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Students' Perspectives on Learner-Centred Teaching and Perceived Communication Competence in Undergraduate Anatomy Education in Nigeria

Este estudio de estudiantes de anatomía de pregrado en la Universidad de Babcock en Nigeria revela que una mayor exposición a las prácticas de enseñanza centradas en el estudiante predice significativamente una mayor competencia de comunicación autopercibida, lo que respalda la integración de tales pedagogías para mejorar la preparación profesional en las ciencias de la salud.

Autores originales: Kehinde Oluwaseyi Adeniji, Nma Clarion James, Moyosoluwa Mary Dada, Kelechi Roselyn Onyema, Olatoun Motunrayo Olutunde, Victor Bassey Archibong

Publicado 2026-09-09
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Autores originales: Kehinde Oluwaseyi Adeniji, Nma Clarion James, Moyosoluwa Mary Dada, Kelechi Roselyn Onyema, Olatoun Motunrayo Olutunde, Victor Bassey Archibong

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En la formación de los futuros médicos, el aula ha sido durante mucho tiempo un lugar de observación silenciosa. Los estudiantes se sientan y escuchan mientras un instructor explica el intrincado mapa del cuerpo humano, memorizando nombres y ubicaciones mientras el profesor transmite la información. Este enfoque tradicional trata el aprendizaje como una transferencia unidireccional de hechos. Sin embargo, la educación moderna reconoce cada vez más que conocer el material es solo la mitad de la batalla; la otra mitad es la capacidad de discutir, explicar y colaborar sobre ese conocimiento. Este cambio hacia la "enseñanza centrada en el alumno" traslada al estudiante de la última fila al centro de la sala. En lugar de una escucha pasiva, los estudiantes participan en discusiones grupales, se enseñan unos a otros y resuelven problemas juntos. El objetivo es construir no solo un repositorio de hechos anatómicos, sino un conjunto de habilidades transferibles, incluyendo la capacidad de comunicarse de manera clara y segura. En el mundo de alto riesgo de la medicina, donde un médico debe explicar un diagnóstico a una familia asustada o coordinarse con un equipo quirúrgico, estas habilidades de comunicación son tan vitales como el conocimiento médico mismo.

Investigadores de la Universidad de Babcock en Nigeria se propusieron ver si este estilo de enseñanza activa realmente ayuda a los estudiantes a convertirse en mejores comunicadores. Se centraron en estudiantes de pregrado que estudian anatomía, la rama de la medicina que trata la estructura del cuerpo. El equipo encuestó a 111 estudiantes, pidiéndoles que reflexionaran sobre sus experiencias en el aula. Querían saber si los estudiantes sentían que métodos como trabajar en grupos, realizar presentaciones y discutir casos médicos de la vida real habían mejorado su capacidad para hablar, escuchar y explicar ideas complejas. El estudio no evaluó a los estudiantes con un examen de expresión estandarizado; en su lugar, se basó en las propias percepciones de los estudiantes sobre su crecimiento, pidiéndoles que calificaran su confianza y claridad tras experimentar estos diferentes estilos de enseñanza.

Los resultados ofrecieron un panorama claro de cómo estos estudiantes sintieron su proceso de aprendizaje. La mayoría de los participantes eran adultos jóvenes, principalmente en su tercer o cuarto año de estudio, y reportaron una fuerte conexión entre el aprendizaje activo y sus habilidades de comunicación. Cuando a los estudiantes se les pedía con frecuencia trabajar en equipos, presentar sus hallazgos ante la clase o debatir escenarios médicos, se sentían significativamente más capaces. Los datos mostraron que los estudiantes que experimentaron más actividades centradas en el alumno se sintieron mucho más seguros en su capacidad para hablar frente a sus pares, explicar términos anatómicos con precisión y escuchar eficazmente durante las discusiones. Por ejemplo, una gran parte de los estudiantes señaló que se sentían más atentos en clase cuando la enseñanza era interactiva. También informaron que se habían vuelto mejores adaptando sus explicaciones a diferentes audiencias, una habilidad crucial para un médico que debe hablar de manera distinta a un colega que a un paciente.

Los propios estudiantes identificaron los momentos específicos que les ayudaron a crecer. En sus comentarios escritos, señalaron que los proyectos grupales y las actividades basadas en equipos fueron grandes impulsores de su confianza verbal. Encontraron que prepararse para y realizar presentaciones formales les ayudó a organizar sus pensamientos y a hablar con mayor fluidez. El lado práctico de su formación, como la disección de cuerpos y el trabajo en laboratorios, también desempeñó un papel, ya que los obligaba a articular conceptos físicos complejos de manera clara a sus compañeros. Además, valoraron la retroalimentación que recibían de los instructores durante estas sesiones interactivas, señalando que los periodos abiertos de preguntas y respuestas los hacía sentir más seguros para expresar sus ideas. Los estudiantes sugirieron que expandir estos métodos —quizás utilizando más ayudas visuales como modelos 3D o ralentizando el ritmo de las clases magistrales para permitir más discusión— mejoraría aún más su aprendizaje.

Si bien el estudio confirma un fuerte vínculo entre el aprendizaje activo y las habilidades de comunicación autopercibidas, los investigadores fueron cuidadosos al señalar los límites de sus hallazgos. Debido a que el estudio observó a un único grupo de estudiantes en un momento determinado, no puede probar que el estilo de enseñanza causara la mejora, sino solo que ambos sucedieron simultáneamente. Los hallazgos se basan en lo que los estudiantes creían sobre sus propias capacidades, no en una prueba objetiva de su desempeño al hablar. Sin embargo, la consistencia de las respuestas sugiere que cuando los estudiantes tienen la oportunidad de participar, colaborar y reflexionar, se sienten más equipados para manejar las demandas de comunicación de su futura profesión. El estudio concluye que integrar estas estrategias interactivas en los cursos de anatomía es una forma prometedora de construir las habilidades profesionales que los graduados de medicina necesitan, especialmente en entornos educativos donde los recursos pueden ser limitados. Sugiere que el camino para convertirse en un médico competente implica no solo memorizar el cuerpo, sino aprender a hablar sobre él con los demás.

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