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🧬 biology

Ontogenetic changes in body size are weakly associated with basal metabolic rate in a maternity colony of Myotis velifer

Este estudio revela que, si bien la masa corporal escala positivamente con la tasa metabólica basal en *Myotis velifer*, la variación individual en la tasa metabólica es explicada débilmente por el tamaño corporal, la edad o el estado reproductivo, lo que sugiere que otros factores intrínsecos y ecológicos impulsan el gasto energético dentro de las colonias de maternidad.

Autores originales: Jafet Morales-Castillo, Erick David Acosta-Luzuriaga, Jorge Ayala-Berdon

Publicado 2026-09-07
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Autores originales: Jafet Morales-Castillo, Erick David Acosta-Luzuriaga, Jorge Ayala-Berdon

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

Cada criatura viva que mantiene una temperatura corporal constante, desde un colibrí hasta un humano, se enfrenta a un desafío biológico fundamental: mantenerse caliente mientras permanece quieta. Para lograrlo, deben quemar energía incluso cuando están descansando, durmiendo o simplemente sentadas en un lugar cómodo. Los científicos llaman a este costo energético mínimo la tasa metabólica basal. Es el motor en ralentí en segundo plano, el consumo de combustible base necesario simplemente para mantener el corazón latiendo y los pulmones respirando. Si bien sabemos que los animales más grandes generalmente queman más combustible que los más pequeños, la historia se vuelve mucho más complicada cuando observamos cómo este uso de energía cambia a medida que un animal crece desde un diminuto infante hasta un adulto completamente desarrollado. ¿Se hace el motor simplemente más grande en proporción al cuerpo, o cambia la forma en que el motor funciona a medida que el animal madura? Comprender esto es crucial porque la energía es la moneda de la vida; cómo un animal la gasta dicta cómo crece, cómo se reproduce y cómo sobrevive a las duras realidades de la naturaleza.

En un sistema de cuevas en el centro de México, investigadores se propusieron observar esta historia de la energía desarrollarse en tiempo real. Se centraron en una colonia de murciélagos, específicamente una especie conocida como Myotis velifer, que se reúne en grandes números para criar a sus crías. Estas cuevas proporcionan una guardería cálida y húmeda donde las madres amamantan a sus cachorros y los jóvenes crecen rápidamente, aprendiendo eventualmente a volar. Los científicos querían ver si la regla simple de "cuerpo más grande, más energía" se mantenía cierta a medida que estos murciélagos se desarrollaban desde recién nacidos indefensos hasta juveniles independientes y, finalmente, adultos. Midieron el uso de energía en reposo de casi cien murciélagos individuales, capturándolos suavemente de las paredes de la cueva y colocándolos en un entorno controlado para registrar cuánto oxígeno consumían mientras descansaban. Al comparar estas lecturas de energía contra el peso corporal de los animales y la longitud de su antebrazo —una medida confiable de su tamaño esquelético— esperaban encontrar un patrón claro que vinculara el crecimiento con el gasto de energía.

Los resultados revelaron una historia de dos tipos diferentes de crecimiento sucediendo al mismo tiempo. A medida que los murciélagos crecían, su peso corporal aumentaba en consonancia con la longitud de su antebrazo, pero la relación cambiaba drásticamente dependiendo de su edad. Para los cachorros más jóvenes y los juveniles en crecimiento, ganar peso estaba estrechamente vinculado con la construcción de nuevo hueso y músculo; a medida que ganaban peso, sus esqueletos crecían en un ritmo predecible y constante. Sin embargo, una vez que los murciélagos alcanzaban la edad adulta, esta conexión estrecha se rompía. En los adultos, el peso corporal ya no seguía el tamaño esquelético. En cambio, el peso adicional en un murciélago adulto probablemente representaba reservas de grasa o las demandas físicas del embarazo y la lactancia, en lugar de la construcción de un armazón más grande. Esto significa que para un bebé murciélago, ser más pesado usualmente significa ser estructuralmente más grande, pero para un adulto, ser más pesado podría significar simplemente tener más energía almacenada para un día difícil.

Cuando los investigadores observaron el uso de energía, o tasa metabólica basal, descubrieron que, si bien los murciélagos más pesados tendían a usar más energía en general, el peso corporal era un predictor sorprendentemente pobre de exactamente cuánta energía utilizaban. El peso del murciélago explicaba solo una fracción mínima de las diferencias en el uso de energía entre individuos. Dos murciélagos del mismo tamaño exacto podrían tener costos de energía en reposo muy diferentes. Además, los científicos encontraron que factores como si el murciélago era macho o hembra, si era un cachorro o un adulto, o si una hembra estaba actualmente amamantando a un bebé, no alteraban significamente el costo energético una vez que se tomaba en cuenta el tamaño del animal. Los picos esperados en el uso de energía para los jóvenes en crecimiento o las madres que amamantan no fueron los impulsores dominantes de la variación en este grupo.

Esto sugiere que la factura energética de estos murciélagos no está establecida por una fórmula simple basada en el tamaño o la edad. En cambio, la variación en el uso de energía parece estar impulsada por una mezcla compleja de diferencias individuales que son más difíciles de ver desde el exterior. Algunos murciélagos podrían ser simplemente más eficientes al quemar combustible, mientras que otros podrían estar cargando con diferentes cantidades de reservas internas o enfrentando diferentes niveles de estrés. El estudio indica que dentro de una sola población, especialmente una llena de animales en diferentes etapas de la vida, las reglas del gasto de energía son flexibles y altamente individuales. En lugar de una relación rígida donde el tamaño dicta el costo, la tasa metabólica de estos murciélagos parece ser un rasgo dinámico, moldeado por una variedad oculta de factores fisiológicos y ambientales que permiten a cada animal gestionar su energía a su propia manera única.

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