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Sealing the Leak: Percutaneous Deep Dorsal Penile Vein Embolization Using Glubran for Veno-Occlusive Erectile Dysfunction - A Case Report

Este reporte de caso describe el primer caso en la región árabe de tratamiento exitoso de disfunción eréctil venoclusiva médicamente refractaria en un hombre de 67 años mediante embolización percutánea de la vena dorsal profunda del pene con una mezcla de Glubran y lipiodol, demostrando la viabilidad de este enfoque mínimamente invasivo tras un proceso diagnóstico estructurado.

Autores originales: Ralph Raheb-Khelo, Emilio Irani, Rashid Jaber, Karam Karam, Joe El Khoury

Publicado 2026-10-18
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Autores originales: Ralph Raheb-Khelo, Emilio Irani, Rashid Jaber, Karam Karam, Joe El Khoury

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Para muchos hombres, la capacidad de lograr y mantener una erección es una cuestión de una compleja fontanería trabajando en perfecta armonía. Cuando un hombre se excita sexualmente, los nervios envían señales a las arterias del pene para que se abran ampliamente, permitiendo que un flujo de sangre llene dos cámaras esponjosas en su interior. A medida que estas cámaras se hinchan, presionan contra una resistente vaina exterior, la cual cierra naturalmente las diminutas venas que normalmente drenan la sangre hacia afuera. Este mecanismo atrapa la sangre en el interior, creando la rigidez necesaria para el coito. Cuando este sistema falla, la condición se conoce como disfunción eréctil. Aunque muchos factores pueden causar esto, un fallo mecánico específico ocurre cuando las venas no se cierran adecuadamente. En lugar de atrapar la sangre, la dejan escapar demasiado rápido, impidiendo que la erección se vuelva firme o dure lo suficiente. Esto se llama disfunción venooclusiva, un problema que a menudo resiste los medicamentos estándar y deja a los pacientes sin soluciones claras.

Un equipo de médicos en el Líbano documentó recientemente un intento exitoso de reparar este tipo específico de fuga utilizando un procedimiento mínimamente invasivo. Trataron a un hombre de 67 años que había luchado con la disfunción eréctil durante un año y medio. A pesar de tomar sildenafilo, un medicamento común que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, su condición no mejoró. Su historial médico incluía hipertensión arterial y un largo historial de tabaquismo, ambos factores que pueden dañar los vasos sanguíneos con el tiempo. Para entender exactamente qué estaba mal, el equipo médico primero utilizó un escaneo de ultrasonido especializado. Inyectaron un medicamento directamente en el pene para estimular el flujo sanguíneo y midieron la velocidad de la sangre. El escaneo mostró que la sangre fluía hacia adentro de forma rápida y fuerte, demostrando que las arterias funcionaban bien. Sin embargo, la sangre también fluía hacia afuera con la misma rapidez, con una velocidad de 23 centímetros por segundo al final del ciclo cardíaco, una señal de que las venas no se estaban cerrando correctamente. Debido a que el paciente no podía lograr un estado de plenitud de rigidez durante el escaneo, los médicos necesitaban una prueba más definitiva. Realizaron un procedimiento llamado cavernosografía, en el que inyectaron un agente de contraste en el pene y observaron cómo se movía a través de las venas mediante imágenes de rayos X. Esto confirmó el diagnóstico: el tinte salió rápidamente del pene hacia las venas pélvicas profundas casi de inmediato, demostrando que una fuga significativa impedía la erección de mantenerse.

Con el problema identificado, los médicos procedieron a un tratamiento que evitaba la cirugía abierta. En lugar de cortar el cuerpo para ligar las venas que fugarían, utilizaron un catéter, un tubo flexible y delgado, para llegar al área del problema desde el interior. Accedieron a la vena dorsal profunda del pene, un vaso grande que recorre la parte superior, y guiaron el catéter hacia el plexo venoso retropúbico, una red de venas ubicada detrás del hueso púbico donde ocurría la fuga. Para asegurar que el material de tratamiento se mantuviera exactamente donde era necesario y no fluyera hacia atrás al resto del cuerpo, colocaron un torniquete alrededor de la base del pene. A través del catéter, inyectaron una mezcla de un pegamento líquido llamado cianoacrilato y un agente de contraste a base de aceite. Esta mezcla se endureció rápidamente, sellando eficazmente las venas con fuga. Los médicos realizaron entonces imágenes finales de rayos X para confirmar que el flujo sanguíneo había sido bloqueado con éxito en la fuente.

Los resultados de esta intervención se midieron tres meses después. Un seguimiento por ultrasonido mostró que la velocidad a la que la sangre se filtraba fuera del pene había disminuido significamente, cayendo de 23 centímetros por segundo a 8.6 centímetros por segundo. Aunque persistía una pequeña cantidad de fuga, la mejora fue sustancial. Cuando el paciente recibió el mismo medicamento para estimular una erección, pudo alcanzar un estado de rigidez que no había podido mantener antes. Sus puntuaciones en cuestionarios estándar sobre la función sexual mejoraron drásticamente, pasando de un mínimo de 10 a un máximo de 22, y su capacidad para mantener la dureza también mejoró. Este caso representa la primera vez que se reporta esta técnica específica de embolización en el Líbano y en la región árabe en general. Los autores señalan que, si bien el procedimiento fue técnicamente exitoso y la condición del paciente mejoró, la fuga restante sugiere que la reparación fue parcial en lugar de completa. Enfatizan que este enfoque ofrece una opción nueva y menos invasiva para los hombres que no responden a la medicación, pero también advierten que se necesitan más datos a largo plazo para comprender qué tan durables son los resultados con el tiempo. Este caso único demuestra que sellar una fuga venosa desde el interior es un camino viable para un problema médico difícil.

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