Search for long-lived heavy neutral leptons in signatures with one prompt muon and a secondary vertex formed by two non-prompt muons in proton-proton collisions at = 13 and 13.6 TeV
Este artículo presenta una búsqueda de leptones neutros pesados de larga vida en colisiones protón-protón a 13 y 13,6 TeV utilizando una firma de un muón prompt y dos muones no prompt que forman un vértice secundario, estableciendo límites de exclusión al nivel de confianza del 95% para el parámetro de mezcla para masas de HNL entre 1 y 5 GeV sin observar ningún exceso sobre el fondo.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
Durante décadas, los físicos han sabido que al universo le falta algo. El Modelo Estándar, la teoría que describe las partículas fundamentales y las fuerzas que componen todo lo que vemos, funciona con una precisión asombrosa. Sin embargo, deja un vacío evidente: no puede explicar por qué los neutrinos, esas partículas fantasmales que atraviesan la Tierra por billones cada segundo, tienen masa. El descubrimiento de que estas partículas pueden cambiar su identidad mientras viajan demostró que no carecen de peso, pero el modelo no ofrece ninguna razón para este peso. Para solucionar esto, los científicos han propuesto la existencia de un compañero oculto para el neutrino, una partícula pesada y neutra que rara vez interactúa con nada. Si estos "leptones neutros pesados" existen, podrían explicar no solo la masa de los neutrinos, sino también por qué el universo está hecho de materia en lugar de antimateria, e incluso qué es la materia oscura. El desafío es que estas partículas, si existen, son increíblemente esquivas, decayendo en otras partículas mucho tiempo después de haber sido creadas, a menudo lejos del punto donde nacieron.
En el Gran Colisionador de Hadrones en el CERN, un investigador que utiliza el detector CMS ha vuelto a observar estas partículas esquivas. Se centró en un escenario específico donde un leptón neutro pesado se crea junto con un muón estándar, un primo más pesado del electrón, durante colisiones de protones de alta energía. La teoría sugiere que la partícula pesada viajaría una distancia significativa antes de decaer en dos muones más. A diferencia del muón inmediato que aparece instantáneamente en el punto de colisión, estos dos nuevos muones surgirían de un "vértice secundario", un punto en el espacio notablemente desplazado del centro de la máquina. El investigador analizó una enorme cantidad de datos, equivalente a 138 unidades de datos de colisión registrados a una energía de 13 billones de electronvoltios entre 2016 y 2018, más 34,6 unidades adicionales registradas a una energía ligeramente superior de 13,6 billones de electronvoltios en 2022. Su estrategia consistió en ignorar los sistemas de seguimiento interno del detector, que están diseñados para captar partículas que aparecen de inmediato, y en su lugar, observar únicamente las cámaras de muones exteriores. Esto les permitió detectar muones que habían viajado varios metros antes de ser detectados, una firma de una partícula que vivió mucho más que las partículas fugaces del Modelo Estándar.
La búsqueda fue diseñada para capturar estas partículas de larga vida de una manera muy específica. El investigador buscó eventos que contuvieran exactamente tres muones: uno apareciendo justo en el punto de colisión y dos apareciendo más tarde, lejos del centro, formando un par distintivo. Filtraron miles de millones de eventos de fondo, como los causados por ruido aleatorio o desintegraciones de partículas comunes, requiriendo que los dos muones distantes no tuvieran conexión con las capas de seguimiento interno y formaran un punto de origen claro y reconstruido. También comprobaron que el tiempo y la energía de estas partículas coincidieran con lo que produciría un leptón neutro pesado. A pesar de cribar este enorme conjunto de datos con alta precisión, el investigador no encontró evidencia de estas partículas pesadas. El número de eventos observados coincidió perfectamente con las predicciones para los procesos de fondo conocidos, sin excesos inesperados que pudieran señalar un nuevo descubrimiento.
Debido a que no encontraron una señal, el investigador pudo establecer límites estrictos sobre dónde podrían existir estos leptones neutros pesados. Calcularon que si estas partículas tienen una masa entre 1 y 5 mil millones de electronvoltios, su interacción con los neutrinos ordinarios debe ser extremadamente débil, mucho más débil de lo que se creía posible en ciertos rangos. Específicamente, descartaron la existencia de estas partículas para un amplio rango de masas y fuerzas de mezcla, particularmente en la región donde las partículas vivirían lo suficiente como para viajar los metros necesarios para llegar a los detectores exteriores. Este resultado es significativo porque cierra la puerta a una ventana específica de posibilidades que experimentos previos no habían podido sondear. Al buscar partículas que decaen lejos del punto de colisión, este estudio extendió el alcance de la búsqueda hacia una región de tiempos de vida largos que habían sido difíciles de acceder. Los hallazgos no prueban que los leptones neutros pesados no existan en absoluto, pero confirman que, si existen, no se esconden en el rango específico de masa y tiempo de vida que este experimento estaba diseñado para encontrar. La búsqueda continúa, pero este capítulo de la historia se ha escrito con un resultado negativo claro que ayuda a guiar los siguientes pasos en la búsqueda para comprender la masa oculta del universo.
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