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Early Childhood Physical Aggression and Child Maltreatment: A Bibliometric Analysis of Research Trends, Knowledge Structure and Emerging Themes

Este análisis bibliométrico de 268 estudios revela que la investigación sobre la agresión física y el maltrato en la infancia es predominantemente centrada en EE. UU. y enfocada en un marco de nivel familiar, mientras exhibe una limitada colaboración internacional y notables vacíos en palabras clave relacionadas con el control inhibitorio, el lenguaje y la intervención.

Autores originales: Mariam Jardini, Yatheesh Bharadwaj

Publicado 2026-10-23
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Autores originales: Mariam Jardini, Yatheesh Bharadwaj

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los primeros años de vida, casi todos los niños aprenden a golpear, empujar o morder. Esto es una parte normal del crecimiento, una forma en que los niños pequeños expresan su frustración antes de tener las palabras para decir qué es lo que está mal. Para la mayoría de los niños, esta agresión física desaparece a medida que aprenden a hablar y a controlar sus impulsos. Pero para un pequeño grupo de niños, los golpes y los empujones no se detienen; se mantienen altos o incluso empeoran a medida que crecen. Los científicos saben desde hace tiempo que los niños que siguen este camino difícil tienen más probabilidades de enfrentar problemas de conducta graves más adelante en la vida. Al mismo tiempo, los investigadores han identificado que los niños que sufren abuso o negligencia tienen muchas más probabilidades de mostrar estos comportamientos agresivos persistentes. El vínculo entre ser lastimado y lastimar a otros parece claro, sin embargo, los dos campos de estudio han permanecido mayormente separados. Un grupo de científicos se enfoca en cómo los niños desarrollan la agresión, mientras que otro grupo se enfoca en los efectos del maltrato. Ellos hablan lenguajes diferentes, publican en revistas diferentes y rara vez analizan los mismos datos juntos.

Para entender cómo se conectan estos dos mundos, dos investigadores se propusieron mapear todo el panorama de la escritura científica sobre este tema. No realizaron nuevos experimentos ni entrevistaron a familias. En su lugar, recopilaron y analizaron 268 estudios publicados entre 1990 y 2025 que examinaban tanto la agresión física en la infancia temprana como el maltrato infantil. Al utilizar un método llamado análisis bibliométrico, que trata los artículos científicos como puntos de datos para revelar patrones, crearon una imagen de lo que la comunidad de investigación ha estado estudiando realmente, quién está haciendo el trabajo y dónde permanecen las brechas de conocimiento. Su objetivo era ver si los dos campos se habían fusionado realmente en una comprensión única o si todavía se estaban distanciando.

El mapa que construyeron revela un campo que está creciendo pero que está fuertemente concentrado. La mitad de todos los estudios provinieron de los Estados Unidos, con Canadá y Alemania siguiendo con mucha diferencia. La investigación está dominada por un pequeño número de autores e instituciones altamente productivos, ubicados principalmente en universidades estadounidenses. Si bien el número de artículos publicados cada año ha aumentado de manera constante desde la década de 1990, alcanzando su punto máximo alrededor de 2018, el trabajo sigue siendo sorprendentemente aislado. La colaboración internacional es rara, con solo alrededor del 5 por ciento de los estudios involucrando a autores de más de un país. Esto sugiere que la conversación sobre por qué los niños golpean y por qué son lastimados está ocurriendo en unos pocos lugares específicos, en lugar de ser un diálogo global.

Cuando los investigadores observaron los temas que unen estos estudios, encontraron que la idea más central y bien desarrollada es el papel de la familia. La investigación enmarca consistentemente la agresión física como un problema arraigado en las dinámicas y relaciones familiares. Sin embargo, otros temas importantes aparecen en los bordes del mapa. Temas como la salud mental de las madres, riesgos de crianza específicos y el concepto más amplio del desarrollo infantil existen, pero no están fuertemente conectados con el cuerpo principal del trabajo. Son como pequeñas islas que aún no han sido vinculadas mediante puentes al continente. El análisis también mostró que, si bien las palabras "violencia" y "agresión" se han utilizado desde el inicio del conjunto de datos, la combinación específica de "agresión física" y "maltrato infantil" como un tema conjunto es un desarrollo más reciente. Fue alrededor de 2017 cuando los investigadores comenzaron a usar estos términos juntos de manera consistente en el mismo estudio, lo que sugiere que la vinculación explícita de estos dos conceptos aún está madurando.

A pesar del volumen de investigación, el mapa destaca puntos ciegos significativos. Las palabras más frecuentes en los títulos y resúmenes se centran en el problema mismo: violencia, niños, comportamiento y abuso. Sin embargo, los mecanismos específicos que podrían explicar cómo el abuso conduce a la agresión faltan en las palabras clave principales. Conceptos que los científicos saben que son cruciales, tales como la capacidad de un niño para detenerse antes de actuar por impulso, sus habilidades lingüísticas y la calidad de sus interacciones diarias con los cuidadores, no aparecen como temas centrales en la literatura. Además, la investigación se inclina fuertemente hacia la descripción del problema en lugar de la resolución del mismo. Existe una clara falta de estudios enfocados en estrategias de intervención o prevención en las palabras clave más comunes. El campo es mejor documentando la conexión entre el maltrato y la agresión que probando formas de romper ese ciclo.

El estudio también revela que la investigación no está distribuida de manera uniforme en todas las edades de la infancia temprana. La literatura está fuertemente sesgada hacia los preescolares, los niños de tres a seis años, mientras que las experiencias de los bebés y los niños pequeños están menos representadas. Esto deja una brecha en la comprensión de cómo estas dinámicas se desarrollan en los primeros años de vida. Los investigadores concluyen que, si bien el campo ha crecido y ha establecido una comprensión central del contexto familiar, las dos tradiciones de estudiar la agresión y el maltrato no se han integrado completamente. El mapa muestra un paisaje donde las carreteras principales son muy transitadas, pero muchos caminos secundarios importantes permanecen inexplorados. Para entender verdaderamente por qué algunos niños continúan golpeando y empujando mientras que otros no lo hacen, la investigación futura deberá cruzar las fronteras entre estas disciplinas, observar más de cerca las habilidades específicas que a los niños les faltan y expandir su alcance para incluir voces y datos de todo el mundo.

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