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Empowerment at the Margins: Women’s Agency and Cooperative Microfinance in a Philippine Relocation Site

Este estudio aplica el marco de Kabeer a 150 mujeres en una comunidad de reasentamiento filipina, revelando que, si bien los recursos de microfinanzas cooperativas mejoran significativamente la agencia de las mujeres y los logros del hogar, el grado de este empoderamiento se ve fortalecido por la educación y la duración de la residencia, pero no por el estatus de empleo.

Autores originales: Maria Ysabelle Pangilinan, Kylie Chang, Christian Tandoy, Melissa Quetulio-Navarra

Publicado 2026-10-05
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Autores originales: Maria Ysabelle Pangilinan, Kylie Chang, Christian Tandoy, Melissa Quetulio-Navarra

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En las comunidades donde las personas han sido obligadas a desplazarse de sus hogares hacia nuevas ubicaciones, a menudo remotas, las mujeres enfrentan frecuentemente una doble carga. Deben gestionar el cuidado diario de sus familias y, simultáneamente, intentar reconstruir sus vidas económicas en lugares donde los empleos son escasos y los servicios están lejos. Para ayudar a estas mujeres, los grupos de desarrollo suelen recurrir a las microfinanzas, un sistema que proporciona pequeños préstamos y cuentas de ahorro a personas que no pueden acceder a la banca tradicional. La esperanza es que, al dar acceso al dinero, las mujeres ganen el poder de tomar decisiones para sí mismas y para sus familias, un concepto que los investigadores llaman "agencia". Este poder no se trata solo de tener efectivo; se trata de la capacidad de usar ese efectivo para dar forma a la propia vida. Sin embargo, el simple hecho de entregar préstamos no garantiza que una mujer se sienta con más control o vea mejorar la situación de su familia. La verdadera pregunta es cómo viaja realmente el dinero desde la cuenta bancaria hacia una vida mejor, y qué factores personales o comunitarios ayudan o dificultan ese viaje.

Un equipo de investigadores de la Universidad Ateneo de Manila se propuso rastrear este viaje en Southville 7, una comunidad de reasentamiento en Calauan, Laguna, Filipinas. Esta comunidad fue construida para albergar a familias desplazadas de Metro Manila, y enfrenta desafíos significativos, incluyendo oportunidades de sustento limitadas y una fuerte dependencia del trabajo doméstico no remunerado. En 2019, se formó una cooperativa de crédito local para ofrecer servicios financieros a estas familias y, en 2024, se lanzó un programa específicamente para madres que combina estos préstamos con capacitación empresarial y educación para la salud. Los investigadores querían entender si esta mezcla específica de recursos realmente empoderaba a las mujeres. Encuestaron a 150 madres que eran prestatarias activas, haciéndoles preguntas detalladas sobre su acceso al dinero, su capacidad para tomar decisiones y los resultados tangibles que veían en sus hogares, tales como mejoras en sus negocios o en la educación de sus hijos.

El estudio encontró que tener acceso a recursos, particularmente a través del apoyo financiero y empresarial de la cooperativa, era un fuerte predictor del sentido de agencia de una mujer. Las mujeres que sentían que tenían más control sobre sus vidas eran aquellas que podían utilizar activamente estas herramientas financieras. Sin embargo, los investigadores descubrieron que este sentido de control no se traducía automáticamente en mejores resultados para el hogar. Si bien las mujeres se sentían más empoderadas para tomar decisiones, las mejoras reales en el bienestar de su familia solo se explicaban parcialmente por este sentimiento. En otras palabras, tener el poder de decidir era un paso crucial, pero no era el único paso necesario para convertir un préstamo en un negocio próspero o en una mejor educación para un niño. El camino desde tener dinero hasta ver un cambio real era complejo y dependía fuertemente de otros factores.

Uno de los hallazgos más significativos fue el papel de la educación. El estudio mostró que el nivel de escolaridad de una mujer actuaba como un poderoso amplificador para los beneficios del programa de microfinanzas. Para las mujeres con niveles más altos de educación, el vínculo entre tener acceso a los recursos y sentirse empoderada era mucho más fuerte. La educación parecía proporcionar las habilidades necesarias para comprender los préstamos, planificar para el futuro y convertir eficazmente los insumos financieros en acciones significativas. En contraste, los investigadores encontraron que el hecho de que una mujer estuviera empleada actualmente o no, no cambiaba la forma en que utilizaba estos recursos. Incluso las mujeres que estaban desempleadas se sentían empoderadas por los préstamos, tanto como aquellas que tenían trabajos. Esto sugiere que, en este contexto específico, el apoyo financiero por sí mismo era suficiente para despertar un sentido de agencia, independientemente del estado de empleo actual.

El tiempo que una mujer había vivido en la comunidad de reasentamiento también desempeñó un papel, pero de una manera específica. Las mujeres que habían vivido allí por más tiempo sentían una conexión más fuerte entre los recursos recibidos y su capacidad para actuar sobre ellos. Esto es probablemente porque, con el tiempo, construyeron redes sociales más sólidas y se familiarizaron más con el funcionamiento de las instituciones locales. Sin embargo, una vez que una mujer había vivido allí durante un cierto número de años, permanecer más tiempo no hacía que la conexión fuera más fuerte. El beneficio del tiempo parecía estancarse una vez que la mujer estaba plenamente asentada en el tejido social de la comunidad.

En última instancia, el estudio revela que el empoderamiento en un entorno de reasentamiento no es una línea recta donde un préstamo conduce directamente a una vida mejor. En cambio, es un proceso condicional. El dinero proporcionado por la cooperativa les brinda a las mujeres una base, pero su capacidad para convertir esa base en logros reales depende de su capacidad para actuar. Esta capacidad está fuertemente influenciada por su educación y por cuánto tiempo han formado parte de la comunidad. Los investigadores concluyen que, si bien las microfinanzas son una herramienta vital, funcionan mejor cuando se combinan con un apoyo continuo que ayude a las mujeres a construir las habilidades y la confianza necesarias para navegar sus desafíos específicos. Para que los programas tengan éxito realmente en lugares como Southville 7, deben mirar más allá de simplemente entregar préstamos y enfocarse en fortalecer la capacidad de las mujeres para convertir esos recursos en un cambio duradero para sus familias.

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