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🧬 biología

Bioprospecting cultivable microorganisms from the Pantanal reveals taxonomic and functional enzymatic diversity

Este estudio realiza la bioprospección de bacterias, hongos y levaduras cultivables del humedal del Pantanal, revelando una significativa diversidad taxonómica y enzimática funcional junto con la identificación de nuevos linajes bacterianos con potenciales aplicaciones biotecnológicas.

Autores originales: Maria L. L. Motta, Gisele M. Martins, Bruno C. S. Coelho, Karenn G. F. Bastos, Diego C. Vasconcelos, Leandro Conceição, Layssa A. Okamura, Desireé S. Silva, Jéssica C. Medina-Gallardo, Kamila S. Gomes

Publicado 2026-10-21
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Autores originales: Maria L. L. Motta, Gisele M. Martins, Bruno C. S. Coelho, Karenn G. F. Bastos, Diego C. Vasconcelos, Leandro Conceição, Layssa A. Okamura, Desireé S. Silva, Jéssica C. Medina-Gallardo, Kamila S. Gomes

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

El Pantanal es un humedal vasto y cambiante en el corazón de América del Sur, un lugar donde el agua y la tierra intercambian lugares constantemente. Durante la estación lluviosa, enormes áreas se inundan, conectando ríos y lagos; durante la estación seca, el agua retrocede, dejando tras de sí pozas, suelo húmedo y raíces expuestas. Este ciclo crea un mosaico de entornos, desde agua dulce hasta lagos salados, y desde bosques exuberantes hasta pastizales secos. En cada rincón de este paisaje, la vida microscópica prospera. Estos organismos invisibles, que incluyen bacterias y hongos, son los recicladores de la naturaleza. Producen herramientas especiales llamadas enzimas que descomponen materiales complejos como la madera, las proteínas y las grasas en nutrientes más simples. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que entornos tan diversos podrían albergar microbios únicos capaces de producir enzimas poderosas útiles para la industria humana, como la limpieza de la contaminación o el procesamiento de desechos. Sin embargo, el Pantanal permanece mayormente inexplorado en este sentido, y los tipos específicos de microbios que viven allí, junto con las herramientas químicas que portan, siguen siendo un misterio.

Para descubrir qué se esconde bajo la superficie de este humedal, un equipo de investigadores viajó a diez sitios diferentes a través del Pantanal en noviembre de 2025, durante la estación seca. Recolectaron muestras de agua, suelo, raíces de plantas, montículos de termitas e incluso excrementos de animales. De regreso en el laboratorio, cultivaron cuidadosamente estas muestras para hacer crecer los microbios vivos que pudieran sobrevivir en sus placas de cultivo. A partir de estos esfuerzos, aislaron con éxito 122 cepas distintas de microorganismos. La colección estuvo dominada por bacterias, que representaron casi el 60 por ciento del total, seguidas por hongos filamentosos, que son los organismos similares al moho que suelen crecer en la madera en descomposición, y un pequeño número de levaduras. Estos 122 aislados representaron 51 grupos taxonómicos diferentes, lo que significa que los investigadores encontraron una amplia variedad de tipos distintos de vida, incluyendo géneros comunes como Bacillus y Penicillium, así como otros menos familiares.

Una vez que los microbios fueron cultivados, los investigadores los pusieron a trabajar para ver qué tipos de enzimas podían producir. Probaron cada aislado para siete tipos diferentes de actividad enzimática, buscando la capacidad de descomponer proteínas, grasas, almidones, fibras vegetales y otros materiales. Los resultados revelaron una rica diversidad funcional. Entre las bacterias, la capacidad de descomponer proteínas fue la más común, presente en más del 70 por ciento de los aislados. Los hongos fueron particularmente hábiles en la descomposición de fibras vegetales, con cada uno de los aislados fúngicos mostrando la capacidad de degradar celulosa. Algunos microbios eran generalistas, capaces de realizar múltiples tareas; por ejemplo, algunas cepas bacterianas podían descomponer cinco tipos diferentes de materiales, mientras que algunos hongos podían manejar seis. Los investigadores también buscaron asociaciones específicas, como si los microbios de los montículos de termitas eran mejores para descomponer la madera, o si aquellos del agua eran mejores para digerir proteínas. Aunque aparecieron algunas tendencias, como una mayor frecuencia de actividad de descomposición de celulosa en las muestras de termitas, estos patrones no fueron lo suficientemente fuertes como para ser considerados estadísticamente significativos tras realizar pruebas rigurosas. Esto sugiere que la capacidad de producir una enzima específica no está estrictamente ligada a dónde se encontró el microbio, sino que depende de la composición genética única de cada cepa individual.

El estudio también descubrió algunos linajes microbianos que son particularmente intrigantes. A través del análisis genético, los investigadores identificaron tres aislados bacterianos que no encajaban perfectamente en las categorías de especies conocidas. Uno estaba relacionado con el género Rothia, pero era lo suficientemente distinto como para representar potencialmente un nuevo linaje. Otro se encontró dentro del grupo Pseudomonas, pero permaneció sin resolver a nivel de especie. El tercer aislado pertenecía a un grupo de bacterias llamado Enterobacterales, pero era tan diferente de sus parientes conocidos más cercanos que podría representar una rama completamente nueva del árbol de la vida. Estos hallazgos resaltan que el Pantanal alberga no solo una variedad de organismos conocidos, sino también potencialmente nuevas especies que aún no han sido descritas por completo.

Los investigadores concluyeron que el Pantanal es un tesoro de diversidad microbiana, ofreciendo una amplia gama de herramientas biológicas que podrían ser útiles para la biotecnología. El hecho de que muchos de estos microbios puedan realizar múltiples tareas enzimáticas los hace especialmente valiosos para procesos industriales complejos. Sin embargo, el estudio también señaló una limitación: debido a que solo cultivaron los microbios que podían sobrevivir en sus condiciones específicas de laboratorio, es probable que hayan pasado por alto a muchos otros que existen en la naturaleza pero que no pueden cultivarse fácilmente. A pesar de esto, la recuperación de 122 aislados diversos con 37 perfiles enzimáticos diferentes proporciona una base sólida para la exploración futura. El estudio sugiere que la mezcla única de entornos del Pantanal ha fomentado una comunidad microbiana resiliente y versátil, la cual apenas está comenzando a revelar su potencial para resolver problemas del mundo real.

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