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Prognostic significance of preoperative alkaline phosphatase and lactate dehydrogenase in patients undergoing surgery for gastric cancer

Este estudio retrospectivo de 4.666 pacientes con cáncer gástrico demuestra que los niveles preoperatorios de fosfatasa alcalina (ALP) y lactato deshidrogenasa (LDH) son factores pronósticos independientes significativos, donde niveles más bajos se correlacionan con una supervivencia global favorable tras la resección curativa.

Autores originales: Jiayi Jiang, Yang Song, Xiaolin Sun, Ming Wei, Tianpeng Bi, Zheng Liu, Hong Chen, Yu Wang

Publicado 2026-08-25
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Autores originales: Jiayi Jiang, Yang Song, Xiaolin Sun, Ming Wei, Tianpeng Bi, Zheng Liu, Hong Chen, Yu Wang

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El cáncer de estómago sigue siendo una de las enfermedades más comunes y mortíferas en todo el mundo, cobrándose cientos de miles de vidas cada año. Para los pacientes cuyo cáncer no se ha extendido a órganos distantes, la principal esperanza reside en la cirugía para extirpar el tumor y el tejido circundante. Sin embargo, incluso después de una operación exitosa, los médicos se enfrentan a una pregunta difícil: ¿cómo le irá a este paciente específico en los años venideros? Si bien el tamaño del tumor y si ha alcanzado los ganglios linfáticos cercanos son factores bien conocidos, los investigadores buscan constantemente señales más simples y tempranas ocultas dentro del propio cuerpo del paciente. Dos de estas señales se encuentran en análisis de sangre rutinarios: la fosfatasa alcalina y la lactato deshidrogenasa. Estas son enzimas, que son proteínas que ayudan a acelerar las reacciones químicas en el cuerpo. La lactato deshidrogenasa está involucrada en cómo las células convierten el azúcar en energía, un proceso que las células cancerosas suelen secuestrar para crecer rápidamente. La fosfatasa alcalina es una enzima que ayuda a gestionar los grupos de fosfato y suele estar vinculada a la salud del hígado y los huesos. Cuando estas enzimas aparecen en la sangre en niveles superiores a lo normal, a veces puede señalar que un tumor está activo o que el cuerpo está bajo estrés debido a la enfermedad.

Un equipo de investigadores del Hospital de Cáncer de la Universidad Médica de Harbin se propuso ver si estas dos enzimas específicas podían predecir la supervivencia a largo plazo de los pacientes sometidos a cirugía por cáncer de estómago. Revisaron los registros médicos de casi 4,700 pacientes que se habían sometido a una extirpación radical estándar de su cáncer de estómago entre 2010 y 2015. El equipo tuvo cuidado de excluir a pacientes con otras enfermedades graves o registros incompletos, asegurando que los datos reflejaran el impacto específico del cáncer y la cirugía. Antes de la operación, se realizó un análisis de sangre a cada paciente y los investigadores anotaron los niveles de fosfatasa alcalina y lactato deshidrogenasa. Luego siguieron a estos pacientes durante años, rastreando quién seguía vivo y quién había fallecido, para ver si los resultados iniciales del análisis de sangre coincidían con el resultado final.

El estudio reveló un patrón claro y consistente. Los pacientes que entraron a cirugía con niveles más bajos de estas dos enzimas vivieron significativamente más tiempo que aquellos con niveles más altos. Específicamente, los investigadores encontraron que los pacientes con niveles de lactato deshidrogenasa por debajo de 205 unidades por litro y niveles de fosfatasa alcalina por debajo de 110 unidades por litro tenían tasas de supervivencia mucho mejores. Por ejemplo, cinco años después de la cirugía, más de la mitad de los pacientes con niveles bajos de enzimas seguían vivos, mientras que menos del 40 por ciento de aquellos con niveles altos sobrevivieron tanto tiempo. Esta diferencia se mantuvo incluso cuando los investigadores analizaron grupos específicos, como pacientes mayores frente a pacientes más jóvenes. En cada grupo, tener niveles altos de estas enzimas antes de la operación era una fuerte señal de advertencia de un peor pronóstico, independientemente de otros factores como el tamaño del tumor o la edad del paciente.

Los investigadores también examinaron si otros factores comunes, como el tiempo que tomó realizar la cirugía o la cantidad de sangre perdida durante el procedimiento, podrían explicar estos resultados. Encontraron que, si bien esos factores importaban, los niveles de fosfatasa alcalina y lactato deshidrogenasa destacaban como predictores independientes. Esto significa que, incluso si dos pacientes tenían el mismo tamaño de tumor y la misma experiencia quirúrgica, el que tenía los niveles de enzimas más altos seguía estando en mayor riesgo. El estudio no encontró que las pruebas de función hepática como ALT o AST fueran útiles en este contexto específico, lo que sugiere que el aumento de la fosfatasa alcalina y la lactato deshidrogenasa probablemente estaba ligado al cáncer mismo en lugar de a un daño hepático general. El equipo señaló que su estudio fue retrospectivo, lo que significa que analizó datos pasados, por lo que se necesitarían estudios futuros para confirmar estos hallazgos en un entorno prospectivo. No obstante, los resultados sugieren que un simple análisis de sangre realizado antes de la cirugía podría proporcionar a los médicos una herramienta poderosa para comprender el curso probable de la enfermedad, ayudándoles a identificar qué pacientes podrían necesitar un seguimiento más cercano o diferentes estrategias de tratamiento después de su operación.

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