Prevalence of Anelloviruses in Nasopharyngeal Samples from SARS- CoV-2 Screened Individuals: A Cross-sectional Study
Este estudio transversal de 412 muestras nasofaríngeas revela la alta prevalencia de Anelovirus y Redondovirus, identificando una asociación independiente distintiva entre el Redondovirus y los problemas de encías autoinformados, al tiempo que confirma la fiebre como un predictor clave de la infección por SARS-CoV-2.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo
Dentro del cuerpo humano, particularmente en la nariz y la garganta, vive una vasta y mayormente invisible comunidad de virus. Mientras que la mayoría de las personas piensa en los virus solo como los agentes de la enfermedad, este vecindario microscópico está lleno de muchos tipos diferentes que no nos enferman. Algunos de estos son diminutas hebras circulares de material genético que se han asentado en nuestros cuerpos durante años, a menudo desde la infancia, viviendo junto a nosotros sin causar daño. Los científicos llaman a esto el viroma humano. Durante mucho tiempo, los investigadores se centraron casi exclusivamente en los virus que causan enfermedades, pero trabajos recientes se han desplazado para comprender a estos residentes silenciosos y persistentes. Entre ellos se encuentran dos grupos específicos que han captado la atención recientemente: un grupo conocido como Anelovirus, que se encuentran en la gran mayoría de las personas, y un descubrimiento más reciente llamado Redondovirus, que parecen tener una relación especial con la salud de nuestras bocas y encías. Comprender cómo se comportan estos virus, y si nos dicen algo sobre nuestra salud general, se está convirtiendo en una nueva frontera de la medicina.
Un equipo de investigadores en Irán se propuso recientemente mapear la presencia de estos virus en personas que estaban siendo testeadas para el coronavirus que causa el COVID-19. Recolectaron muestras de las narices y gargantas de 412 individuos que visitaban hospitales y centros de salud en Teherán. El objetivo no era solo ver quién tenía el coronavirus, sino comprobar la presencia de estos otros virus, menos famosos, y ver si su existencia estaba vinculada a algún síntoma o condición de salud específica, como problemas de encías o fiebre. Los investigadores utilizaron técnicas de laboratorio estándar para extraer el material genético de las muestras y luego buscaron las firmas genéticas únicas de los Anelovirus y los Redondovirus. También preguntaron a los participantes sobre su salud, registrando detalles como edad, género y si experimentaban síntomas como tos, fiebre o dolor en las encías.
Los resultados pintaron un cuadro claro de qué tan comunes son estos virus. Los investigadores encontraron que el coronavirus estaba presente en aproximadamente el 26.5 por ciento de las muestras, lo cual era de esperar dado que el grupo fue seleccionado de personas que estaban siendo examinadas para la enfermedad. Sin embargo, los otros virus eran incluso más extendidos. Los Anelovirus fueron detectados en la gran mayoría de los participantes, con un tipo específico encontrado en más del 80 por ciento de las muestras. Otro tipo apareció en casi la mitad de las personas examinadas. Los Redondovirus fueron encontrados en aproximadamente el 22 por ciento de las muestras. Lo que más destacó no fue solo cuán comunes eran estos virus, sino con quién se encontraban. El estudio mostró que la presencia de Redondovirus estaba fuertemente vinculada a personas que reportaron tener problemas con sus encías. De hecho, entre aquellos que dieron positivo para este virus, más del 60 por ciento dijo tener problemas de encías, en comparación con solo alrededor del 15 por ciento de aquellos que no tenían el virus. Esta conexión fue tan fuerte que los problemas de encías se convirtieron en un predictor fiable para la presencia del virus en los modelos estadísticos que el equipo construyó.
En contraste, los Anelovirus no mostraron un vínculo similar con ningún síntoma específico. Aunque estaban en todas partes, su presencia no parecía depender de si una persona tenía fiebre, tos o dolor de encías. Los investigadores también buscaron ver si tener uno de estos virus hacía que una persona fuera más propensa a contraer el coronavirus, pero no encontraron tal conexión. Los dos grupos de pequeños virus de ADN y el coronavirus parecían existir independientemente el uno del otro en estas muestras. El único otro hallazgo notable fue que los diferentes tipos de Anelovirus a menudo aparecían juntos en la misma persona, sugiriendo que podrían compartir el mismo espacio en el cuerpo, pero no parecían estar impulsando ninguna enfermedad específica por sí mismos.
El estudio concluye que, si bien estos pequeños virus son una parte permanente y común del sistema respiratorio humano, desempeñan roles muy diferentes. Los Redondovirus parecen estar estrechamente ligados a la salud de la boca, específicamente a la condición de las encías, actuando casi como un marcador de inflamación oral. Los Anelovirus, por otro lado, parecen ser residentes neutrales que simplemente están presentes en la mayoría de las personas independientemente de su estado de salud actual. Los investigadores señalaron que su estudio fue una instantánea en el tiempo, por lo que no pueden decir con certeza si los problemas de encías causaron el virus o si el virus causó los problemas de las encías, pero la asociación es clara. Este trabajo se suma a la creciente comprensión de que nuestros cuerpos son el hogar de un ecosistema complejo de virus, algunos de los cuales pueden servir como pistas útiles sobre nuestra salud, mientras que otros permanecen simplemente como parte del ruido de fondo de la vida.
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