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Prevalence of Back Pain and Its Association With Smartphone Usage Patterns Among Young Healthcare Professionals in Karachi, Pakistan: A Cross-Sectional Study

Este estudio transversal de 168 jóvenes profesionales de la salud en Karachi encontró que el uso diario del teléfono inteligente de cuatro horas o más está significativamente asociado con una mayor prevalencia de dolor de espalda en comparación con duraciones de uso más cortas.

Autores originales: Saweera Khan, Iqra Paracha, Zehra Ali, Syed Mustafa Jelani, Sarah Imtiaz, Syed Rohan Ali, Hafsa Nasir, Bukhtawar Haleem, Ayesha Iqbal, Sidra Iqbal¹, Iqra Tanzeel

Publicado 2026-10-23
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Saweera Khan, Iqra Paracha, Zehra Ali, Syed Mustafa Jelani, Sarah Imtiaz, Syed Rohan Ali, Hafsa Nasir, Bukhtawar Haleem, Ayesha Iqbal, Sidra Iqbal¹, Iqra Tanzeel

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El dolor de espalda es una experiencia humana universal, un malestar común que puede interrumpir la vida diaria, limitar el movimiento y hacer que las tareas sencillas se sientan pesadas. Para los trabajadores de la salud, este malestar suele verse agravado por las exigencias físicas de sus empleos, como turnos largos, levantar pacientes y estar de pie durante horas. En años recientes, un nuevo factor ha entrado en escena: el teléfono inteligente. Estos dispositivos son ahora herramientas esenciales para médicos y enfermeros, utilizados para consultar registros médicos, comunicarse con colegas y estudiar. Sin embargo, sostener un teléfono durante horas a menudo implica doblar el cuello y encorvar los hombros, una postura que tensa la columna vertebral. Si bien se sabe que la mala postura puede dañar la espalda, los científicos aún no han comprendido del todo cuánto tiempo dedicado al teléfono contribuye realmente al dolor de espalda, especialmente entre los jóvenes profesionales médicos que apenas comienzan sus carreras.

Un equipo de investigadores en Karachi, Pakistán, se propuso explorar esta conexión. Se centraron en trabajadores de la salud jóvenes, entre los veinte y los treinta y cinco años, un grupo que depende fuertemente de los teléfonos inteligentes tanto para su formación como para su trabajo diario. El estudio se llevó a cabo durante seis meses en dos importantes hospitales de la ciudad. Los investigadores pidieron a 168 participantes que completaran un cuestionario sobre sus hábitos. Querían saber cuántas horas pasaba cada persona en su teléfono cada día, cómo sostenían el dispositivo y si habían experimentado algún dolor en la parte superior o inferior de la espalda durante el año anterior. El objetivo no era demostrar que los teléfonos causan dolor, sino ver si existía un vínculo claro entre el tiempo dedicado al dispositivo y la presencia de dolor de espalda.

Los resultados revelaron un patrón sorprendente. Entre los jóvenes profesionales encuestados, casi tres de cada cuatro informaron haber experimentado dolor de espalda en los últimos doce meses. Cuando los investigadores analizaron más de cerca los hábitos de estos individuos, surgió una diferencia basada en el tiempo de pantalla. Aquellos que informaron usar sus teléfonos inteligentes durante cuatro horas o más cada día tenían una probabilidad significativamente mayor de reportar dolor de espalda que aquellos que usaban sus teléfonos durante menos de cuatro horas. Específicamente, alrededor del ochenta por ciento de los usuarios intensivos reportó dolor de espalda, en comparación con el cincuenta y cinco por ciento de los usuarios ligeros. Esta diferencia se mantuvo constante incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores como la edad y el género, lo que sugiere que la duración del uso del teléfono es un factor notable en la salud de este grupo.

El estudio también pintó un cuadro de cómo estos jóvenes profesionales interactúan con sus dispositivos. La mayoría de ellos admitió usar sus teléfonos durante largos periodos, a menudo acostados en la cama o permaneciendo en la misma posición durante tiempos prolongados. Muchos reportaron que frecuentemente usaban sus teléfonos más tiempo del que originalmente pretendían. En cuanto a tomar descansos o cambiar su postura, más de la mitad dijo que rara vez o nunca se detenía para estirarse o ajustar su posición durante estas largas sesiones. Esta falta de movimiento, combinada con la postura estática y encorvada requerida para mirar una pantalla pequeña, crea un entorno físico que es probable que tense los músculos y la columna con el tiempo.

A pesar de estas fuertes asociaciones, los investigadores fueron cuidadosos al explicar lo que sus hallazgos hacen y no hacen. Debido a que el estudio pidió a las personas recordar sus hábitos pasados y su dolor en un único momento, no puede probar que el uso del teléfono haya causado el dolor. Es posible que las personas que ya tienen dolor de espalda utilicen sus teléfonos de manera diferente, o que otros factores, como el estrés físico de sus trabajos médicos, sean la verdadera causa. El estudio no encontró un aumento simple y paso a paso del dolor a medida que aumentaba el tiempo de pantalla; más bien, identificó un umbral donde el riesgo parecía ser mayor. Los investigadores también señalaron que los participantes provenían de solo dos hospitales, por lo que los resultados podrían no aplicarse a todos los trabajadores de la salud del país.

En última instancia, esta investigación resalta una creciente preocupación por el bienestar físico de la próxima generación de personal médico. Sugiere que la forma en que estos profesionales utilizan sus teléfonos inteligentes está vinculada a una mayor probabilidad de sufrir dolor de espalda, añadiendo una nueva capa a los desafíos existentes de sus exigentes carreras. Si bien el estudio no ofrece una cura definitiva ni una regla estricta de cuántas horas son "seguras", señala la necesidad de una mayor conciencia. Para los médicos y enfermeros jóvenes, ser conscientes de cuánto tiempo pasan en sus dispositivos y de cómo los sostienen podría ser un paso sencillo hacia la protección de sus espaldas. La investigación futura deberá observar estos hábitos durante un período más largo para comprender la verdadera relación de causa y efecto, pero por ahora, la conexión entre la pantalla y la columna es lo suficientemente clara como para merecer atención.

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