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Chemical profiling and antioxidant potential of the ethanolic extract of the Odontotermes formosanus fungus comb: an integrated LC–MS/MS and computational study

Este estudio caracteriza la composición química y el potencial antioxidante del extracto etanólico del nido de hongo de *Odontotermes formosanus* mediante LC–MS/MS y enfoques *in silico*, identificando compuestos bioactivos como el ácido azelaico y la N-acetiltriptofano que muestran promesa como ligandos de EGFR con interacciones de unión estables.

Autores originales: Jinxin Liu, Ruiqi Kang, Jiayi Dong, Weina Wang, Zhixin Li, Jia Huang, Qimeng Fan, Liangshan Ming, Hongning Liu, Wei Jiang, Zishu Dong

Publicado 2026-10-29
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Jinxin Liu, Ruiqi Kang, Jiayi Dong, Weina Wang, Zhixin Li, Jia Huang, Qimeng Fan, Liangshan Ming, Hongning Liu, Wei Jiang, Zishu Dong

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Dentro del complejo mundo de la naturaleza, algunas de las fábricas químicas más poderosas no se encuentran en árboles imponentes o en océanos profundos, sino en los silenciosos nidos subterráneos de las termitas cultivadoras de hongos. Estos insectos no solo comen madera; la cultivan. Recolectan material vegetal, lo mastican hasta convertirlo en una pasta y lo mezclan con esporas de un tipo específico de hongo, creando un jardín vivo conocido como peine de hongo. Esta estructura es un ecosctoristema bullicioso donde las termitas, el hongo y diversos microbios trabajan juntos para descomponer las duras fibras vegetales. Durante décadas, los científicos han sabido que los extractos de estos peines pueden combatir moléculas dañinas llamadas radicales libres, que dañan las células y contribuyen al envejecimiento. Sin embargo, las sustancias químicas específicas responsables de esta protección en los nidos de la termita Odontotermes formosanus seguían siendo un misterio, ocultas dentro de una mezcla compleja de miles de compuestos diferentes.

Un equipo de investigadores se propuso descubrir estos ingredientes ocultos y comprender cómo podrían interactuar con el cuerpo humano. Comenzaron recolectando material fresco del peine de hongo de los nidos de Odontotermes formosanus en China. Para capturar las sustancias químicas activas, lavaron el material y luego lo empaparon en etanol puro, un tipo de alcohol, para extraer los compuestos solubles. Este proceso creó un extracto líquido que contenía una sopa diversa de moléculas pequeñas. Los investigadores probaron luego este extracto utilizando dos métodos de laboratorio estándar diseñados para medir el poder antioxidante. En la primera prueba, mezclaron el extracto con un químico púrpura que cambia de color cuando es neutralizado por antioxidantes. Descubrieron que, a medida que aumentaba la concentración del extracto, su capacidad para neutralizar el químico crecía de manera constante, alcanzando un nivel en el que detenía a más de la mitad de las moléculas reactivas. En una segunda prueba, midieron la capacidad del extracto para reducir el hierro, otro signo de fuerza antioxidante, y nuevamente observaron un aumento claro y dependiente de la dosis en la actividad. Esto confirmó que el peine de hongo contiene una mezcla potente de sustancias naturales capaces de combatir el estrés oxidativo.

Para identificar exactamente qué había en el líquido, el equipo recurrió a una técnica analítica altamente sensible llamada cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem. Este método actúa como una sofisticada báscula molecular, separando la mezcla en componentes individuales y pesándolos para determinar su identidad química. El análisis reveló un rico paisaje químico. El extracto contenía ácidos orgánicos, compuestos que contienen nitrógeno, estructuras aromáticas y diversos aminoácidos y péptidos. Entre los cientos de candidatos identificados, dos sustancias destacaron como particularmente interesantes: el ácido azelaico y la N-acetiltriptófano. Aunque los investigadores aún no podían afirmar con certeza cuál molécula específica era la heroína principal del efecto antioxidante, estos dos compuestos fueron señalados como prioridades máximas para estudios posteriores, debido a que poseen actividad biológica en otros contextos.

El estudio dio entonces un paso exploratorio para ver cómo estos candidatos químicos podrían interactuar con el cuerpo humano, específicamente en relación con el envejecimiento. Dado que el envejecimiento está estrechamente vinculado al estrés oxidativo, los investigadores utilizaron modelos computacionales para predecir a qué proteínas humanas podrían unirse estos compuestos. Se centraron en proteínas conocidas por estar involucradas en procesos de envejecimiento y utilizaron un análisis de redes para encontrar conexiones. Los modelos computacionales sugirieron que los compuestos en el extracto podrían interactuar potencialmente con varias proteínas clave que regulan el crecimiento celular, la inflamación y la supervivencia. Una proteína, el receptor del factor de crecimiento epidérmico, apareció como un objetivo frecuente para varios de los candidatos moleculares. Para probar si esta interacción era físicamente posible, los investigadores construyeron modelos digitales 3D de los compuestos encajando en la estructura de la proteína. Realizaron simulaciones computacionales complejas que rastrearon el movimiento de estas moléculas durante un periodo equivalente a 100 nanosegundos. Los resultados mostraron que los dos principales candidatos, el ácido azelaico y la N-acetiltriptófano, podían de hecho asentarse en posiciones estables dentro de la estructura proteica sin hacer que esta se desmoronara, lo que sugiere una conexión física plausible.

A pesar de estos hallazgos prometedores, los investigadores son cuidadosos al definir los límites de su trabajo. El estudio no aisló sustancias químicas puras para demostrar cuál causa el efecto antioxidante, ni probó el extracto en células vivas o animales para confirmar beneficios antienvejecimiento. Las simulaciones computacionales son modelos teóricos que muestran compatibilidad estructural, no una prueba de función biológica. Las señales químicas detectadas en el peine de hongo podrían provenir de las termitas, del hongo, de las bacterias que viven junto a ellos o del material vegetal que consumieron, y el estudio aún no puede precisar la fuente exacta de cada molécula. Los autores concluyen que, si bien el peine de hongo de Odontotermes formosanus es una fuente rica de sustancias químicas diversas y con actividad antioxidante, las identidades específicas, los orígenes y las verdaderas funciones biológicas de estos compuestos aún deben ser confirmados mediante experimentos futuros. Este trabajo sirve como un mapa, resaltando pistas potenciales para que los científicos las sigan mientras continúan explorando los tesoros químicos ocultos de la simbiosis entre termitas y hongos.

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