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On the Design of St. Peter’s Square in Rome

Este artículo investiga y respalda la hipótesis de que Gian Lorenzo Bernini diseñó los tres óvalos de la Plaza de San Pedro modificando los radios de dos círculos "generadores" primarios, un método que se alinea con las dimensiones reales de la plaza y el uso histórico del *ovato tondo*.

Autores originales: Jean-Marc GINOUX, Jean-Claude Golvin, Riccardo Meucci

Publicado 2026-08-18
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Autores originales: Jean-Marc GINOUX, Jean-Claude Golvin, Riccardo Meucci

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el corazón de Roma, frente a la gran basílica de San Pedro, se encuentra un vasto espacio público que ha cautivado a los visitantes durante siglos. Esta es la Plaza de San Pedro, una obra maestra del diseño urbano creada a mediados de 1600 por el artista y arquitecto italiano Gian Lorenzo Bernini. Para el observador casual, la plaza parece ser un espacio simple y abierto enmarcado por filas envolventes de columnas. Sin embargo, para el ojo entrenado de un geómetra, el suelo cuenta una historia más compleja. El pavimento está marcado con tres formas ovales distintas y paralelas que definen los límites de la plaza y sus columnatas circundantes. Durante mucho tiempo, los estudiosos han debatido la naturaleza precisa de estas formas. La cuestión central ha sido si Bernini las diseñó como elipses matemáticas perfectas, de las que son las curvas suaves y continuas que se encuentran en las óridades planetarias, o si utilizó un enfoque diferente y más práctico. En arquitectura, una elipse perfecta es notoriamente difícil de dibujar a una escala masiva sin herramientas modernas. En su lugar, los constructores suelen aproximar la curva uniendo varios arcos de circunferencia, creando una forma que parece una elipse pero que en realidad está hecha de segmentos redondeados distintos. Esta técnica, conocida como óvalo de cuatro centros, era un método conocido en la época de Bernini, propuesto por arquitectos anteriores para resolver precisamente el problema de dibujar grandes curvas con herramientas sencillas.

Un equipo de investigadores de Francia e Italia dirigió recientemente su atención a este misterio perdurable, buscando comprender exactamente cómo Bernini trazó la plaza. Comenzaron recopilando todos los registros históricos disponibles, incluyendo planos antiguos dibujados por contemporáneos de Bernini y mediciones láser modernas tomadas directamente del terreno. Su objetivo era determinar si los tres óvalos en el pavimento fueron construidos de forma independiente entre sí o si compartían una lógica geométrica común. Los investigadores se centraron en una característica específica de la plaza: el "centro de la columnata". Si un visitante se para en un punto particular marcado en el pavimento cerca del borde de la plaza, las cuatro filas de columnas parecen fundirse en una sola línea, creando una sorprendente ilusión óptica. Este punto no es solo un truco visual; es el centro matemático de los arcos circulares que forman el límite interior de la columnata. La evidencia histórica ya había confirmado que el óvalo interior, que define la columnata, fue construido utilizando dos círculos pequeños centrados en estos puntos de ilusión, que intersectan con dos círculos más grandes para formar la figura completa.

El nuevo estudio investigó una hipótesis más audaz: que Bernini no calculó tres conjuntos de círculos separados para los tres óvalos diferentes. En su lugar, los autores sugieren que comenzó con los dos círculos pequeños que crean la ilusión óptica y simplemente ajustó su tamaño para crear los otros dos óvalos. Para probar esto, el equipo calculó cuáles serían las posiciones de los otros óvalos si se hubieran construido utilizando este mismo método, solo con radios ligeramente más grandes o más pequeños. Luego compararon estas formas teóricas con las dimensiones reales medidas de la plaza en la actualidad. Los resultados fueron notablemente precisos. Los investigadores descubrieron que cuando utilizaron los centros originales de los círculos pequeños y simplemente cambiaron sus radios, las formas resultantes coincidían casi perfectamente con los límites interiores y exteriores de la plaza. Los puntos donde estos círculos teóricos se interceptaban en el suelo correspondían exactamente con las marcas físicas en el pavimento que dividen la plaza en ocho sectores angulares. Incluso los ángulos específicos de estos sectores se alineaban con las intersecciones de los círculos, lo que sugiere un proceso de diseño unificado en lugar de tres cálculos separados.

El estudio también aclaró lo que Bernini no hizo. Mientras que algunas teorías anteriores sugerían que las dos fuentes que flanquean el obelisco central fueron colocadas en los focos matemáticos del óvalo principal de la plaza, los investigadores demostraron que este no es el caso. Las fuentes están ubicadas a una distancia que no coincide con los focos geométricos de ninguno de los tres óvalos. Además, el equipo demostró que es probable que Bernini no utilizara "círculos osculadores", que son círculos que tocan una curva en un solo punto y comparten su curvatura, para aproximar las formas. Los centros y tamaños de los círculos realmente utilizados en la construcción difieren significamente de esos círculos osculadores teóricos. En cambio, la evidencia apunta fuertemente a un método donde el arquitecto se apoyó en los dos círculos generadores como un punto de referencia fijo. Al mantener los centros de estos círculos en el mismo lugar y simplemente expandir o contraer sus radios, Bernini pudo generar los límites internos, medios y externos de la plaza con una regla geométrica única y consistente.

Los hallazgos sugieren que el diseño de la Plaza de San Pedro fue impulsado por una geometría ingeniosa y práctica que priorizó la armonía visual y la viabilidad de la construcción sobre la perfección matemática abstracta. El "centro de la columnata" no fue meramente un lugar para un truco óptico; fue el ancla para todo el diseño. Al fijar estos dos puntos y variar el tamaño de los círculos trazados desde ellos, Bernini creó un espacio complejo y de múltiples capas que se siente fluido al ojo humano. El acuerdo entre los cálculos de los investigadores y la realidad física de la plaza es tan cercano que los autores concluyen que este fue, casi con seguridad, el método utilizado. La plaza se erige como un testimonio de un proceso de diseño donde un principio geométrico simple, aplicado con precisión, pudo orquestar un espacio monumental que continúa inspirando asombro siglos después.

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