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Analysis: The automation of human jobs in the 2030s

Este artículo desafía los modelos económicos predominantes al utilizar nuevos datos de la OCDE para argumentar que el desplazamiento laboral impulsado por la IA se hará visible en la década de 2030, afectando potencialmente a casi todo el empleo, antes de que se materialicen las correspondientes ganancias de productividad y los efectos desinflacionarios.

Autores originales: Stuart Elliott, Margarita Kalamova, Gianluca Risi, Sam Mitchell, Abel Baret, Zina Efchary

Publicado 2026-08-27
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Stuart Elliott, Margarita Kalamova, Gianluca Risi, Sam Mitchell, Abel Baret, Zina Efchary

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La historia de cómo las máquinas cambian el trabajo se ha contado durante mucho tiempo de dos maneras muy diferentes. Por un lado, los economistas suelen mirar al pasado para adivinar el futuro, sugiriendo que las nuevas tecnologías remodelarán los empleos lentamente, haciendo algunas tareas más fáciles pero rara vez eliminando profesiones enteras de la noche a la mañana. Por otro lado, los creadores de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados predicen un cambio mucho más rápido y dramático, donde las máquinas capaces de pensar y actuar como humanos podrían tomar el control de la mayor parte del trabajo cognitivo en cuestión de años en lugar de décadas. Esta brecha entre los modelos económicos cautelosos y los audaces pronósticos tecnológicos deja una pregunta difícil sin respuesta: ¿cuándo veremos realmente estos cambios y qué tan grandes serán? Para responder a esto, los investigadores necesitan una forma de medir no solo lo que una máquina puede hacer en un laboratorio, sino si puede hacer todo lo que requiere un trabajo humano específico, desde resolver problemas complejos hasta interactuar con personas.

Un equipo de investigadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha abordado este problema construyendo un nuevo conjunto de herramientas para rastrear el progreso de la inteligencia artificial frente a toda la gama de las capacidades humanas. En lugar de intentar contar tareas individuales, lo cual es casi imposible de medir en tiempo real, se centraron en ocupaciones completas. Crearon una escala que califica las capacidades de la IA en nueve áreas diferentes, como el lenguaje, la interacción social, la resolución de problemas y la manipulación física, que va desde funciones básicas ya resueltas hasta la equivalencia humana total. Al comparar estas calificaciones de la IA con las exigencias de casi novecientas ocupaciones diferentes, identificaron qué ocupaciones podrían automatizarse por completo una vez que la tecnología se ponga al día. Su análisis sugiere que, si bien los cambios aún no son visibles en la economía general, nos encontramos ante el borde de una transformación rápida donde la proporción de empleos que pueden ser completamente reemplazados por máquinas podría crecer desde una fracción mínima hoy hasta casi todo el empleo en un plazo de diez años.

Los investigadores comenzaron reconociendo que la forma estándar de estudiar el trabajo suele perderse la señal más importante. Los modelos tradicionales observan cómo la tecnología cambia la mezcla de tareas dentro de un trabajo, pero debido a que no podemos medir fácilmente con qué frecuencia ocurre una tarea específica, estos modelos tienen dificultades para detectar la llegada de la inteligencia artificial. En su lugar, el equipo buscó en dos lugares donde realmente existen datos: el desplazamiento de ocupaciones enteras y los cambios resultantes en la economía general. Razonaron que, incluso si la IA ya está cambiando las tareas tras bambalinas, la primera señal clara de este cambio será cuando una máquina sea capaz de reemplazar un título de trabajo completo por completo. Solo después de que eso ocurra a gran escala veremos los efectos económicos más amplios, como un aumento en la productividad o una caída en los precios.

Para realizar esta medición, el equipo desarrolló un conjunto de indicadores que describen el progreso de la IA en términos que cualquiera pueda seguir. Definieron nueve dominios de la capacidad humana, incluyendo el lenguaje, la interacción social, la creatividad y la manipulación física, y crearon una escala de cinco niveles para cada uno. El nivel uno representa capacidades que han sido resueltas durante mucho tiempo, mientras que el nivel cinco representa un desempeño que iguala cada aspecto de la habilidad humana. En su evaluación inicial, los sistemas de IA actuales se situaban mayoritariamente entre el nivel dos y el nivel tres en estos dominios. Para obtener una imagen más clara de hacia dónde se dirigen, pidieron a dos de los sistemas de IA más avanzados disponibles que reevaluaran su propio progreso basándose en investigaciones recientes. Esta actualización preliminar sugirió que, en solo dieciocho meses, la IA había dado saltos sustancialos, particularmente en la resolución de problemas y el lenguaje, acercándose al nivel donde podría manejar las exigencias completas de muchos roles profesionales.

Los investigadores luego mapearon estos niveles de capacidad frente a los requisitos de casi novecientas ocupaciones. Encontraron que, hoy en día, solo alrededor del uno por ciento de la fuerza laboral se encuentra en trabajos que la IA actual ya puede automatizar plenamente. Estos son principalmente roles de oficina y administrativos rutinarios. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente cuando observaron las capacidades que están empezando a estar disponibles. Con la primera ola de nuevas capacidades, la proporción de trabajos automatizables salta a aproximadamente el ocho por ciento, cubriendo partes de ventas, finanzas y trabajo informático. El verdadero cambio, sin embargo, viene con las siguientes dos olas de progreso proyectado. Si la IA continúa avanzando al ritmo visto recientemente, la segunda ola podría hacer que un tercio de todos los trabajos sean totalmente automatizables, y una tercera ola podría eventualmente cubrir casi todo el empleo. Los únicos trabajos que permanecerían mayormente intactos son aquellos que dependen fuertemente de la conexión humana profunda, como los servicios sociales comunitarios y ciertos aspectos de la atención médica.

Los datos ya muestran el comienzo de esta tendencia. Los investigadores examinaron las cifras de empleo para los trabajos que ya son automatizables y encontraron que el empleo en estas áreas ya había comenzado a declinar. Para los trabajos que se vuelven automatizables con la primera ola de nuevas capacidades, el declive apenas está empezando a aparecer, mientras que los trabajos más alejados en la línea de tiempo permanecen estables o todavía están creciendo. Este patrón sugiere que la señal de cambio está llegando exactamente donde los investigadores predijeron: primero en las ocupaciones específicas que las máquinas pueden tomar ahora, y solo más tarde en la economía general. Estiman que, a medida que la proporción de trabajo automatizable crezca, los efectos económicos serán históricamente grandes, potencialmente llevando a aumentos masivos en la productividad y caídas significativas en los precios, una combinación que no tiene precedentes modernos.

Esta trayectoria presenta un desafío profundo para la política y la sociedad. Los investigadores argumentan que esperar a que la economía se ajuste por sí sola es arriesgado, porque la velocidad de esta transición podría superar la capacidad de los trabajadores para reentrenarse para nuevos roles. Si las máquinas pueden realizar casi cualquier trabajo, la idea tradicional de que las nuevas tareas crearán automáticamente nuevos empleos para los humanos podría ya no ser cierta. En su lugar, los gobiernos pueden necesitar prepararse para una economía donde la alta productividad y la caída de los precios coincidan con un desplazamiento laboral generalizado. El estudio concluye que el momento de actuar es ahora, utilizando la lista específica de ocupaciones identificadas como automatizables para guiar los esfuerzos de reentrenamiento y las redes de seguridad social, en lugar de confiar en modelos que asumen que el cambio será lento y modesto. Al enfocarse en los trabajos que están realmente al alcance de la tecnología actual y cercana, la sociedad puede comenzar a prepararse para un futuro donde la definición del trabajo humano sea fundamentalmente alterada.

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