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First record of the Giraffe Garden Eel, Heteroconger camelopardalis (Lubbock, 1980) (Actinopterygii: Congridae), on the Amazon Continental Shelf

Este estudio reporta el primer registro de la anguila jardín jirafa (*Heteroconger camelopardalis*) en la plataforma continental de la Amazonía en el norte de Brasil, expandiendo su rango conocido en el Atlántico occidental y resaltando la importancia del monitoreo pesquero para descubrir la biodiversidad bentónica oculta.

Autores originales: Wagner Cesar Rosa Santos, Rafael Anaisce das Chagas, Jésus Adriano Santos Silva, Mara Rúbia Ferreira Barros, Alex Garcia Cavalleiro Klautau, Ana Patricia Barros Cordeiro, Flavio Almeida Alves-Júnior

Publicado 2026-10-09
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Autores originales: Wagner Cesar Rosa Santos, Rafael Anaisce das Chagas, Jésus Adriano Santos Silva, Mara Rúbia Ferreira Barros, Alex Garcia Cavalleiro Klautau, Ana Patricia Barros Cordeiro, Flavio Almeida Alves-Júnior

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

El fondo del océano no es un desierto uniforme de arena; es un mosaico de mundos ocultos, cada uno con sus propias reglas y residentes. En algunos lugares, el lecho marino es de roca dura cubierta de corales coloridos, mientras que en otros, es lodo blando o arena movediza donde las criaturas se entierran para esconderse. Uno de estos grupos de residentes ocultos son las anguilas jardín. Estas no son las anguilas grandes y depredadoras que nadan libremente por el agua, sino peces pequeños y delgados que viven en colonias, sacando la cabeza de la arena para atrapar el alimento que flota a su paso. Debido a que permanecen resguardadas en sus madrigueras, son notoriamente difíciles de encontrar. Los científicos suelen pasarlas por alto durante los estudios estándar, lo que genera vacíos en nuestros mapas sobre dónde viven estos animales. Comprender dónde existen estas criaturas es vital porque nos ayuda a ver el panorama completo de la vida oceánica, especialmente en áreas vastas y complejas como la Plataforma Continental de la Amazonía, donde la mezcla de agua dulce de los ríos y el agua salada del océano crea un entorno único que sustenta una sorprendente variedad de vida.

En julio de 2025, un equipo de investigadores que trabajaba frente a la costa norte de Brasil completó una de esas piezas faltantes en el mapa. No estaban buceando con equipo de respiración autónoma ni utilizando costosos robots submarinos, sino que viajaban en barcos de pesca comercial que buscaban el pargo rojo. Estos barcos utilizan trampas llamadas manzuá, que se dejan en el fondo del mar durante cinco horas para capturar peces. Mientras la tripulación se concentraba en su objetivo, observadores científicos a bordo clasificaban cuidadosamente la "captura incidental", es decir, los otros seres marinos que quedan atrapados en las trampas por accidente. Entre la mezcla habitual de peces y cangrejos, encontraron algo inesperado: dos ejemplares de la anguila jardín jirafa, una especie conocida científicamente como Heteroconger camelopardalis. Esta fue la primera vez que este tipo específico de anguila se registraba en esta parte de la Plataforma Continental de la Amazonía.

Las dos anguilas fueron capturadas a una profundidad de unos 94 metros, un lugar donde la luz es tenue y el agua está cargada de sedimentos del río Amazonas. Ambos ejemplares eran bastante grandes, midiendo más de 371 milímetros de largo. Cuando los investigadores los examinaron, notaron que las anguilas habían sufrido algunos daños durante el proceso de captura. A medida que la trampa era izada desde el fondo, las anguilas, que están acostumbradas a permanecer ancladas en sus madrigueras, probablemente fueron tiradas o retorcidas, causando un desgarro cerca de la zona del cuello. A pesar de esta lesión, los científicos aún pudieron ver claramente las características necesarias para identificarlas. Las anguilas tenían cuerpos largos y delgados que estaban aplanados de lado a lado, con colas mucho más largas que sus cabezas. Sus rostros eran distintivos, con bocas pequeñas que no llegaban a la parte posterior de sus ojos y una mandíbula inferior que sobresalía ligeramente. Su piel contaba la historia de su identidad: un dorso marrón oscuro que se desvanecía hacia un vientre blanco, decorado con dos filas de puntos blancos detrás de los ojos y un patrón de rayas oscuras y manchas marrón grisáceo a lo largo de sus costados.

Este descubrimiento es importante porque cambia lo que sabemos sobre dónde viven estas anguilas. Antes de este hallazgo, los científicos sabían que la anguila jardín jirafa existía en el Atlántico occidental, desde el Caribe hasta partes de Brasil, pero nunca había sido documentada en esta región septentrional específica. Los investigadores sugieren que la anguila probablemente estuvo allí todo el tiempo, pero simplemente había pasado desapercibida. Estos animales son crípticos, lo que significa que son buenos escondiéndose, y viven en zonas arenosas que son difíciles de muestrear sin equipo especializado. El hecho de que fueran encontradas como captura incidental en una trampa de pesca sugiere que vivían en una colonia densa justo donde se colocó la trampa. Los investigadores creen que las anguilas estaban ancladas en la arena y la trampa las arrancó, causando las lesiones en el cuello observadas en los ejemplares.

La presencia de estas anguilas en el Gran Sistema de Arrecifes de la Amazonía, un área conocida por su mezcla de estructuras de coral duro y fondos arenosos blandos, encaja en un patrón lógico. Estas anguilas necesitan parches de arena para enterrarse, pero también prosperan cerca de las estructuras duras que sustentan la vida de otros arrecifes. La pluma del río Amazonas, que transporta una enorme cantidad de agua dulce y sedimentos al océano, crea un entorno desafiante que solo ciertas especies pueden manejar. El hecho de que la anguila jardín jirafa viva aquí sugiere que está bien adaptada a estas condiciones variables. Este hallazgo resalta una verdad más amplia sobre la ciencia marina en la región: la industria pesquera, a menudo vista como algo separado de la conservación, es en realidad una poderosa herramienta para el descubrimiento. Al observar qué sale en las redes, los científicos pueden encontrar especies raras y esquivas que de otro modo permanecerían invisibles, demostrando que el océano guarda muchos más secretos de los que conocemos actualmente.

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