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Integrating TAM and PACK to Explain Students’ Acceptance of History Education Learning Media Across Urban and Rural Schools

Este estudio integra el Modelo de Aceptación Tecnológica y el Conocimiento Pedagógico-Tecnológico-del Contenido para demostrar que la integración liderada por el docente de pedagogía, tecnología y contenido, junto con las disparidades en la infraestructura, influye significativamente en la aceptación de los estudiantes de los medios de aprendizaje de la historia tanto en escuelas urbanas como rurales.

Autores originales: Lukman Nadjamuddin, Idrus A. Rore, Nurgan Tadeko, Muhammad Zaky, Besse Nirmala

Publicado 2026-09-21
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Autores originales: Lukman Nadjamuddin, Idrus A. Rore, Nurgan Tadeko, Muhammad Zaky, Besse Nirmala

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el aula moderna, la historia ya no es solo un relato contado desde un libro de texto. Es cada vez más una colección de videos, mapas interactivos y simulaciones digitales que dan vida al pasado. Sin embargo, el simple hecho de entregar a un estudiante una tableta o mostrarle una película no garantiza que aprenda o incluso que quiera comprometerse con el material. Para que la tecnología funcione, dos cosas deben alinearse: la herramienta en sí debe parecer fácil y útil para el alumno, y el docente debe saber cómo entrelazar esa herramienta en la lección de una manera que tenga sentido. Los investigadores han estudiado estos factores por separado durante mucho tiempo. Una línea de investigación analiza cómo las personas deciden usar nuevas herramientas, centrándose en si las encuentran útiles y fáciles de manejar. Otra línea de investigación se centra en lo que los docentes necesitan saber para enseñar con eficacia, específicamente cómo combinan su conocimiento de la materia, sus métodos de enseñanza y la tecnología a su disposición. La pregunta que ha permanecido en gran medida sin respuesta es cómo interactúan estos dos mundos cuando los estudiantes intentan aprender sobre historia, y si la respuesta cambia dependiendo de si viven en una bulliciosa ciudad o en un tranquilo pueblo rural.

Un equipo de investigadores de la Universitas Tadulako en Sulawesi Central, Indonesia, se propuso conectar estos puntos. Querían comprender qué impulsa a los estudiantes de secundaria a aceptar y utilizar medios digitales para la clase de historia. Para ello, reunieron a un grupo masivo de 1,179 estudiantes de 17 escuelas diferentes, repartidos entre zonas urbanas y rurales. A estos estudiantes se les pidió que compartieran sus experiencias con siete tipos diferentes de herramientas de aprendizaje de la historia, que iban desde materiales impresos sencillos y grabaciones de audio hasta complejos filmes, software interactivo e incluso realidad aumentada que superpone información digital sobre ubicaciones del mundo real. Los investigadores recopilaron más de 8,000 respuestas individuales, creando un panorama detallado de cómo los estudiantes en diferentes entornos interactúan con las lecciones de historia.

El estudio reveló una clara división en las herramientas que los estudiantes realmente utilizan. Tanto en las escuelas de la ciudad como en las del campo, el recurso más común fue el medio audiovisual, como documentales y videos. Sin embargo, surgió una diferencia distintiva al observar el resto del conjunto de herramientas. Los estudiantes de escuelas rurales dependían mucho más de los medios impresos tradicionales, como libros de texto y folletos, mientras que sus contrapartes urbanas tenían mayor acceso y uso de multimedia interactiva. Esta brecha refleja la realidad de la infraestructura; las escuelas rurales suelen carecer de los dispositivos y la conectividad a internet necesarios para las herramientas digitales más avanzadas. A pesar de estas diferencias en lo que herramientas están disponibles, las razones subyacentes de por qué los estudiantes aceptaban o rechazaban estas herramientas siguieron un patrón constante en ambas regiones.

Los investigadores descubrieron que el factor más poderoso que influía en la disposición de un estudiante para usar estas herramientas no era la tecnología en sí, sino cómo el docente la presentaba. El estudio midió un concepto llamado Conocimiento Pedagógico–Tecnológico–Del Contenido, que esencialmente describe la capacidad de un docente para combinar su conocimiento de la historia, sus habilidades de enseñanza y su dominio de la tecnología en una lección única y coherente. Cuando los docentes demostraban esta habilidad, los estudiantes tenían muchas más probabilidades de encontrar los medios de aprendizaje fáciles de usar y genuinamente útiles. Resulta que una herramienta digital sofisticada parece confusa y sin sentido si el profesor no puede explicar cómo encaja en la historia. Por el contrario, cuando un docente integra con éxito estos elementos, la tecnología se siente intuitiva y el estudiante percibe su valor para comprender el pasado.

Una vez que los estudiantes encontraban que los medios eran fáciles de usar y veían su valor, su actitud hacia ellos se volvía positiva. Este sentimiento positivo era la puerta de entrada directa a su intención de seguir utilizando estas herramientas en el futuro. El estudio demostró que la actitud de un estudiante es el predictor más fuerte de si elegirá interactuar nuevamente con los recursos de historia digital. La investigación confirmó que la habilidad del docente para combinar la materia, el método de enseñanza y la tecnología es la base sobre la cual se construye la aceptación del estudiante. Sin esta base, incluso los recursos digitales más avanzados pueden sentirse como una carga en lugar de una ayuda.

Los hallazgos sugieren que el camino hacia una mejor educación histórica no consiste simplemente en comprar más computadoras o instalar un internet más rápido, aunque esas cosas importan. El paso crítico es asegurar que los docentes estén capacitados para utilizar las herramientas que tienen de maneras que hagan que los conceptos históricos sean claros y atractivos. Ya sea en una escuela urbana bien equipada o en una rural con recursos limitados, la calidad de la instrucción determina cómo los estudiantes perciben la tecnología. Para los estudiantes en áreas rurales, donde las herramientas avanzadas como la realidad virtual son escasas, el estudio indica que los docentes aún pueden crear experiencias de aprendizaje efectivas dominando la integración de los medios más sencillos y disponibles, como los filmes y la impresión. La investigación concluye que la inversión más estratégica para las escuelas no es solo en hardware, sino en desarrollar la capacidad humana para usar ese hardware para contar la historia de la humanidad de una manera que los estudiantes puedan entender y abrazar.

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