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Algorithmic hustle: a critical political economy of AI slop production and consumption in South Korea

Este artículo sostiene que el surgimiento de Corea del Sur como el epicentro global del "slop de IA" no es un fracaso tecnológico, sino el resultado racional del "hustle algorítmico", un modo de trabajo donde los incentivos de las plataformas, combinados con la modernidad comprimida del país, la precaria economía de múltiples empleos y las presiones culturales conformistas, despojan sistemáticamente al contenido de su valor semiótico para maximizar las métricas de interacción.

Autores originales: Nari Yang, Haerin Shin

Publicado 2026-10-05
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Nari Yang, Haerin Shin

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el vasto y ruidoso paisaje de internet, ha emergido un extraño y nuevo fenómeno: videos que parecen y suenan reales pero que contienen casi ningún pensamiento humano detrás de ellos. No son los torpes y divertidos errores de los primeros gráficos por computadora, sino flujos altamente pulidos de imágenes, voces e historias generadas enteramente por inteligencia artificial. Están diseñados no para enseñar, entretener o expresar una idea, sino simplemente para mantener sus ojos en la pantalla el tiempo suficiente para generar ingresos publicitarios. Los investigadores lo llaman "AI slop" (desecho de IA). Es un término que describe contenido despojado de significado, creado en cantidades masivas para manipular los sistemas que deciden qué vemos en línea. Para entender por qué esto está sucediendo, debemos observar cómo funcionan las plataformas digitales. Estas plataformas actúan como gigantescos mercados donde la atención es la moneda de cambio. Utilizan programas informáticos complejos, o algoritmos, para decidir qué videos mostrarte. Estos programas no se preocupan por si un video es hermoso o verdadero; solo les importa si mantiene a la gente mirando. Cuando los creadores se dan cuenta de que el sistema recompensa la cantidad y la velocidad sobre la calidad, comienzan a producir contenido que se ajusta perfectamente a las necesidades de la máquina, incluso si no tiene nada que decir.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Corea se propuso responder a una pregunta desconcertante: ¿por qué Corea del Sur se ha convertido en la capital mundial de este fenómeno? Aunque el internet está en todas partes, Corea del Sur destaca como el lugar donde este tipo de contenido se produce y se visualiza en los mayores números. Los investigadores analizaron datos de miles de canales de YouTube y descubrieron que once canales basados en Corea del Sur, por sí solos, habían acumulado 8.45 mil millones de vistas. Esto es significativamente más que los siguientes países con mayor número, con Pakistán en segundo lugar con 5.34 mil millones de vistas y Estados Unidos en tercer lugar con 3.39 mil millones. Un solo canal, llamado "3 Minutes Wisdom", había reunido más de 2 mil millones de vistas por su cuenta. Los investigadores no encontraron que Corea del Sur tuviera un mejor internet o computadoras más potentes que otras naciones. En su lugar, descubrieron que la historia social y económica única del país había creado una tormenta perfecta donde producir contenido sin sentido se convirtió en la opción más lógica para los trabajadores que intentan sobrevivir.

El estudio introduce un nuevo concepto para explicar este comportamiento, al cual llaman "algorithmic hustle" (aquel esfuerzo algorítmico). En términos sencillos, esta es una forma de trabajar donde las personas optimizan su labor para ajustarse a las reglas de la plataforma, incluso si eso significa renunciar a la creatividad y al significado. Los investigadores argumentan que esto no se debe a que estos creadores sean ineficientes o cínicos, sino porque el sistema los recompensa por ello. En Corea del Sur, esto toma dos formas específicas. La primera es el "hustle anónimo", donde los creadores ocultan sus identidades por completo. Debido a que tener un trabajo secundario puede ser estigmatizado en la sociedad coreana, y porque a los algoritmos no les importa quién hizo el video, los productores eliminan sus rostros, voces y nombres. Se convierten en máquinas invisibles, produciendo contenido que está desvinculado de cualquier persona real. La segunda forma es el "ocio combativo". Esto describe una situación donde la línea entre el descanso y el trabajo ha desaparecido. Las personas están tan agotadas por la presión de ser constantemente productivas que convierten su tiempo libre en un segundo trabajo, utilizando herramientas de IA para generar videos mientras deberían estar durmiendo o relajándose.

Para entender por qué esto sucede con tanta intensidad en Corea del Sur, los investigadores observaron la historia del país de "modernidad comprimida". Este es un término que describe cómo Corea del Sur experimentó una rápida industrialización y cambio social en un tiempo muy corto, comprimiendo décadas de desarrollo en pocos años. Esto creó una cultura que valora la velocidad y la eficiencia por encima de todo, priorizando a menudo el crecimiento sobre la seguridad o la reflexión profunda. Los investigadores encontraron que esta mentalidad cultural encaja perfectamente con la forma en que operan las plataformas digitales. Así como el país corrió una vez para construir fábricas e infraestructura rápidamente, ahora corre para adoptar nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. Sin embargo, las reglas y la ética necesarias para gestionar estas tecnologías no se han puesto al día. Esta brecha significa que las personas aprenden a manipular el sistema antes de aprender a juzgar el valor de lo que están creando. La presión por mantenerse al día, combinada con un mercado laboral donde muchas personas deben tener múltiples trabajos de medio tiempo para llegar a fin de mes, empuja a los trabajadores hacia el camino de menor resistencia: usar la IA para crear flujos interminables de contenido que no requieren un alma humana para ser producidos.

Los investigadores examinaron tres tipos principales de este contenido para ver cómo funciona en la práctica. El primer tipo utiliza la IA para generar imágenes, como presentaciones de diapositivas de animales o escenas históricas, acompañadas de voces robóticas que leen guiones. El segundo tipo utiliza voces de IA para leer libros o dar consejos, con imágenes de archivo simples en el fondo. El tercer tipo, y el más popular, utiliza generadores de video avanzados para crear clips cortos, que a menudo muestran animales peleando o interactuando de formas imposibles. Estos videos no tienen historia, valor educativo ni conexión con la realidad. Son puramente estímulos visuales diseñados para provocar una reacción. El estudio encontró que cuanto más se elimina el significado del contenido, más barato es de producir y más probable es que sea recomendado por la plataforma. Por ejemplo, el canal "3 Minutes Wisdom" fue tan exitoso que ganó una estimación de 4.04 millones de dólares en ingresos publicitarios en un solo año. Cuando la plataforma finalmente eliminó su contenido por violar las reglas, el canal no desapareció; simplemente cambió su nombre y comenzó a publicar videos de videojuegos, manteniendo intactos sus millones de suscriptores. Esto demuestra que el sistema recompensa el formato, no al creador.

El artículo también destaca una contradicción en la forma en que la plataforma, YouTube, maneja este problema. La empresa ha condenado públicamente este tipo de contenido, llamándolo "AI slop" y prometiendo eliminarlo. Sin embargo, la forma en que YouTube paga a sus creadores en realidad fomenta este comportamiento. El sistema recompensa los videos que mantienen a la gente mirando durante mucho tiempo, independientemente de si el contenido es bueno o malo. Los investigadores encontraron que YouTube elimina canales específicos pero deja sin cambios las reglas que crearon el problema. Tan pronto como un canal es prohibido, otros toman rápidamente su lugar, utilizando los mismos métodos para llenar el vacío. La plataforma actúa como un guardián que ocasionalmente cierra una puerta, pero el pasillo detrás de ella permanece abierto, y el tráfico simplemente encuentra otra forma de entrar. El estudio sugiere que mientras los incentivos financieros sigan centrados en las vistas y el tiempo de visualización en lugar de la calidad o la verdad, este ciclo continuará.

En última instancia, los investigadores concluyen que el "AI slop" no es un fallo de la tecnología ni una señal de que la gente haya perdido su gusto por las buenas historias. Es una respuesta racional a un sistema roto. En Corea del Sur, la combinación de una cultura laboral de alta presión, una historia de desarrollo rápido y una economía digital que paga por la atención en lugar del significado, ha creado un entorno donde producir contenido vacío es lo más inteligente que un trabajador puede hacer. El estudio sostiene que solucionar este problema requiere más que simplemente borrar videos malos. Exige un cambio en las reglas del juego mismo. Si las plataformas no cambian la forma en que pagan a los creadores para valorar el significado sobre las métricas, y si las sociedades no abordan las presiones económicas que obligan a las personas a este tipo de trabajo, la inundación de contenido sin sentido solo crecerá. El caso coreano sirve como advertencia: cuando los incentivos de un sistema digital chocan con las necesidades humanas, el sistema ganará, y el resultado será un mundo lleno de ruido que no dice absolutamente nada.

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