DFT-based prediction of anti-cancer activity of some organo-Pt IV complexes
Este estudio emplea la Teoría del Funcional de la Densidad (DFT) para predecir la actividad anticancerígena de veintitrés complejos de Pt(IV) y cuatro de Pt(II) contra las líneas celulares HCT116 y A2780 mediante el análisis de su transformación termodinámica en especies de Pt(II) activas y sus propiedades farmacocinéticas, demostrando que estos modelos computacionales pueden pronosticar con fiabilidad la eficacia de nuevos fármacos antes de su síntesis.
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El cáncer sigue siendo uno de los desafíos más formidables de la medicina moderna, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo a través de una gran variedad de formas, desde el cáncer de pulmón y de mama hasta el de colon y de próstata. Durante décadas, los médicos han dependido de una clase de fármacos basados en el metal platino para combatir estos tumores. Estos fármacos funcionan adhiriéndose al material genético dentro de una célula, bloqueando eficazmente la maquinaria que le permite a la célula copiarse a sí misma, lo que eventualmente conduce a la muerte de la célula. Si bien estos tratamientos basados en el platino son potentes, a menudo conllevan desventajas significativas. Pueden ser tóxicos para el tejido sano y, con el tiempo, las células cancerosas pueden aprender a resistirlos, volviendo ineficaz el tratamiento. Para abordar estos problemas, los científicos han estado explorando una estrategia de utilizar el platino de una forma diferente, específicamente como un "profármaco". Un profármaco es una versión latente de un medicamento que solo se activa y se vuelve activo una vez que llega a su objetivo dentro del cuerpo. Este enfoque tiene como objetivo entregar el medicamento de manera más precisa al tumor, protegiendo al resto del cuerpo de posibles daños.
En un estudio reciente, los investigadores se propusieron predecir qué tan bien podrían funcionar un nuevo grupo de estos profármacos de platino antes de fabricarlos en un laboratorio. El equipo se centró en veintitrés moléculas específicas basadas en platino, junto con cuatro fármacos conocidos existentes, para ver si podrían convertirse con éxito en agentes activos contra el cáncer. Los científicos utilizaron potentes simulaciones por computadora para modelar el comportamiento de estas moléculas. Estaban particularmente interesados en dos aspectos principales: los cambios de energía que ocurren cuando el fármaco latente se transforma en su forma activa, y las propiedades físicas que determinan cómo se mueve el fármaco a través del cuerpo humano. Al calcular estos factores, los investigadores esperaban crear una forma confiable de cribar nuevos candidatos a fármacos, ahorrando tiempo y dinero al identificar las moléculas más prometedoras antes de que comience el difícil y costoso proceso de síntesis química.
El estudio comenzó examinando la termodinámica del proceso de transformación. En el cuerpo, los tumores suelen tener niveles de oxígeno más bajos que el tejido sano. Los investigadores modelaron cómo reaccionarían sus profármacos de platino en este entorno de bajo oxígeno. Descubrieron que las moléculas de platino latentes, que tienen una forma específica de seis lados, perderían dos partes de su estructura y se encogerían hasta adquirir una forma plana de cuatro lados. Este cambio es crucial porque la forma plana es la forma activa que puede unirse al ADN y matar la célula cancerosa. El equipo calculó la energía requerida para que este cambio ocurriera. Descubrieron que, mientras algunas de las nuevas moléculas experimentaban transformaciones que absorbían calor (endotérmicas), otras se transformaban liberando calor (exotérmicas). El estudio señaló que solo las transformaciones exotérmicas se consideran espontáneas. Los investigadores también observaron cómo la longitud de las cadenas de carbono unidas a las moléculas del fármaco influía en este cambio de energía. Encontraron que incluso pequeños cambios en la longitud de estas cadenas podían alterar drásticamente la efectividad potencial del fármaco, con variaciones específicas que mostraban niveles de actividad calculados de 0.0014 μM y 0.0009 μM (IC50) contra diferentes líneas celulares de cáncer, lo que indica una alta potencia en las simulaciones.
A continuación, el equipo investigó la farmacocinética de estos compuestos, que se refiere a cómo un fármaco es absorbido, distribuido y procesado por el cuerpo. Aplicaron un conjunto de directrices establecidas conocidas como la "Regla de Cinco", que ayuda a los científicos a predecir si una molécula es probable que sea un buen candidato a fármaco basándose en su tamaño, qué tan bien se disuelve en grasa frente a agua y cuántos enlaces de hidrógeno puede formar. El análisis reveló que, si bien muchas de las nuevas moléculas tenían el tamaño y la forma adecuados para ser efectivas, algunas eran demasiado grandes o demasiado polares para cruzar fácilmente las membranas celulares. Los investigadores señalaron que las moléculas con ciertos niveles de liposolubilidad estaban mejor posicionadas para alcanzar sus objetivos, mientras que aquellas que eran demasiado afines al agua podrían tener dificultades para penetrar en las células tumorales. Al combinar estas comprobaciones de propiedades físicas con los cálculos de energía, el equipo construyó un modelo estadístico que podía predecir la fuerza del efecto del fármaco contra dos tipos específicos de células cancerosas: el cáncer de colon y el cáncer de ovario.
Los resultados de estas simulaciones fueron sorprendentes. Los modelos por computadora correlacionaron con éxito las propiedades físicas y energéticas de las moléculas con su capacidad predicha para matar células cancerosas. Para las células de cáncer de colon, el mejor modelo predictivo dependía de una combinación de la energía total de la molécula, su capacidad calorífica y los cambios de energía durante su transformación. Para las células de cáncer de ovario, un conjunto similar de factores proporcionó un pronóstico fiable. El estudio destacó moléculas específicas que mostraron niveles de actividad calculados con valores de IC50 muy bajos, lo que sugiere un fuerte potencial en comparación con los otros compuestos del conjunto. Otra molécula, con una disposición estructural diferente, también demostró un potencial notable. Los investigadores descubrieron que los modelos podían distinguir entre las moléculas que probablemente funcionarían bien y aquellas que no, basándose enteramente en sus propiedades calculadas.
Este trabajo sugiere que la química computacional puede servir como un filtro poderoso en el proceso de descubrimiento de fármacos. En lugar de sintetizar y probar cada nueva molécula posible en un laboratorio, lo cual es costoso y consume mucho tiempo, los científicos pueden utilizar estas simulaciones para reducir la lista a los candidatos más prometedores. El estudio demostró que las propiedades termodinámicas de la transformación de un profármaco latente a un fármaco activo, combinadas con la capacidad del fármaco para navegar a través de las barreras biológicas del cuerpo, son indicadores sólidos de su éxito futuro. Si bien estos hallazgos se basan en modelos computacionales y aún no en ensayos clínicos con pacientes, proporcionan una base sólida para diseñar la próxima generación de terapias de platino contra el cáncer. Los investigadores concluyen que, mediante el uso de estas herramientas predictivas, la comunidad médica puede acercarse al desarrollo de fármacos que no solo sean más efectivos para destruir el cáncer, sino también más seguros para los pacientes que los necesitan.
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