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The Universality Myth: Epistemic Exclusion, Structural Power, and AI Governance in the Global South

Este artículo sostiene que la pretendida universalidad de los principales marcos de gobernanza de la IA es un mito ideológico que enmascara un mecanismo estructural de exclusión epistémica, en el cual las poblaciones del Sur Global carecen de la "literacidad de contestación" necesaria para desafiar los sistemas de IA, reforzando así el poder de los implementadores mediante una combinación de privación de recursos conceptuales, imaginarios sociotécnicos distorsionados y barreras estructurales burocráticas.

Autores originales: Amulya N, Ashwini Prasad S

Publicado 2026-08-18
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Amulya N, Ashwini Prasad S

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina un mundo donde las reglas sobre cómo se construye y controla la inteligencia artificial están escritas en un lenguaje que la mayoría de las personas no puede leer. Los líderes mundiales y las grandes organizaciones a menudo afirman que estas reglas se aplican a todos, en todas partes, diseñadas para proteger a la humanidad y al planeta. Hablan de principios universales que deberían guiar a cada nación. Pero una mirada más cercana revela una realidad diferente: para muchas comunidades, especialmente en el Sur Global —un término utilizado aquí para describir regiones histómente excluidas de la creación de estas tecnologías—, estas reglas no solo son difíciles de seguir; son invisibles. Las personas que viven bajo estos sistemas a menudo carecen de las herramientas básicas incluso para reconocer que un sistema de inteligencia artificial está tomando decisiones sobre sus vidas, y mucho menos de la capacidad para cuestionar esas decisiones. Esto no es simplemente una cuestión de necesitar más educación o un mejor acceso a internet. Es una brecha estructural donde los conceptos mismos necesarios para comprender y desafiar estos sistemas están ausentes de la conversación pública.

Esta brecha es lo que los investigadores Amulya N y Ashwini Prasad S, de la Universidad RV, se propusieron investigar. Argumentan que la idea de una gobernanza de la IA "universal" es una ilusión que en realidad ayuda a quienes ostentan el poder. Los autores sugieren que, mientras las empresas tecnológicas y los gobiernos se ocupan de enseñar a la gente cómo usar los productos de IA —cómo desplazarse, hacer clic e interactuar—, no están enseñando a la gente cómo gobernarlos. Hay una diferencia crucial entre saber cómo usar una herramienta y saber cómo exigir responsات a quien fabricó esa herramienta. El artículo plantea que esta falta de "contestabilidad" —la capacidad de ver un sistema como algo que puede ser cuestionado y regulado— no es un accidente. Es una parte funcional de cómo funciona el poder. Cuando la gente no puede ver el sistema, no puede desafiarlo, y las empresas que lo construyen no enfrentan presión para cambiar.

Para entender cómo sucede esto, los investigadores observaron dos lugares muy diferentes: la India y las naciones del África subsahariana. Eligieron estas ubicaciones para mostrar que este problema no es exclusivo de un solo país o de un tipo de gobierno. En la India, una nación con su propia y poderosa industria tecnológica y un gran gobierno, el problema viene desde dentro. El gobierno aprobó una importante ley de protección de datos, pero el debate en el parlamento duró solo unas dos horas, y la ley final incluyó amplias exenciones para el propio Estado. El público, en gran medida ajeno a los detalles de la inteligencia artificial, no tenía el vocabulario ni la presión política para exigir mejores salvaguardias. El resultado fue una ley que parecía protectora en el papel, pero que ofrecía poca protección real a los ciudadanos comunes. En el África subsahariana, el problema viene desde fuera. Los países de allí están adoptando sistemas de IA y reglas de gobernanza construidas en Europa o Estados Unidos, a menudo sin las instituciones o la experiencia local necesarias para aplicarlas. Se les dice que estas reglas son universales, pero debido a que fueron diseñadas para sociedades diferentes, a menudo no logran proteger a la población local, dejándola sujeta a sistemas que no pueden auditar ni comprender.

Los investigadores descubrieron que esta invisibilidad se mantiene mediante dos fuerzas principales. Primero, existe una falta de conciencia. Muchas personas simplemente no saben que la IA está tomando decisiones sobre sus préstamos, sus beneficios de bienestar social o su seguridad. Segundo, hay una forma de desinformación, donde la gente sabe sobre la IA, pero solo a través de historias específicas que ocultan los peligros reales. A algunos se les dice que la IA es una solución mágica que resolverá todos los problemas de desarrollo, mientras que a otros se les dice que teman a una invasión de robots de ciencia ficción. Ambas historias distraen de el daño real y silencioso que ocurre ahora mismo: algoritmos que discriminan, datos que son robados e infraestructura que se construye sin el consentimiento local. El artículo argumenta que estas historias no son solo malentendidos; son características estructurales que impiden que la gente haga las preguntas correctas.

Uno de los hallazgos más impactantes del estudio es que esta ceguera se extiende incluso a los funcionarios gubernamentales que aprueban la construcción de los centros de datos que alimentan estos sistemas. En la India, un solo centro de datos puede necesitar hasta treinta permisos diferentes de diversas agencias gubernamentales. Un funcionario podría aprobar un permiso de construcción o una conexión eléctrica sin saber siquiera que el edificio es un centro de datos para un sistema de inteligencia artificial. El papeleo no solicita esa información, y la descripción del puesto del funcionario no incluye la comprensión del impacto más amplio de la IA. No son corruptos; simplemente no lo saben. Están habilitando un sistema de gobernanza masivo mientras permanecen completamente cces a su existencia. Esto crea una situación en la que las personas que se supone que están a cargo están, de hecho, tan excluidas del conocimiento como los ciudadanos a los que sirven.

El estudio desafía la creencia común de que la solución es simplemente enseñar más sobre tecnología a más personas. Los autores argumentan que enseñar a la gente cómo usar la IA no soluciona el problema si las personas a cargo no tienen el poder legal para detener los malos sistemas, o si las leyes mismas están escritas para eximir a los poderosos. Añadir más voces a la conversación no ayuda si la conversación se está llevando a cabo en un lenguaje que esas voces no pueden hablar, o si las reglas de la conversación las establecen personas que no necesitan escuchar. El artículo concluye que la afirmación de una gobernanza de la IA universal es un mito que sirve a los intereses de quienes construyen y despliegan estos sistemas. Permite que aleguen que están siguiendo estándares globales mientras operan en un espacio donde nadie puede verificar si esos estándares se están cumpliendo realmente. Hasta que las personas que viven bajo estos sistemas reciban las herramientas conceptuales para ver el espejo tal como es, el poder para dar forma al futuro de la inteligencia artificial seguirá estando fuera de su alcance.

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