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Medium-Term Outcomes of the VICTO Adjustable Artificial Urinary Sphincter: A Brazilian Real-World Multicentre Study

Este estudio multicéntrico brasileño demuestra que el esfínter urinario artificial ajustable VICTO es un tratamiento seguro y eficaz para la incontinencia urinaria de esfuerzo masculina, logrando una tasa de continencia social del 72 % y una alta satisfacción del paciente con un perfil de complicaciones comparable al estándar de oro.

Autores originales: Flavio Trigo-Rocha, Lebani Bruno, Francisco Kanasiro, Vinicius Gomes de Souza, Luis Gustavo Morato de Toledo

Publicado 2026-10-22
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Autores originales: Flavio Trigo-Rocha, Lebani Bruno, Francisco Kanasiro, Vinicius Gomes de Souza, Luis Gustavo Morato de Toledo

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Para muchos hombres, las secuelas del tratamiento del cáncer de próstata traen consigo un desafío difícil y, a menudo, aislante: la incapacidad de controlar el flujo de la orina. Cuando los músculos que normalmente mantienen cerrada la vejiga se dañan durante la cirugía, el resultado es la incontinencia urinaria de esfuerzo, donde incluso una ligera tos, una risa o un cambio de posición pueden causar fugas. Durante décadas, la solución más fiable ha sido el esfínter urinario artificial, un pequeño dispositivo mecánico implantado dentro del cuerpo para actuar como un sustituto de esos músculos dañados. Este dispositivo funciona como un manguito que aprieta la uretra para mantenerla cerrada, hasta que el paciente la libera manualmente para orinar. Si bien es eficaz, las versiones tradicionales de este dispositivo tienen un defecto significativo: una vez implantado, la presión del manguito es fija. Si la presión es demasiado alta, puede dañar el delicado tejido uretral; si es demasiado baja, no logra detener la fuga. Debido a que la presión no se puede cambiar sin una segunda cirugía, los médicos han buscado durante mucho tiempo una forma de ajustar el dispositivo una vez que ya está colocado.

Un nuevo estudio de Brasil explora una versión moderna de este dispositivo llamada VICTO, que ofrece una solución a ese problema de presión fija. A diferencia de los modelos anteriores, el VICTO incluye un pequeño puerto que permite a los médicos ajustar la presión a través de la piel, sin tener que volver a cortar al paciente. Esto significa que el dispositivo puede subirse o bajarse para encontrar el equilibrio perfecto para cada cuerpo individual. Para ver si este enfoque ajustable funciona en la práctica real, investigadores de cuatro importantes hospitales de São Paulo siguieron el progreso de cincuenta hombres que recibieron el implante. Siguieron a estos pacientes durante un promedio de dieciséis meses y medio, observando qué tan bien el dispositivo detenía las fugas, con qué frecuencia causaba problemas y qué tan satisfechos estaban los hombres con los resultados.

El estudio encontró que el dispositivo ajustable funcionó muy bien, ofreciendo un nivel de éxito comparable al estándar de oro de larga data en el campo. Para el momento del control final, casi tres cuartas partes de los hombres habían logrado lo que los médicos llaman "continencia social", lo que significa que usaban uno o menos de un apósito absorbente por día. Alred vez de cada cinco hombres estaban completamente secos, sin usar ningún apósito. Casi todos los hombres que comenzaron el estudio vieron una mejora significativa, con la gran mayoría reduciendo su uso de apósitos al menos a la mitad. La capacidad de ajustar la presión después de la cirugía pareció ser un factor clave, ya que muchos pacientes que aún no estaban completamente secos no habían alcanzado aún el límite de presión máxima del dispositivo, lo que sugiere que más ajustes podrían potencialmente ayudarlos a lograr resultados aún mejores.

La seguridad fue otro enfoque principal de la investigación. El dispositivo demostró ser seguro, sin reportarse infecciones en este grupo de pacientes. Sin embargo, como cualquier implante quirúrgico, no estuvo exento de complicaciones. Aproximadamente uno de cada cinco hombres experimentó algún tipo de problema postoperatorio, que variaba desde una acumulación menor de fluido hasta problemas más serios que requirieron cirugía. En el seis por ciento de los casos, el dispositivo tuvo que ser retirado por completo. Estas extracciones fueron necesarias para dos hombres que desarrollaron erosión, donde el dispositivo desgastó la uretra, y para un hombre cuyo mecanismo de bomba falló. A pesar de estos riesgos, los hombres que conservaron el dispositivo estaban, en gran medida, contentos con el resultado. Más de tres cuartas partes de los participantes calificaron su satisfacción como alta, señalando que la capacidad de controlar sus vidas diarias sin la preocupación constante por las fugas fue una mejora profunda.

Los investigadores también analizaron de cerca si ciertos antecedentes de los pacientes hacían que el tratamiento fuera más propenso a fallar. Examinaron factores como la terapia de radiación previa, la diabetes o cirugías previas para la incontinencia, todos los cuales se sabe que complican la curación. Sorprendentemente, ninguno de estos factores predijo un mal resultado en este grupo específico. Aunque el estudio fue demasiado pequeño para extraer una conclusión definitiva sobre por qué estos riesgos no parecieron importar, los autores sugieren que la naturaleza ajustable del VICTO podría ser la razón. Debido a que los médicos pueden bajar la presión si el tejido es frágil o subirla si la fuga es severa, el dispositivo puede personalizarse según las necesidades específicas del paciente, neutralizando potencialmente riesgos que serían problemáticos con un dispositivo de presión fija.

Este estudio proporciona la primera mirada detallada de cómo este dispositivo ajustable se desempeña en América Latina, llenando un vacío en el conocimiento médico global. Los resultados sugieren que el VICTO es una herramienta segura y eficaz para hombres que luchan contra la incontinencia severa, ofreciendo un nivel de control y calidad de vida que iguala a los mejores tratamientos disponibles actualmente. Si bien el período de seguimiento no fue lo suficientemente largo para ver si el dispositivo se mantiene durante muchos años, los resultados a mediano plazo son alentadores. Los hallazgos indican que la capacidad de ajustar la presión después de la cirugía es una ventaja práctica que permite a los médicos gestionar casos difíciles con mayor precisión, convirtiendo una solución que antes era rígida en una flexible que se adapta al paciente.

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