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Longer duration of homelessness is associated with higher rates of physical violence among women in Miami, Florida

Un estudio de 2024 sobre mujeres en situación de calle en Miami revela que enfrentan tasas desproporcionadamente altas de violencia interpersonal en comparación con los promedios nacionales, con duraciones más largas de la situación de calle incrementando significativamente el riesgo de violencia de por vida y de agresión física reciente.

Autores originales: Edith Duncan, Emma Sass, Kayla Schwartz, Derek Nuamah, Joshua Laban

Publicado 2026-09-11
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Edith Duncan, Emma Sass, Kayla Schwartz, Derek Nuamah, Joshua Laban

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La violencia es una crisis de salud pública que atraviesa cada capa de la sociedad, pero para las mujeres que se encuentran sin un hogar, el peligro es a menudo constante e ineludible. Los investigadores definen la violencia interpersonal como cualquier comportamiento que intencionalmente amenaza, intenta o inflige daño a otra persona. Esto incluye el abuso por parte de parejas, pero también la violencia de extraños, conocidos o cualquier otra persona que cause daño físico o sexual. Para muchas mujeres, esta violencia no es solo una tragedia que les sucede; es una razón primordial por la cual pierden su vivienda en primer lugar. Cuando una mujer huye de una situación de abuso, a menudo entra en un ciclo donde la falta de un refugio seguro la deja expuesta a una mayor victimización. Comprender el vínculo entre el tiempo que una mujer ha estado en situación de calle y la violencia que enfrenta es crítico para diseñar servicios que realmente mantengan a las personas a salvo.

En Miami, Florida, un equipo de investigadores se propuso medir esta relación directamente. Trabajando a través de un programa de alcance médico dirigido por estudiantes llamado Miami Street Medicine, se relacionaron con mujeres que experimentan la falta de vivienda durante visitas semanales a la calle. El equipo se acercó a mujeres adultas, explicó el estudio y solicitó su consentimiento para participar. Luego, realizaron una entrevista privada, uno a uno, utilizando una versión modificada de una encuesta de seguridad estándar. Esta encuesta hacía preguntas específicas sobre si las mujeres habían experimentado alguna vez violencia física o sexual, si habían sido amenazadas o heridas en el último año y si habían sido blanco de robos. Los investigadores también recopilaron detalles sobre la vida de las mujeres, incluyendo su edad, antecedentes y cuánto tiempo habían estado sin una vivienda estable. A lo largo de diez meses, de marzo a diciembre de 2024, cincuenta mujeres completaron estas entrevistas.

Los resultados revelaron una realidad desoladora. Más de cuatro de cada cinco mujeres en el estudio informaron haber experimentado algún tipo de violencia interpersonal en algún momento de sus vidas. Al observar específicamente el último año, las cifras siguieron siendo alarmantemente altas: aproximadamente la mitad de las participantes informaron violencia física, y alrededor de una de cada cinco informó violencia sexual. Quizás lo más distintivo de la experiencia de la falta de vivienda fue la prevalencia de la violencia relacionada con robos. Casi la mitad de las mujeres dijeron que alguien había utilizado la violencia o las amenazas para robarles. Cuando los investigadores compararon estas cifras con los datos nacionales para mujeres de la población general, la diferencia fue profunda. Las mujeres en Miami reportaron tasas de abuso emocional o físico de por vida, violencia física reciente, violencia sexual reciente y amenazas basadas en robos significativamente más altas que el promedio nacional. En algunas categorías, la disparidad fue masiva, apareciendo la victimización relacionada con robos decenas de veces más frecuentemente en este grupo que entre las mujeres con vivienda.

El estudio también analizó si la duración del tiempo que una mujer había estado en situación de calle marcaba una diferencia. Los investigadores encontraron una conexión clara entre la duración de la falta de vivienda y el riesgo de violencia. Las mujeres que habían estado sin hogar durante un año o más tenían una probabilidad significativamente mayor de informar un historial de abuso de por vida y de haber experimentado agresiones físicas en el último año en comparación con aquellas que habían estado sin hogar por un tiempo más corto. Esto sugiere que cuanto más tiempo permanece una mujer sin una vivienda estable, más arraigado se vuelve el riesgo de violencia. Los investigadores también examinaron si el hecho de estar sin refugio —durmiendo al aire libre en lugar de en un albergue— era una causa directa de la violencia reciente. Aunque hubo una tendencia que sugería que las mujeres sin refugio enfrentaban más violencia física, el estudio no contaba con suficientes datos para confirmar esto como un vínculo estadísticamente cierto. El tamaño de la muestra era simplemente demasiado pequeño para asegurar algo con certeza, aunque el patrón era visible.

Estos hallazgos resaltan que el peligro que enfrentan las mujeres en las calles de Miami no es solo un suceso aleatorio, sino un patrón profundamente ligado a la duración de su inestabilidad de vivienda. Los datos muestran que la violencia es tanto un motor de la falta de vivienda como una consecuencia de ella, creando un ciclo que es difícil de romper sin una intervención específica. Los investigadores señalaron que, si bien Miami ha realizado esfuerzos para proporcionar vivienda y apoyo, persisten barreras significativas, incluyendo la escasez de camas seguras y el impacto de nuevas leyes que restringen dormir en espacios públicos. El estudio concluye que, para proteger a estas mujeres, las comunidades deben priorizar el apoyo de vivienda con perspectiva de género y basado en el trauma. La evidencia apunta a una necesidad clara de intervenciones que reconozcan los peligros únicos que enfrentan las mujeres cuando están en situación de calle y actúen rápidamente para proporcionar la seguridad y la estabilidad requeridas para romper el ciclo de la violencia.

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