Subglacial landscape reveal potential future glacial lakes in the Southern Andes
Este estudio presenta la primera reconstrucción regional de la topografía subglacial en los Andes Australes, revelando que el retroceso de los glaciares de la región dejará tras de sí más de 3.900 potenciales lagos futuros capaces de almacenar casi 300 km³ de agua, con implicaciones significativas para los futuros recursos de agua dulce y los peligros de inundaciones repentinas.
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A medida que los glaciares de montaña retroceden bajo un clima cada vez más cálido, dejan atrás la tierra que alguna vez cubrieron. Este suelo expuesto no siempre es plano; siglos de movimiento de hielo han tallado profundas hendiduras y cuencas en el lecho rocoso, de forma muy similar a como un río talla un cañón. Cuando el hielo desaparece, estas hendiduras pueden llenarse de agua de deshielo, creando nuevos lagos. Esta transformación no es solo un cambio de paisaje; redefine cómo fluye el agua a través de las regiones montañosas, altera el riesgo de inundaciones repentinas y cambia la cantidad de agua que eventualmente llega al océano. Para las comunidades que viven río abajo, comprender dónde se formarán estos futuros lagos y cuánto agua pueden contener es una cuestión de seguridad y supervivencia.
Un equipo de investigadores ha mapeado ahora el paisaje oculto bajo los glaciares de los Andes del Sur, una enorme cadena montañosa que se extiende desde el árido norte de Chile hasta el extremo sur de América del Sur. Al combinar imágenes satelitales del hielo actual con nuevas y detalladas mediciones de radar tomadas desde el terreno, han reconstruido la forma del lecho rocoso oculto bajo miles de glaciares. Su trabajo revela una topografía vasta e invisible que pronto quedará expuesta a medida que el hielo se derrita. El estudio proporciona la primera imagen regional de dónde aparecerán estos futuros lagos y estima cuánto volumen de agua podrán almacenar.
Los investigadores descubrieron que los Andes del Sur albergan un volumen total de hielo de aproximadamente 5.961 kilómetros cúbicos. Si todo este hielo se derritiera y fluyera hacia el océano, elevaría el nivel del mar global en unos 14,8 milímetros. Sin embargo, la historia no termina con el océano. A medida que el hielo retrocede, dejará al descubierto 3.951 depresiones distintas en el lecho rocoso capaces de convertirse en lagos. Estos futuros lagos tienen el potencial de almacenar casi 299 kilómetros cúbicos de agua. Esta es una cantidad significativa, que representa aproximadamente el 5 por ciento del volumen de hielo total de la región. De hecho, esta tasa de interceptación es inusualmente alta en comparación con otras cadenas montañosas del mundo, donde los futuros lagos suelen contener una fracción mucho menor del hielo que se derrite.
La distribución de estos futuros lagos está lejos de ser uniforme. La gran mayoría se encuentran en la parte sur de la cordillera, específicamente dentro de los tres grandes campos de hielo de la Patagonia. Estos tres enormes cuerpos de hielo contienen más del 97 por ciento del volumen total de hielo de la región y albergan casi todo el volumen potencial de los lagos. En contraste, las secciones más secas del norte de los Andes, donde los glaciares son más pequeños y se sitúan a mayores elevaciones, formarán muchos menos lagos. Sin embargo, en estas regiones del norte, incluso una pequeña cantidad de nuevo almacenamiento de agua podría ser crítica. Los Andes Centrales, hogar de la ciudad de Santiago y sus siete millones de habitantes, dependen en gran medida del deshielo de los glaciares para su suministro de agua. El estudio muestra que las cavidades expuestas en esta zona podrían contener suficiente agua como para rivalizar con la capacidad de los embalses principales existentes, ofreciendo un posible amortiguador contra las severas sequías que han azotado la región recientemente.
Para crear este mapa, los científicos no simplemente adivinaron la forma del suelo bajo el hielo. Utilizaron un método basado en las propiedades físicas de cómo fluye el hielo. El hielo se comporta como un material plástico que se deforma cuando la tensión de su propio peso se vuelve demasiado grande. Al medir la pendiente de la superficie del glaciar y calibrar su modelo con cientos de kilómetros de nuevos datos de radar recolectados de 48 glaciares diferentes, el equipo pudo calcular el espesor del hielo con mayor precisión que nunca. También utilizaron información sobre dónde se han retirado ya los glaciares para inferir la forma del lecho rocoso cerca de los bordes del hielo restante. Este enfoque les permitió producir un mapa detallado del paisaje subglacial, que luego utilizaron para identificar cada depresión lo suficientemente profunda como para contener agua.
Los resultados confirman que los Andes del Sur son un punto crítico mundial para la formación de futuros lagos glaciares. Los investigadores estiman que estos lagos almacenarán alrededor de 298,6 kilómetros cúbicos de agua. Si bien la mayor parte de este volumen se concentra en las cuencas profundas y fuertemente erosionadas de la Patagonia, los lagos más pequeños en el norte poseen un valor estratégico para la seguridad hídrica. El estudio también destaca los peligros asociados con estos nuevos lagos. Cuando un glaciar termina en un lago profundo, el agua puede acelerar el derretimiento y la ruptura del hielo, provocando un retroceso rápido. Además, estos lagos pueden romper sus presas naturales, causando inundaciones catastróficas. Los nuevos mapas identifican exactamente dónde se encuentran estas cuencas profundas, permitiendo a científicos y planificadores anticipar dónde es más probable que se desarrollen tales peligros.
Este inventario no es una predicción de cuándo se formarán estos lagos, sino más bien un mapa de su tamaño máximo potencial una vez que el hielo haya desaparecido por completo. El volumen real de agua en estos lagos dependerá de cuánto sedimento los llene con el tiempo y de qué tan rápido retrocedan los glaciares. No obstante, el mapa proporciona una base física para comprender el futuro de los recursos hídricos y los riesgos naturales en los Andes. Al revelar el paisaje oculto bajo el hielo, el estudio ofrece una visión clara de las torres de agua que emergerán a medida que los glaciares desaparezcan, ayudando a las comunidades a prepararse para un futuro hidrológico cambiante.
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