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Successful treatment with gilteritinib for popliteal extramedullary relapse of FLT-3-ITD acute myeloid leukemia after allogeneic hematopoietic stem cell transplantation : a case report and literature review

Este reporte de caso demuestra que la monoterapia con gilteritinib indujo y mantuvo con éxito una remisión completa duradera en un paciente de 63 años con sarcoma mieloide positivo para FLT3-ITD que recayó como una masa poplítea aislada seis años después de un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas, ofreciendo una alternativa de tratamiento viable para pacientes no aptos para quimioterapia intensiva o infusión de linfocitos del donante.

Autores originales: Gabriele Magliano, Mirko Farina, Vera Radici, Daniele Avenoso, Enrico Morello, Paolo Clementi, Francesca Bonati, Rachele De Domenico, Silvia Zanon, Laura Donatoni, Marco Cocchi, Luisa Lorenzi, Domenic
Publicado 2026-08-20
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Gabriele Magliano, Mirko Farina, Vera Radici, Daniele Avenoso, Enrico Morello, Paolo Clementi, Francesca Bonati, Rachele De Domenico, Silvia Zanon, Laura Donatoni, Marco Cocchi, Luisa Lorenzi, Domenico Russo, Michele Malagola

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El cáncer es una enfermedad de células que han perdido su capacidad de dejar de crecer, pero en algunas formas de cáncer de la sangre, el problema es aún más específico. Imagine la fábrica de producción de sangre del cuerpo, ubicada en la médula ósea, como un lugar donde se construyen constantemente células nuevas. En un tipo de cáncer llamado leucemia mieloide aguda, esta fábrica comienza a producir células defectuosas que desplazan a las sanas. A veces, estas células rebeldes no se quedan dentro de la fábrica; viajan a través del torrente sanguíneo y establecen nuevas y peligrosas colonias en otras partes del cuerpo, como la piel, los ganglios linfáticos o las articulaciones. Esto se conoce como recaída extramedular, o una recaída fuera de la médula. Para los pacientes que ya se han sometido a un trasplante de células madre —un procedimiento en el que el sistema de producción de sangre de un donante sano reemplaza al del propio paciente—, el regreso del cáncer es particularmente difícil de tratar. Las herramientas estándar, como la quimioterapia fuerte, suelen ser demasiado agresivas para pacientes que son mayores o tienen otros problemas de salud, y el sistema inmunológico del donante puede no ser lo suficientemente fuerte como para combatir el cáncer por sí solo. En estas situaciones complejas, los médicos necesitan nuevas formas de atacar el cáncer sin destruir al paciente.

Esta historia comienza con un hombre de sesenta y tantos años que había estado viviendo con un trastorno crónico de la sangre durante muchos años. Su condición eventualmente cambió a leucemia mieloide aguda, una forma más agresiva de la enfermedad. Tras recibir quimioterapia intensiva para eliminar el cáncer, se sometió a un trasplante de células madre de un donante no emparentado. Durante seis años, el tratamiento funcionó perfectamente. No tenía signos de cáncer y su sangre estaba siendo producida enteramente por las células del donante. Sin embargo, en 2023, regresó al hospital con una hinchazón dolorosa detrás de su rodilla izquierda. Los escaneos médicos revelaron una gran masa, de casi nueve centímetros de ancho, creciendo en el espacio detrás de la articulación de la rodilla. Una biopsia confirmó que esto no era una simple lesión o infección, sino un regreso de su leucemia, específicamente un tumor compuesto de células mieloides conocido como sarcoma mieloide.

La situación era complicada. Cuando los médicos examinaron la médula ósea del paciente, encontraron muy pocas células cancerosas, pero sí detectaron un cambio genético específico llamado mutación FLT3 en la médula. Esta mutación actúa como un interruptor atascado, diciéndole a las células cancerosas que crezcan sin control. El tumor detrás de la rodilla era el problema principal, pero el paciente tenía setenta y cinco años y otros problemas de salud, incluyendo una reacción crónica a las células del donante que había dejado su piel con cicatrices. Debido a su edad y salud, el enfoque estándar de utilizar quimioterapia poderosa o infundir más células inmunitarias del donante no era seguro para él. El equipo médico necesitaba un tratamiento que pudiera atacar directamente al cáncer sin abrumar su cuerpo.

Eligieron un medicamento llamado gilteritinib, un fármaco diseñado específicamente para bloquear la mutación FLT3. El paciente comenzó a tomar una dosis diaria de 120 miligramos. Este fármaco funciona cortando la señal que le dice a las células cancerosas que se multipliquen. Para ayudar a eliminar la gran masa detrás de la rodilla, los médicos también aplicaron radioterapia dirigida a esa zona específica. Los resultados fueron rápidos y significativos. En tres meses, el gran tumor se había reducido dramente y el dolor y la hinchazón del paciente desaparecieron. Los escaneos mostraron que la masa había perdido casi toda su actividad metabólica, lo que significa que las células en su interior ya no estaban activas. Un examen de seguimiento de su médula ósea mostró que las células cancerosas habían desaparecido, la mutación genética ya no era detectable y las células del donante habían tomado nuevamente el control de casi toda su producción de sangre.

El tratamiento fue suave con el paciente. Experimentó solo un aumento temporal de las enzimas hepáticas, que volvieron a la normalidad sin necesidad de detener la medicación o reducir la dosis. Dos años después de que el cáncer regresara por primera vez, el paciente permanecía en remisión completa. Tenía recuentos sanguíneos normales, no presentaba signos del tumor y sus problemas de salud crónicos se mantenían estables. Este caso demuestra que, para los pacientes que no pueden tolerar tratamientos agresivos, un fármaco dirigido como el gilteritinib puede eliminar con éxito el cáncer que ha regresado fuera de la médula ósea. Sugiere que incluso cuando el cáncer se esconde en un lugar específico como la rodilla, bloquear el interruptor genético que lo impulsa puede conducir a una cura duradera. El éxito de este tratamiento también destaca la importancia de buscar mutaciones genéticas en estos tumores, incluso si el paciente no las tenía antes, porque el cáncer puede cambiar su naturaleza después de un trasplante.

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