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📄 ciencias de la Tierra

Multivariate assessment of spatiotemporal water-quality patterns across anthropogenic-pressure zones in Lake Guamuez, a high- Andean Ramsar wetland

Este estudio utilizó análisis estadísticos multivariados para caracterizar patrones espaciotemporales distintos de la calidad del agua a través de cinco zonas de presión antropogénica en la laguna de Guamuez, revelando que el canal de navegación presenta las condiciones más degradadas y destacando la necesidad de un monitoreo sincronizado y orientado a la fuente en este humedal Ramsar de alta montaña.

Autores originales: Edgar Andrés González Legarda¹, Guillermo Duque¹

Publicado 2026-10-23
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Edgar Andrés González Legarda¹, Guillermo Duque¹

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Los lagos de agua dulce no son solo cuerpos de agua; son sistemas vivos que reaccionan al entorno terrestre que los rodea. Cuando las personas cultivan, construyen ciudades o desplazan embarcaciones a través de un lago, cambian la química del agua. Estos cambios suelen ocurrir en puntos específicos en lugar de en todas partes al mismo tiempo. Un río que transporta fertilizantes desde una granja podría hacer que una esquina de un lago sea rica en nutrientes, mientras que un área cercana permanece clara. Del mismo modo, los botes que queman combustible o los hoteles que liberan aguas residuales pueden crear bolsas de menor oxígeno o mayor acidez. Los científicos estudian estos patrones para comprender cómo la actividad humana remodela la naturaleza, pero es difícil determinar si un cambio es causado por una actividad específica o simplemente por la época del año o el clima. Para resolver esto, los investigadores analizan muchas mediciones diferentes al mismo tiempo, agrupándolas para ver si se mueven juntas como un equipo, lo que ayuda a revelar la historia oculta de la salud de un lago.

En las altas montañas del suroeste de Colombia, el Lago Guamuez, también conocido como La Cocha, enfrenta estas mismas presiones. Es un humedal protegido donde la gente cultiva productos, vive en pueblos, pesca truchas y navega las aguas para el turismo. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia se propuso mapear cómo estas diferentes actividades humanas afectan la calidad del agua en distintas partes del lago. Se centraron en cinco áreas específicas: la desembocadura de un río que drena tierras agrícolas, un frente urbano concurrido utilizado por hoteles y turistas, un canal utilizado por botes motorizados, una zona con piscifactorías flotantes y un área central alejada de la influencia humana directa que sirvió como línea base para la comparación. Durante un periodo que abarcó desde finales de 2024 hasta principios de 2026, el equipo visitó cada zona dos veces. En cada ubicación, recolectaron muestras de agua de la superficie, del medio y del fondo, tomando múltiples muestras en cada profundidad para asegurar la precisión. Midieron catorce indicadores diferentes, que iban desde la cantidad de oxígeno y la acidez del agua hasta los niveles de nutrientes, sólidos y desechos orgánicos.

Los resultados revelaron un patrón claro y distintivo a través del lago, siendo el canal de navegación el que mostró los signos más significativos de estrés. En esta zona específica, el agua contenía los niveles más bajos de oxígeno disuelto, que oscilaban entre 5.57 y 5.58 miligramos por litro, y era la más ácida, con un pH entre 5.95 y 6.04. Esta misma área también presentó los niveles más altos de conductividad eléctrica, turbidez y demanda orgánica, con la demanda bioquímica de oxígeno alcanzando los 12.38 a 12.43 miligramos de oxígeno por litro y la demanda química llegando a 16.57 a 17.19 miligramos por litro. Quizás lo más notable fue que esta zona contenía la mayor concentración de fósforo total, midiendo 0.90 miligramos de fósforo por litro. En contraste, la zona de referencia central, alejada de las principales actividades humanas, mostró las condiciones más saludables, con niveles de oxígeno entre 8.13 y 8.21 miligramos por litro y un pH cercano a 8.0. La zona agrícola y el frente urbano se situaron en un punto intermedio, mostrando niveles moderados de cambio, mientras que el área de la cría de truchas se asemejó sorprendentemente más a la zona central saludable que al concurrido canal de navegación durante los tiempos en que fueron medidas.

Los investigadores utilizaron métodos estadísticos avanzados para confirmar que estas diferencias eran reales y no simples fluctuaciones aleatorias. Encontraron que el agua en el canal de navegación era consistentemente diferente de las otras zonas, formando un grupo distinto en su análisis. Sin embargo, el estudio también destacó una limitación crucial en la forma en que se recolectaron los datos. Debido a que el equipo visitó cada zona en momentos diferentes en lugar de todas a la vez, las diferencias observadas fueron una mezcla de ubicación y tiempo. La calidad del agua cambió a medida que las estaciones se desplazaban, y el mes específico de muestreo estaba ligado a la zona específica visitada. Esto significa que los investigadores no pudieron afirmar con absoluta certeza que los botes o el turismo causaran por sí solos cada uno de los cambios observados. Solo pudieron confirmar que existía un patrón fuerte donde el canal de navegación y el frente urbano-turístico mostraban mayores niveles de contaminación y menor oxígeno en los momentos en que fueron medidos.

A pesar de esta limitación, los hallazgos ofrecen una dirección clara para la protección del lago. Los datos sugieren que el canal de navegación y el frente de navegación y turismo son las áreas que requieren un monitoreo más enfocado. Los investigadores recomiendan que estudios futuros muestreen todas estas zonas al mismo tiempo para separar los efectos de la actividad humana de los cambios naturales de las estaciones. También sugieren rastrear fuentes específicas, como la lluvia, la intensidad del tráfico de botes y las tasas de alimentación en las piscifactorías, para entender exactamente qué impulsa la contaminación. Por ahora, el estudio confirma que el Lago Guamuez no se ve afectado de manera uniforme por el uso humano; en cambio, presenta un mosaico de condiciones donde algunos sectores permanecen prístinos mientras que otros, particularmente aquellos utilizados para el transporte y el turismo, muestran claros signos de tensión ambiental.

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