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Rapid, heterogeneous retreat of lake-terminating Himalayan glaciers driven by local controls, not regional climate

Este estudio revela que, si bien los glaciares del Himalaya que terminan en lagos exhiben un retroceso estacional sincrónico impulsado por las temperaturas del aire regional, su retroceso interanual altamente variable está gobernado por factores estocásticos localizados en lugar del clima o la topografía regional, lo que requiere enfoques de modelado no lineales para pronosticar con precisión la seguridad hídrica futura y los riesgos de expansión de los lagos.

Autores originales: Alex Hyde, J Carr, Stuart Dunning

Publicado 2026-08-11
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Alex Hyde, J Carr, Stuart Dunning

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El acertijo de los grandes glaciares: Por qué algunos hielos se derriten rápido y otros no

Imagine las montañas del mundo como gigantescas torres de agua congelada. En el Himalaya, estas torres contienen suficiente hielo para alimentar los ríos de los que dependen casi mil millones de personas para beber, cultivar y generar energía. Pero a medida que el planeta se calienta, estas torres tienen fugas. Algunas pierden agua lentamente, mientras que otras estallan, enviando enormes trozos de hielo a caer en los lagos de abajo. Esto no es solo una historia sobre el derretimiento del hielo; es una historia sobre la seguridad hídrica. Si no podemos predecir cuándo y con qué rapidez se encogerán estos glaciares, no podremos planificar las futuras inundaciones o sequías que vendrán después. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que el clima —específicamente qué tan caliente se pone y cuánto llueve— es el principal villano aquí. Pensaban que si toda la región se calentaba, todos los glaciares se encogerían a la misma velocidad, como una multitud de personas huyendo de un incendio al mismo ritmo. Pero, ¿y si el fuego no es lo único que los hace correr? ¿Y si algunas personas corren más rápido porque tropezaron con una piedra específica, mientras que otras corren más lento porque encontraron un atajo? Este es el misterio que un nuevo estudio de la Universidad de Newcastle pretende resolver.

El estudio: Una persecución a alta velocidad a través del Himalaya

Para resolver este caso, los investigadores actuaron como detectives cósmicos, utilizando ojos satelitales supernítidos para observar 74 enormes glaciares en el Himalaya. Estos no eran glaciares cualquiera; eran del tipo "terminación en lago", lo que significa que sus lenguas de hielo terminaban directamente en una masa de agua. El equipo, liderado por Alex Hyde, Rachel Carr y Stuart Dunning, no se limitó a observar los glaciares una vez al año. Los revisaron cada mes desde 2017 hasta 2024, utilizando imágenes de alta resolución de los satélites PlanetScope. Fue como ver una película en cámara rápida del hielo, fotograma a fotograma, para ver exactamente cuándo y cuánto se movía el borde del glaciar.

La gran sorpresa: Un baile sincronizado, pero con pasos caóticos

El estudio encontró dos historias muy diferentes ocurriendo al mismo tiempo.

Primero, hubo un baile sincronizado. A lo largo de toda la cordillera del Himalaya, desde el extremo oeste hasta el extremo este, todos estos glaciares se movían en perfecto ritmo con las estaciones. Se mantenían en su lugar o incluso avanzaban ligeramente durante los meses fríos del invierno. Luego, cuando llegaba el verano y el aire se calentaba más, todos comenzaban a retroceder. El retroceso se aceleraba, alcanzando su punto máximo en agosto, antes de ralentizarse de nuevo cuando el otoño enfriaba las cosas. Este patrón era tan consistente que no importaba si un glaciar estaba en una zona de monzones lluviosos o en una zona desértica y seca; todos bailaban al ritmo del calor del verano. Resulta que la temperatura del aire en el pico del verano es el director de esta orquesta, diciéndole a todos los glaciares cuándo empezar a derretirse y retroceder.

Pero aquí es donde la trama da un giro: el tamaño de los pasos era totalmente caótico.

Aunque el momento del retroceso era el mismo para todos, la cantidad de retroceso era un comodín. Algunos glaciares se encogieron un poquito, mientras que otros desaparecieron en trozos enormes en el mismo año. Los investigadores descubrieron que el tamaño de un glaciar, su forma o incluso su ubicación en el mapa no podían predecir qué tan rápido retrocedería. Dos glaciares situados justo al lado uno del otro, bajo el mismo clima exacto, podían comportarse de manera completamente diferente. Uno podía retroceder 100 metros, mientras que su vecino apenas se movió.

El verdadero culpable: Secretos locales, no el clima global

Entonces, si el clima no es la razón principal de las diferencias en la velocidad, ¿qué lo es? El estudio sugiere que la respuesta reside en los "secretos locales" de cada glaciar.

Imagine a dos patinadores sobre hielo en una pista. Si la pista se calienta, ambos patinadores podrían empezar a deslizarse más rápido (ese es el calor estacional). Pero si un patinador golpea una zona de hielo que de repente es muy resbaladiza debido a una grieta oculta debajo, saldrá disparado mucho más rápido que el otro, aunque la temperatura del aire sea la misma para ambos.

Los investigadores creen que, para estos glaciares del Himalaya, las "grietas ocultas" son las formas de los lagos y el terreno debajo de ellos. Cuando un glaciar se derrite hacia un lago, el agua puede levantar el hielo (haciéndolo flotar), lo que reduce la fricción y permite que el glaciar se deslice más rápido. Si el fondo del lago tiene una depresión profunda (un sobrehundimiento), el glaciar puede acelerar repentinamente y chocar hacia adelante en esa depresión, retrocediendo cientos de metros en un solo año. Esto fue lo que le ocurrió al glaciar Thorthormi, que retrocedió un masivo 15.3% en un solo año (2022). Este tipo de retroceso repentino y explosivo es impulsado por la geografía específica y local del lago y la propia velocidad del glaciar, no solo por qué tan caliente estuvo el verano.

Por qué esto importa: El fin de las predicciones simples

Este descubrimiento cambia las reglas del juego para cómo predecimos el futuro. Durante mucho tiempo, los científicos intentaron adivinar cuánto hielo se derretiría mirando el clima promedio de toda una región y aplicando una regla simple: "Si sube 1 grado, el glaciar se encoge X metros". Este estudio demuestra que esa regla no funciona para glaciares individuales. No se puede usar un número de "talla única" para predecir cómo se comportará un glaciar específico.

Los autores sugieren que, para pronosticar los futuros suministros de agua y los riesgos de inundaciones peligrosas por la expansión de los lagos, debemos dejar de mirar solo el panorama general y empezar a mirar los detalles pequeños. Necesitamos saber la forma del fondo del lago y qué tan rápido se mueve el hielo en este momento. Debido a que estos factores locales pueden causar saltos repentinos e impredecibles en el retroceso, el futuro podría ser mucho más "irregular" y caótico de lo que pensábamos. Algunos años, un glaciar apenas se moverá; al siguiente, podría desaparecer en una cantidad enorme.

En resumen, los glaciares del Himalaya bailan al ritmo del sol de verano, pero su juego de pies está determinado por el terreno único y oculto bajo sus pies. Para mantener nuestras torres de agua seguras, necesitamos aprender los secretos de cada uno de sus pasos.

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