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Peace Governance and SDG 16 in Somalia

Este informe sostiene que la transición de Somalia de una recuperación frágil hacia un desarrollo sostenible requiere ir más allá de una estabilización estrecha hacia un marco del ODS 16 localmente legítimo que integre los sistemas de justicia formal, consuetudinario y religioso, al tiempo que fortalece la rendición de cuentas institucional, la transparencia y la participación ciudadana inclusiva.

Autores originales: Burhan Hassan Warsame, Abdinasir Abdullahi, Abdirasak Dahir Sulub, Mahad Abdi Muhumed, Zakaria Mohamud Yusuf

Publicado 2026-08-27
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Autores originales: Burhan Hassan Warsame, Abdinasir Abdullahi, Abdirasak Dahir Sulub, Mahad Abdi Muhumed, Zakaria Mohamud Yusuf

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el estudio de cómo funcionan las naciones, existe un reconocimiento creciente de que la paz no es meramente la ausencia de lucha, sino la presencia de sistemas justos que permitan a las personas vivir sin miedo. Este campo de investigación analiza cómo los gobiernos construyen la confianza, cómo las leyes se aplican a todos por igual y cómo los ciudadanos pueden exigir responsabilidades a sus líderes. Cuando estos sistemas son débiles o están rotos, otros esfuerzos para mejorar la salud, reducir la pobreza o construir escuelas suelen fracasar porque la base es inestable. Un objetivo específico, conocido como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, se centra enteramente en estos cimientos: promover sociedades pacíficas, garantizar el acceso a la justicia para todos y construir instituciones eficaces y responsables. Para un país que emerge de décadas de conflicto, alcanzar este objetivo no es solo una aspiración política, sino una necesidad práctica para la supervivencia y el crecimiento.

Investigadores de la Universidad Nacional de Somalia y la Universidad de Mogadiscio han examinado cómo se aplica este objetivo a Somalia, una nación donde el camino hacia la estabilidad ha sido largo y difícil. Su trabajo investiga si el enfoque actual del país para la reconstrucción es suficiente. Encontraron que el simple hecho de intentar detener la violencia o estabilizar una región no es suficiente si los sistemas subyacentes de justicia y gobernanza siguen estando rotos. Los autores sostienen que, para que Somalia pase de una recuperación frágil a una paz duradera, debe abordar problemas estructurales profundos, incluyendo la corrupción, el dominio de la política basada en clanes y un sistema de justicia que está fragmentado y que a menudo es inaccesible para la gente común.

El estudio destaca que el panorama legal de Somalia es una mezcla compleja de tres sistemas diferentes. Existe el sistema judicial formal del gobierno, que suele ser débil y carece de recursos. Existe el sistema religioso basado en la ley islámica, y existe el sistema consuetudinario tradicional, conocido como xeer, que se basa en los ancianos y los acuerdos comunitarios para resolver disputas. Si bien esta variedad podría parecer una fortaleza, los investigadores encontraron que, sin una forma clara de conectarlos, el resultado es un mosaico confuso donde la autoridad es incierta y el acceso a la justicia es desigual. Incluso con la ayuda de socios internacionales para construir tribunales móviles y capacitar abogados, el progreso sigue siendo lento porque estos esfuerzos a menudo chocan con los intereses de las élites políticas o se ven socavados por la inseguridad y la corrupción.

Los autores sugieren que el camino a seguir requiere un cambio en la forma en que se construye la paz. En lugar de centrarse únicamente en las fuerzas de seguridad y en soluciones a corto plazo, el país necesita invertir en un sistema donde los diferentes tipos de justicia trabajen juntos bajo un marco que respete los derechos humanos. Esto significa conectar los tribunales formales con los mecanismos tradicionales y religiosos en los que la gente ya confía, en lugar de intentar reemplazarlos por completo. Además, el estudio enfatiza que construir la paz no es solo el trabajo de la policía o los tribunales. Requiere una supervisión sólida para prevenir la corrupción, una inclusión genuina de los ciudadanos en la toma de decisiones y la participación activa de las universidades y los grupos de la sociedad civil. Estos grupos desempeñan un papel vital en la expansión del círculo de personas que comprenden y apoyan el estado de derecho.

Los investigadores señalan evidencia de dentro de Somalia y de regiones similares para mostrar que la paz es más duradera cuando se construye desde abajo hacia arriba. En algunas áreas, la paz se logró mediante reuniones de base donde los líderes comunitarios y los políticos negociaron un nuevo orden social antes de reconstruir las estructuras gubernamentales. Este enfoque sugiere que las soluciones impuestas desde el exterior a menudo fracasan porque no coinciden con lo que la población local espera o necesita. El estudio concluye que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 no es una simple lista de tareas, sino la arquitectura misma necesaria para reconstruir la confianza. Si Somalia continúa priorizando medidas de seguridad estrechas sin invertir igualmente en una justicia justa, transparente e inclusiva, su recuperación seguirá siendo frágil. Sin embargo, si el país adopta un enfoque arraigado localmente que fortalezca estas instituciones, tiene una fuerte posibilidad de transformar su inestabilidad actual en una paz duradera e inclusiva.

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