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🔬 physics

Intergroup violence in bursts

Este estudio analiza videos de peleas callejeras y adapta un modelo de Ising para demostrar que la proporción de miembros del grupo que no pueden o no quieren contribuir a la victoria determina si la violencia intergrupal estalla de forma simultánea en ráfagas o se desarrolla de manera gradual.

Autores originales: Jeroen Bruggeman, Don Weenink, Bram Mak

Publicado 2026-03-24
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Autores originales: Jeroen Bruggeman, Don Weenink, Bram Mak

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina que estás viendo una pelea callejera en un video. A veces, ocurre algo fascinante: de repente, casi todos los miembros de un grupo saltan a la vez para atacar. Es como si un interruptor se hubiera encendido en toda la multitud simultáneamente. Otras veces, la pelea empieza de forma lenta, con solo uno o dos valientes (o locos) empezando, y los demás tardan en unirse o no se unen nunca.

Los autores de este estudio, Jeroen Bruggeman, Don Weenink y Bram Mak, se preguntaron: ¿Qué hace la diferencia entre una explosión de violencia repentina y una pelea que se calienta lentamente?

Para responder, no usaron solo teoría, sino que analizaron videos reales de peleas callejeras y usaron una herramienta muy antigua y famosa de la física: el Modelo de Ising.

La analogía del "Imán Social"

Imagina que cada persona en el grupo es un pequeño imán. Estos imanes tienen dos estados posibles:

  1. Cooperar: Unirse a la pelea (el imán apunta hacia arriba).
  2. Defectar: No pelear, quedarse quieto o intentar calmar las cosas (el imán apunta hacia abajo).

Normalmente, a la gente le da miedo pelear sola. Es como intentar empujar una colina muy empinada: es difícil y peligroso. Nadie quiere ser el primero en subir la colina porque podría ser golpeado.

Sin embargo, hay un factor que empuja a los imanes: la "agitación". En el estudio, esto es lo que hace el grupo enemigo: insultos, empujones, gestos amenazantes o alguien cayéndose al suelo (lo que muestra vulnerabilidad).

El punto de inflexión: ¿Burst o Goteo?

Aquí es donde entra la magia del modelo. Los autores descubrieron que hay un umbral crítico de agitación.

  • El escenario "Burst" (Explosión): Si el grupo tiene pocos "desertores" (gente que nunca peleará, por miedo, por principios o porque están intentando calmar las cosas), y la agitación del enemigo sube lo suficiente, ocurre un efecto dominó. De repente, el miedo se rompe, y casi todo el grupo salta a la vez. Es como cuando un grupo de personas en una piscina decide saltar al agua al mismo tiempo; una vez que uno lo hace, los demás se lanzan sin pensarlo.
  • El escenario "Goteo" (Lento o nulo): Si el grupo tiene demasiados "desertores" (más de un tercio, según sus cálculos), la cosa cambia. Incluso si el enemigo grita y empuja mucho, la mayoría de la gente se queda quieta. La agitación no logra romper la barrera del miedo porque hay demasiada resistencia interna. La violencia, si ocurre, será lenta y con pocos participantes.

La regla de oro: El "Tercio de los Desconfiados"

El hallazgo más importante es un número mágico: 1/3.

  • Si más de un tercio de tu grupo son personas que nunca van a pelear (incondicionalmente), es casi imposible que ocurra una explosión de violencia repentina, sin importar cuánto te provoquen.
  • Si menos de un tercio son esos "desertores", entonces, con la suficiente provocación, el grupo entero puede estallar en violencia casi al mismo tiempo.

¿Por qué es importante esto?

Este estudio nos dice que la violencia en grupo no siempre necesita un líder carismático que grite "¡Ataquen!". A veces, solo necesita:

  1. Un grupo pequeño (donde es más fácil sentir la presión de los demás).
  2. Pocos "frenos" internos (gente que se niega a pelear).
  3. Un poco de "temperatura" o provocación externa.

Es como intentar encender una fogata. Si tienes mucha leña húmeda (demasiados desertores), por mucho que soples (agitación), el fuego no prenderá de golpe. Pero si tienes leña seca (pocos desertores) y soples lo suficiente, ¡zas! La fogata se enciende de repente.

En resumen

Los autores usaron matemáticas de física (que ganaron un Premio Nobel) para explicar por qué algunas peleas callejeras son explosiones instantáneas y otras son desastres lentos. La clave no es la valentía individual, sino la composición del grupo y la cantidad de provocación. Si hay demasiados "pacifistas" o "miedosos" en el grupo, la violencia colectiva repentina es imposible. Si hay pocos, el grupo puede convertirse en una bestia unificada en un segundo.

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