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🧬 biología

Investigation of prolificacy across sheep breeds reveals new potential genetic contributors

Este estudio investiga la base genética de la prolificidad en razas de ovejas canadienses, identificando asociaciones significativas entre variantes específicas de *GDF9* y el tamaño de la camada, al tiempo que descubre nuevos genes candidatos en el cromosoma 5 que podrían mejorar las estrategias de selección genómica.

Autores originales: William POISSON, Cathy MICHAUD, Johanne CAMERON, Amélie ST-PIERRE, Ricardo PERECIN-NOCITI, Isabelle GILBERT, Éric PAQUET, Stéphane FABRE, Claude ROBERT

Publicado 2026-10-21
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: William POISSON, Cathy MICHAUD, Johanne CAMERON, Amélie ST-PIERRE, Ricardo PERECIN-NOCITI, Isabelle GILBERT, Éric PAQUET, Stéphane FABRE, Claude ROBERT

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

En el mundo de la cría de ovejas, el número de corderos que una madre trae al mundo es una medida crítica de éxito. Este rasgo, conocido como prolificidad, no es simplemente una cuestión de suerte o nutrición; está profundamente arraigado en el código genético del animal. Durante décadas, los científicos han entendido que genes específicos actúan como interruptores, regulando el sistema reproductivo hacia arriba o hacia abajo. Dos de los genes más importantes son llamados BMP15 y GDF9. Estos genes producen proteínas que actúan como mensajeros dentro de los ovarios, guiando el desarrollo de las células de los óvulos. Cuando estos genes funcionan normalmente, una oveja produce un número estándar de crías. Sin embargo, cuando ocurren ciertas mutaciones en estos genes, pueden aumentar drásticamente el número de óvulos liberados, lo que conduce a camadas más grandes. Si bien algunos de estos cambios genéticos son bien conocidos y utilizados por los criadores en Europa, la imagen completa de cómo funcionan estos genes en las poblaciones de ovejas de América del Norte ha permanecido incompleta. Comprender las variaciones genéticas específicas en los rebaños canadienses es esencial para los productores que desean mejorar sus hatos, ya que permite seleccionar animales que producirán naturalmente más corderos sin comprometer su salud.

Un equipo de investigadores de la Université Laval y socios de la industria en Quebec se propusieron llenar este vacío investigando la genética de la prolificidad en varias razas de ovejas criadas en Canadá. Comenzaron recopilando una enorme cantidad de datos, combinando casi 100,000 registros de tamaños de camada de hatos de pura raza con información genética de más de 5,000 ovejas. Su objetivo era doble: primero, ver si los marcadores genéticos conocidos para la alta fertilidad estaban presentes y eran efectivos en las razas canadienses, y segundo, descubrir cualquier factor genético nuevo que pudiera explicar por qué la raza Rideau Arcott, una creación canadiense, es tan excepcionalmente productiva. La Rideau Arcott fue desarrollada hace décadas mediante el cruce de varias razas, incluyendo la altamente fértil Finnsheep, específicamente para crear una oveja que pudiera producir muchos corderos. A pesar de su reputación, la receta genética exacta detrás de su éxito nunca había sido mapeada completamente en esta población específica.

Los investigadores comenzaron verificando la presencia de treinta variantes genéticas conocidas que habían sido vinculadas al tamaño de la camada en otras partes del mundo. Encontraron que solo unos pocos de estos marcadores estaban realmente activos en las razas canadienses que estudiaron. Entre los hallazgos más significativos estuvo la confirmación de una mutación específica en el gen GDF9, conocida como FecGF, dentro de la raza Rideau Arcott. Las ovejas que portaban una copia de esta mutación produjeron, en promedio, 0.15 corderos más por camada que aquellas que no la tenían, mientras que las que tenían dos copias produjeron 0.25 más. Esto confirmó que la alta fertilidad de la Rideau Arcott se debe en parte a este conocido interruptor genético. Sin embargo, los datos también revelaron algo inesperado: incluso después de contabilizar esta mutación conocida, las ovejas Ridecia Arcott seguían produciendo más corderos de lo que el modelo predecía. Esto sugirió que otros factores genéticos no descubiertos estaban en juego.

Profundizando más, el equipo realizó un escaneo de todo el genoma, que es como buscar en toda la biblioteca genética de las ovejas para encontrar cualquier otra región asociada con camadas grandes. Esta búsqueda los dirigió a un área específica en el cromosoma 5, cerca del gen GDF9, que estaba fuertemente vinculada a la prolificidad. Al secuenciar el ADN de ovejas seleccionadas de este grupo, descubrieron una nueva mutación en el gen GDF9 que no había sido caracterizada previamente en este contexto. Nombraron a esta nueva variante FecGR. Las ovejas que portaban solo una copia de esta nueva mutación produjeron un adicional de 0.21 corderos por camada. El estudio también encontró que cuando una oveja portaba tanto la mutación FecGF conocida como esta nueva mutación FecGR, el efecto era aún más fuerte, resultando en las camadas más grandes. Este descubrimiento proporcionó una explicación más clara para la excepcional fertilidad de la Ridecia Arcott, mostrando que es impulsada por una combinación de al menos dos cambios genéticos distintos en el mismo gen.

La investigación no se detuvo en el gen GDF9. El escaneo de todo el genoma también destacó una segunda región separada en el cromosoma 5 que permaneció significativa incluso después de contabilizar los efectos de las mutaciones de GDF9. Esta región contenía un grupo de genes que no habían sido asociados previamente con la fertilidad de las ovejas. Entre los candidatos más fuertes identificados en esta área se encontraban genes involucrados en la familia SPINK, que producen proteínas que inhiben enzimas, y un gen llamado PPP2R2B. Este gen codifica una parte regulatoria de un complejo proteico conocido por ser vital para la división de las células durante la reproducción. Aunque los investigadores no pudieron precisar la mutación exacta responsable del efecto en esta segunda región, la presencia de estos genes específicos sugiere que la maquinaria que controla la división celular y la regulación de proteínas en los ovarios juega un papel crucial en la determinación del tamaño de la camada.

Las implicaciones de estos hallazgos se extienden más allá de la simple curiosidad. Al identificar estos marcadores genéticos específicos, incluyendo la nueva variante FecGR y los genes candidatos en la segunda región, los investigadores han proporcionado a los criadores nuevas herramientas. Estas herramientas pueden utilizarse junto con los métodos tradicionales para seleccionar el mejor ganado de cría con mayor precisión. El estudio confirma que la alta productividad de la Rideau Arcott no es un misterio, sino el resultado de factores genéticos específicos e identificables que pueden rastrearse y gestionarse. Además, el descubrimiento de la nueva variante de GDF9 y el papel potencial del gen PPP2R2B añaden nuevos capítulos al entendimiento científico de cómo se reproducen las ovejas. Sugiere que la arquitectura genética de la prolificidad es compleja, involucrando múltiples genes y vías que trabajan juntas para determinar cuántos corderos producirá un rebaño. Para los productores y científicos involucrados, este trabajo cierra la brecha entre observar un animal altamente productivo y comprender las instrucciones biológicas precisas que lo hacen posible.

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