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Usability of graphic medicine as an educational tool among psychology students: quasi-experimental study

Este estudio cuasiexperimental que involucra a 158 estudiantes de psicología demuestra que el uso de novelas gráficas centradas en la salud mental como herramienta educativa mejora significativamente la motivación, el disfrute y la usabilidad, destacando su potencial como recursos innovadores para la futura formación de psicólogos.

Autores originales: Jessica Marian Goodman-Casanova, Ángela del Carmen Escorza Aguilar, Isabel Prieto-Torrero, Elena Rocio Serrano-Ibañez, Jose Guzman-Parra, Estela Castilla-Ortega

Publicado 2026-09-10
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Jessica Marian Goodman-Casanova, Ángela del Carmen Escorza Aguilar, Isabel Prieto-Torrero, Elena Rocio Serrano-Ibañez, Jose Guzman-Parra, Estela Castilla-Ortega

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En la formación de los futuros psicólogos, un desafío persistente ha sido durante mucho tiempo cómo enseñar el lado humano de las enfermedades mentales. Las aulas tradicionales dependen en gran medida de las clases magistrales y los libros de texto, métodos que sobresalen en la entrega de hechos y teorías, pero que a menudo tienen dificultades para transmitir la realidad vivida y emocional de condiciones como la ansiedad, la depresión o la psicosis. Para los estudiantes que se preparan para cuidar de personas, comprender los datos clínicos es solo la mitad del trabajo; también deben aprender a reconocer las sutiles señales no verbales de malestar y a construir un profundo sentido de empatía por experiencias que ellos mismos nunca han padecido. Esta brecha entre el conocimiento académico y la conexión humana es particularmente aguda para una nueva generación de estudiantes que, a menudo, encuentran la instrucción tradicional basada en textos menos atractiva que la narrativa visual e interactiva.

Para cerrar esta división, los investigadores están recurriendo cada vez más a un campo conocido como medicina gráfica, que utiliza cómics y novelas gráficas para explorar la salud y la enfermedad. Estas obras combinan texto e ilustración para presentar narrativas médicas y psicológicas complejas de una manera que se siente inmediata y personal. La pregunta que enfrentan los educadores es si estas historias visuales pueden servir como herramientas efectivas en un currículo universitario de psicología, ayudando a los estudiantes no solo a memorizar síntomas, sino a comprender verdaderamente el peso emocional de las luchas de salud mental. Un estudio reciente realizado en la Universidad de Málaga, en España, se propuso responder a esta pregunta llevando las novelas gráficas directamente al aula para un grupo numeroso de estudiantes de psicología.

Los investigadores reunieron a 158 estudiantes de segundo año de psicología, la mayoría de ellas mujeres de alrededor de 20 años, y les presentaron fragmentos de diez diferentes novelas gráficas centradas en la salud mental. Estas historias cubrían una amplia gama de condiciones, incluyendo trastornos psicóticos, trastornos del estado de ánimo, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria y desafíos neuroevolutivos. Los estudiantes no recibieron simplemente los libros; fueron guiados a través de pasajes específicos que representaban el inicio de los síntomas, el primer contacto con los servicios de salud mental, la hospitalización y el camino hacia la recuperación. Junto con la lectura, los estudiantes utilizaron una guía diseñada para promover la reflexión sobre sus propios pensamientos y sentimientos a medida que se involucraban con las historias de los personajes. El objetivo era ver si este enfoque visual podía cambiar cómo los estudiantes se sentían respecto al aprendizaje, cuánto disfrutaban el proceso y cómo veían la utilidad de los cómics como un recurso educativo serio.

Antes de que los estudiantes comenzaran a leer, los investigadores les preguntaron sobre sus hábitos y actitudes. Los resultados mostraron que la gran mayoría de estos futuros psicólogos leían rara vez o nunca cómics o novelas gráficas en su vida diaria. Al preguntarles si comparaban las clases magistrales tradicionales con las novelas gráficas, la mayoría de los estudiantes creían que las clases eran mejores para adquirir información teórica pura. Sin embargo, ya intuían que las novelas gráficas podrían ser superiores para comprender cómo los problemas de salud mental afectan la vida diaria, para reconocer síntomas en situaciones del mundo real y para desarrollar la empatía. Esta percepción inicial sentó las bases para la intervención, donde los estudiantes pondrían a prueba estas ideas mediante la experiencia directa.

Después de la sesión de lectura, los estudiantes completaron encuestas detalladas sobre su experiencia. Los comentarios fueron abrumadoramente positivos respecto a la usabilidad de los libros. Los estudiantes encontraron las novelas gráficas atractivas, claras y estimulantes. Calificaron los libros positivamente por su capacidad para hacer que las ideas complejas fueran fáciles de entender sin simplificarlas demasiado. En términos de la experiencia emocional y estética, los libros obtuvieron buenas puntuaciones, lo que sugiere que el formato no solo era funcional, sino también agradable. Los estudiantes sintieron que las historias eran relevantes para los temas que estaban estudiando y que el diseño visual les ayudaba a seguir la lógica narrativa. Si bien un aspecto de los comentarios, relacionado con la percepción de la fiabilidad o consistencia del recurso, fue ligeramente inferior a los demás, la impresión general fue que las novelas gráficas eran una herramienta educativa de alta calidad.

Los cambios más significativos ocurrieron en la motivación y el disfrute de los estudiantes. Antes de leer los fragmentos, el interés de los estudiantes por leer novelas gráficas sobre salud mental era moderado. Después de la sesión, su motivación para leer estos materiales aumentó sustancialmente. Del mismo modo, su disfrute de la actividad aumentó notablemente. Los estudiantes también reportaron un incremento pequeño pero mensurable en su motivación general para aprender sobre temas de salud mental. Curiosamente, el estudio no encontró un cambio significativo en las emociones positivas o negativas generales de los estudiantes durante la sesión. Aunque no se volvieron más felices o tristes en un sentido amplio, los investigadores observaron que las historias estaban cargadas de emoción, y el compromiso de los estudiantes con las luchas de los personajes sugería una forma de conexión empática en lugar de un simple cambio de humor.

Quizás el resultado más revelador fue el cambio en la disposición de los estudiantes para utilizar estos recursos por su cuenta. Antes del estudio, solo una mínima fracción de los estudiantes había tomado prestada alguna vez una novela gráfica de su biblioteca universitaria. Después de leer los fragmentos, casi nueve de cada diez estudiantes expresaron el deseo de tomar prestado un ejemplar de la nueva sección de psicología gráfica de la biblioteca. Este cambio dramático de comportamiento indicó que la intervención hizo más que solo enseñar una lección; alteró la percepción de los estudiantes sobre lo que podía ser una herramienta de aprendizaje. Pasaron de ver los cómics como un interés de nicho o recreativo a verlos como un recurso valioso y accesible para su desarrollo profesional.

Los investigadores observaron a los estudiantes durante la sesión y notaron que los libros despertaron una curiosidad inmediata. Se vio a los estudiantes tocando las páginas, examinando los detalles y discutiendo las historias entre sí. Muchos continuaron leyendo más allá de los fragmentos asignados, y algunos incluso tomaron fotos de las páginas con sus teléfonos para volver a visitarlas más tarde. Estos comportamientos sugirieron que el formato físico de la novela gráfica proporcionó un compromiso sensorial que el texto digital o las clases magistrales no ofrecen. Los estudiantes no estaban simplemente recibiendo información de forma pasiva; estaban explorando activamente el material, impulsados por la atracción visual y narrativa de las historias.

El estudio concluye que las novelas gráficas son un recurso prometedor e innovador para la formación de futuros psicólogos. Parecen complementar las clases magistrales tradicionales al ofrecer un camino único hacia la empatía y la comprensión que el texto por sí solo a menudo no puede proporcionar. Mientras que las clases siguen siendo efectivas para entregar la teoría estructurada, las novelas gráficas sobresalen al ayudar a los estudiantes a conectar con la experiencia humana de la enfermedad mental. Los hallazgos sugieren que integrar estas narrativas visuales en el currículo podría ayudar a los estudiantes de psicología a desarrollar la inteligencia emocional y las habilidades interpersonales necesarias para sus futuras carreras. La investigación no pretende que los cómics reemplacen la enseñanza tradicional, sino que ofrecen una adición poderosa, atractiva y altamente utilizable al conjunto de herramientas educativas, una que resuena profundamente con los estilos de aprendizaje de los estudiantes modernos.

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