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Use of Alternative Sprays for Whitefly Control on Different Tomato Genotypes

Este estudio evaluó mezclas de aspersión alternativas para el control de la mosca blanca en dos genotipos de tomate y encontró que, si bien varias mezclas repelieron a los adultos, las formulaciones de tabaco-alcohol y de ajo-malagueta pimienta-jabón de coco fueron las más efectivas para controlar la plaga a lo largo de todo su ciclo de vida.

Autores originales: João Lucas Soares de Faria Alvim, Daniele Batista Campelo, Luis Felipe Lima e Silva, Cleiton Lourenço de Oliveira, Bruno Henrique Sardinha de Souza, Stefany Martins da Silva Lino, Valter Carvalho de A
Publicado 2026-09-16
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Autores originales: João Lucas Soares de Faria Alvim, Daniele Batista Campelo, Luis Felipe Lima e Silva, Cleiton Lourenço de Oliveira, Bruno Henrique Sardinha de Souza, Stefany Martins da Silva Lino, Valter Carvalho de Andrade

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Los tomates son uno de los cultivos más queridos del mundo, cultivados tanto en jardines como en vastos campos, pero enfrentan un enemigo implacable: la mosca blanca. Estos diminutos insectos, similares a las polillas, no son meramente una molestia; son una plaga devastadora que puede destruir una cosecha entera. Se alimentan succionando la savia de la planta, lo que debilita al tomate y provoca que el fruto madure de forma desigual o tenga un sabor amargo. Peor aún, propagan virus y dejan un residuo pegajoso que fomenta el crecimiento de moho negro en las hojas, bloqueando la luz solar que la planta necesita para sobrevivir. En los casos más graves, estos insectos pueden aniquilar un cultivo por completo. Durante décadas, los agricultores han combatido esta amenaza con aerosoles químicos sintéticos, pero este enfoque ha creado nuevos problemas, incluyendo el daño ambiental y el hecho de que los insectos se han vuelto inmunes a los venenos. Esto ha llevado a los científicos a buscar formas más suaves y sostenibles de controlar la plaga, explorando si mezclas caseras sencillas o agentes biológicos naturales podrían ofrecer una solución sin el alto costo de los productos químicos industriales.

En la Universidad Federal de Lavras, en Brasil, un equipo de investigadores se propuso probar esta idea directamente. Querían ver si los aerosoles alternativos podían controlar la mosca blanca en las plantas de tomate, y si diferentes tipos de plantas de tomate respondían de manera distinta a estos tratamientos. Para ello, crearon un entorno controlado donde pudieran observar todo el ciclo de vida del insecto. Cultivaron dos tipos distintos de plantas de tomate: una variedad comercial muy conocida llamada 'Santa Clara' y un híbrido experimental más reciente conocido como el híbrido 'UFLA', el cual se sospechaba que poseía cierta resistencia natural contra la plaga. Dentro de grandes jaulas, colocaron estas plantas y liberaron doscientas moscas blancas adultas en cada una. Después de que los insectos se asentaron durante un día, los investigadores aplicaron uno de diez aerosoles diferentes a las plantas. Estos aerosoles variaban desde un control de agua simple hasta un insecticida químico registrado, pero la mayoría eran mezclas alternativas. Algunos contenían ingredientes naturales como ajo, pimienta negra, tabaco o jabón de coco, mientras que otros utilizaban agentes biológicos como un hongo que ataca a los insectos o aceite derivado del árbol de neem.

Los investigadores observaron de cerca lo que sucedía en cada etapa de la vida de la mosca blanca. Primero, contaron cuántos insectos adultos permanecieron en las hojas después de la aplicación de los aerosoles. Luego, esperaron unos días para contar los huevos que las hembras depositaron y, finalmente, contaron las ninfas, que son la etapa joven y sin alas del insecto, varias semanas después. Los resultados mostraron que casi todos los aerosoles tuvieron algún efecto, pero funcionaron de diferentes maneras. El control de agua, que no tenía ingredientes activos, permitió que el mayor número de adultos permaneciera. En contraste, los aerosoles que contenían el hongo Beauveria bassiana, la mezcla de tabaco y alcohol, y el aceite de neem puro fueron muy efectivos para repeler a los insectos adultos, manteniéndolos alejados de las hojas. Sin embargo, repeler a los adultos era solo parte de la batalla; los investigadores también necesitaban saber si los aerosoles impedían que la población creciera.

Cuando se trató de los huevos y las ninfas jóvenes, la historia se volvió más compleja. El insecticida químico que contenía pyriproxyfen fue el más potente para detener la siguiente generación, reduciendo drásticamente el número de insectos jóvenes que sobrevivieron, a pesar de que no repelía a los adultos tan bien como los otros aerosoles. Sorprendentemente, las mezclas caseras se comportaron de manera diferente dependiendo de la planta de tomate sobre la cual se aplicaban. Para el híbrido experimental 'UFLA', una mezcla de ajo, chile y jabón de coco, junto con la mezcla de tabaco y alcohol, demostró ser la más efectiva entre las alternativas. Estos dos aerosoles lograron reducir el número de adultos, el número de huevos y el número de ninfas. La variedad 'Santa Clara' mostró un patrón similar, con las mezclas de ajo-chile-jabón y tabaco-alcohol destacándose nuevamente como las mejores opciones naturales. Curiosamente, los investigadores descubrieron que el híbrido 'UFLA' no resistía mejor a los insectos que la variedad comercial 'Santa Clara' en esta prueba específica, ya que ambas plantas respondieron de manera similar a los aerosoles.

El estudio concluyó que, si bien ningún aerosol natural era perfecto, ciertas mezclas mostraban una gran promesa para los agricultores que buscan reducir su dependencia de los químicos agresivos. Las mezclas de tabaco con alcohol y de ajo con chile y jabón emergieron como los contendientes naturales más fuertes, capaces de interrumpir el ciclo de vida de la mosca blanca desde la etapa adulta hasta las ninfas jóvenes. Los investigadores señalaron que estas alternativas no deben utilizarse solas, sino como parte de una estrategia más amplia, quizás rotándolas con otros métodos para evitar que los insectos se adapten. Aunque algunas de las recetas caseras, como las que contienen sal o vinagre, mostraron potencial, no fueron tan consistentemente efectivas como las otras. El trabajo sugiere que, al combinar estos repelentes naturales con controles biológicos dirigidos, es posible gestionar estas plagas destructivas de una manera que proteja tanto al cultivo como al medio ambiente.

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