas. Pero la parte del mercurio fue aún más interesante. Cuando revisaron el agua que salía por el otro lado, casi nada de mercurio había logrado pasar. En la primera prueba, el muro atrapó aproximadamente el 94.6% del mercurio, y en la segunda, el 97.6%. Eso significa que si tuvieras un balde de agua con mercurio, el muro retendría casi todo, dejando escapar solo una gota diminuta.

Aquí está la parte genial: los investigadores descubrieron cómo el muro atrapó al mercurio. Esperaban que el mercurio simplemente fluyera lentamente (como el agua en una tubería) o se dispersara aleatoriamente (como la tinta en el agua). Pero los datos mostraron que ninguno de esos era el motivo principal por el cual el mercurio se detuvo. En cambio, el mercurio parecía quedarse "pegado" a las partículas de arcilla, como el velcro. Los científicos llaman a esto "sorción". Es como si la arcilla tuviera una atracción magnética por el mercurio, agarrándolo y sujetándolo con fuerza para que no pueda moverse. Incluso después de que el agua fluyera, el mercurio se quedó atrás, atrapado en el lodo.

También observaron el muro después de la prueba para ver si el mercurio había dañado la arcilla o cambiado su estructura. Utilizaron microscopios potentes y escáneres químicos para mirar dentro de la mezcla. Descubrieron que la arcilla cambió un poco al principio —algunas sales se disolvieron porque el agua era un poco alcalina—, pero se estabilizó rápidamente. El muro no se agrietó, ni se desmoronó, ni se deshizo. De hecho, el mercurio parecía unirse a la estructura química de la arcilla (específicamente a los enlaces de silicio-oxígeno), lo que explica por qué se quedó tan bien pegado.

Algo que el artículo deja muy claro es lo que no sucedió. El mercurio no fluyó simplemente a través del muro, y no se dispersó lentamente como un gas. La razón principal por la que se detuvo fue porque la arcilla lo agarró. Además, el muro no se descompuso ni perdió su capacidad de detener el agua, incluso después de meses de estar empapado en mercurio.

Sin embargo, los autores tienen cuidado de no decir que esto es una cura mágica para todo. Señalan que, aunque el muro es excelente para retener el mercurio en su lugar, no lo elimina de la tierra. Es más como una zona de contención, una prisión para el veneno. También señalan que esto se probó en un laboratorio con agua limpia y cantidades específicas de mercurio. En el mundo real, el agua podría tener otros químicos mezclados que podrían interferir con la capacidad del muro para atrapar el mercurio. Por lo tanto, aunque los resultados sugieren que esta mezcla de arena y arcilla local es un material muy prometedor para construir barreras alrededor de sitios mineros, aún no es una solución terminada. Se necesitan más pruebas para ver cómo maneja la realidad desordenada y complicada de los desechos mineros reales.

Al final, este estudio demuestra que no siempre se necesitan materiales caros e importados para luchar contra la contaminación. Al usar arena local y un poco más de arcilla local, puedes construir un muro que actúe como una trampa pegajosa para el mercurio, evitando que envenene nuestra agua. Es un hallazgo esperanzador para los lugares donde la minería de oro ha dejado un legado tóxico, ofreciendo una forma de construir una cerca alrededor del problema y evitar que se propague.

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