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📄 ciencias de la Tierra

A Domain-Based Evolution Model for Red Sea: New Sea-Floor Spreading Evidence

Este estudio integra datos geofísicos y estratigráficos multidisciplinarios para demostrar que la corteza oceánica en el centro del Mar Rojo se extiende aproximadamente 125 km desde el Valle de la Dorsal Media, indicando que la separación completa entre las placas Arábiga y Nubia ocurrió durante una fase de expansión prolongada entre hace 10 y 24 millones de años, redefiniendo así el marco evolutivo de la cuenca.

Autores originales: Khamis Farhoud, Ahmed El-Barkooky

Publicado 2026-09-11
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Autores originales: Khamis Farhoud, Ahmed El-Barkooky

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Bajo las olas del Mar Rojo, un drama en cámara lenta de la corteza terrestre se está desarrollando. Durante décadas, los geólogos han observado este estrecho cuerpo de agua como un laboratorio natural, tratando de comprender cómo los continentes se separan para formar nuevos océanos. El proceso, conocido como expansión del fondo marino, ocurre cuando la capa exterior de la Tierra se separa, permitiendo que la roca fundida surja del manto y se congele en nueva corteza. En el sur del Mar Rojo, este proceso se comprende bien: la tierra se está dividiendo claramente y un joven fondo oceánico se está formando en el centro. Pero a medida que uno se desplaza hacia el norte, la imagen se vuelve borrosa. Los científicos han debatido durante mucho tiempo si el nuevo fondo oceánico se extiende hasta las costas del norte, o si se detiene antes, dejando el resto de la cuenca como una versión estirada y adelgazada de la roca continental original. La respuesta es importante porque nos dice exactamente cómo y cuándo las placas Arábiga y Africana se separaron finalmente, remodelando la geografía de toda la región.

Un nuevo estudio de Khamis Farhoud y Ahmed El-Barkooky elimina esta incertidumbre al tratar al Mar Rojo no como una característica única y uniforme, sino como una colección de zonas distintas con historias diferentes. Los investigadores combinaron una amplia gama de pistas —mapas de la profundidad del fondo marino, mediciones del campo magnético de la Tierra, lecturas de gravedad y sondeos sísmicos profundos— para construir una imagen detallada en 3D de lo que yace debajo del agua y de las gruesas capas de sal que la cubren. Descubrieron que el Mar Rojo está, de hecho, dividido en tres secciones claras, cada una de las cuales cuenta una parte diferente de la historia de su nacimiento. La sección sur es la más activa, con una trinchera estrecha y bien definida donde actualmente está naciendo nueva corteza oceánica. Al avanzar hacia el norte, hacia la sección central, la historia cambia drásticamente. Aquí, la evidencia apunta a un fondo oceánico mucho más antiguo y ancho que se formó mucho antes de que se depositaran los masivos depósitos de sal que ahora cubren el lecho marino.

El descubrimiento central de este trabajo es que el fondo oceánico en el medio del Mar Rojo es mucho más extenso de lo que se pensaba anteriormente. Al analizar los patrones de las franjas magnéticas —registros fosilizados del campo magnético de la Tierra congelados en la roca mientras esta se enfriaba—, los investigadores identificaron una amplia zona de nueva corteza que se extiende aproximadamente 125 kilómetros desde la dorsal central hacia las costas. Esta zona no es solo una franja estrecha; es una hoja ancha y continua de roca volcánica densa que se formó durante un período de 20 a 24 millones de años. Esta cronología sugiere que el océano comenzó a formarse mucho antes que las capas de sal, que fueron depositadas más tarde en la historia de la cuenca. Los investigadores calcularon que este crecimiento de la corteza antigua ocurrió a un ritmo constante, creando una base amplia que precede al eoceno Mioceno, una época de hace aproximadamente 23 millones de años cuando la región era todavía mayormente un valle de rift en lugar de un océano verdadero.

Para confirmar esto, el equipo buscó otras señales que descartaran la idea de que esta roca fuera simplemente corteza continental estirada o islas volcánicas aisladas. Encontraron que los patrones magnéticos estaban organizados de una manera específica y simétrica, reflejándose mutuamente a ambos lados de un eje central, lo cual es la marca distintiva de un fondo oceánico en expansión. También verificaron la velocidad de las ondas sonoras que viajan a través de la roca; la zona central mostró velocidades típicas de la roca oceánica densa, mientras que las áreas más cercanas a la costa norte mostraron velocidades típicas de la roca continental más ligera y estirada. Además, rastrearon antiguas líneas de falla desde la tierra hacia el mar y encontraron que estas cicatrices geológicas se alinean perfectamente con los límites del nuevo fondo oceánico, sugiriendo que las antiguas debilidades en la corteza terrestre guiaron dónde se formaría el nuevo océano.

El estudio también aclara por qué la parte norte del Mar Rojo se ve diferente. Al norte de un límite geológico específico conocido como la sutura de Sol Hamed, los patrones magnéticos claros desaparecen y la roca se comporta más como un continente estirado que como un océano verdadero. Aquí, la corteza es más delgada y está más fragmentada, y el nuevo fondo oceánico aún no se ha formado por completo. Esto significa que el Mar Rojo no se abrió todo a la vez como un cierre de cremallera; en cambio, se abrió por etapas, con las secciones sur y central convirtiéndose en océanos verdaderos primero, mientras que la sección norte todavía está en proceso de separación. Los investigadores argumentan que las estructuras antiguas del Escudo Árabe-Nubio, una enorme formación geológica que existió mucho antes del Mar Rojo, actuaron como un modelo, dirigiendo dónde podía formarse el nuevo fondo oceánico y dónde no.

Este nuevo modelo resuelve un debate de larga data al mostrar que el límite océano-continente en el centro del Mar Rojo se encuentra mucho más cerca de las costas modernas de lo que sugerían muchas teorías previas. Las gruesas capas de sal que cubren el fondo marino habían ocultado previamente esta evidencia, llevando a algunos a creer que el océano era más joven y estrecho. Sin embargo, al mirar a través de la sal utilizando datos de gravedad y magnetismo, los investigadores han revelado un fondo oceánico antiguo y oculto que ha estado allí durante decenas de millones de años. Los hallazgos sugieren que el Mar Rojo es un océano maduro en sus partes sur y central, con una historia de expansión que es mucho más compleja y prolongada de lo que las estrechas fosas axiales visibles hoy implicarían. El trabajo proporciona un mapa más claro del pasado, mostrando cómo la corteza terrestre puede ser moldeada tanto por las fuerzas de la nueva creación como por las debilidades profundas e heredadas de las rocas antiguas subyacentes.

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