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📄 ciencias de la Tierra

Chronostratigraphic Evaluation of the Late Cretaceous-Recent Sediments in Parts of Calabar Flank

Este estudio utiliza análisis bioestratigráficos y paleontológicos de alta resolución de datos de afloramientos para establecer las edades cronoestratigráficas de las formaciones sedimentarias del Cretácico Tardío al Reciente en el Flanco de Calabar, que van desde la Formación Awi del Aptiano-Albiano hasta la Formación Benin del Mioceno Tardío-Plioceno Temprano.

Autores originales: A. G Essien, S.O Onyekuru, S. I Ibeneme, D.O Ikoro, K.D Opara, N.D Enyioko

Publicado 2026-10-23
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: A. G Essien, S.O Onyekuru, S. I Ibeneme, D.O Ikoro, K.D Opara, N.D Enyioko

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Bajo la superficie de la Tierra, capas de roca y sedimento actúan como una vasta y silenciosa biblioteca. Cada capa cuenta la historia de un momento específico en el tiempo, preservando los restos de la vida antigua y las condiciones bajo las cuales vivieron. Al leer estas capas, los geólogos pueden reconstruir la historia de nuestro planeta, comprendiendo cómo derivaron los continentes, cómo subieron y bajaron los océanos y cómo evolucionó la vida a lo largo de millones de años. Este proceso, conocido como estratigrafía, depende en gran medida del hallazgo de fósiles específicos: restos de organismos que vivieron durante un periodo corto y bien definido. Estos fósiles sirven como marcadores temporales precisos, permitiendo a los científicos datar las formaciones rocosas con gran exactitud. En la parte sureste de Nigeria, una región conocida como el Flanco de Calabar, esta biblioteca está expuesta en la superficie, ofreciendo una mirada rara y directa a las rocas sedimentarias depositadas desde el Cretácico Tardío hasta el presente. Comprender la cronología de estas rocas es crucial no solo para reconstruir la historia geológica de África, sino también para localizar potenciales recursos energéticos ocultos en ellas.

Un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica Federal de Owerri dirigió recientemente su atención a esta región específica para crear una cronología de alta resolución de su historia geológica. Su objetivo era ir más allá de las estimaciones generales y precisar las edades exactas de las diferentes capas de roca encontradas allí. Se centraron en el Flanco de Calabar, una cuenca sedimentaria que se asienta en un ángulo recto con respecto a las principales líneas de falla de la cercana Fosa de Benue. Esta área ha sido durante mucho tiempo objeto de debate entre los geólogos, con nombres y edades conflictivas asignadas a las mismas capas de roca. Para resolver estas incertidumbres, el equipo viajó a varios afloramientos a lo largo de las principales carreteras, incluyendo las rutas Calabar-Ikom y Calabar-Itu, recolectando muestras frescas de roca y sedimento suelto. Examinaron estas muestras bajo microscopios, buscando dos tipos distintos de fósiles microscópicos: diminutos organismos con concha llamados foraminíferos y granos de polen y esporas de plantas microscópicas conocidos como palinomorfos. Al identificar qué especies estaban presentes en cada capa, los investigadores pudieron asignar una edad geológica específica a las rocas, calibrando efectivamente la cronología local con los estándares globales.

El estudio reveló una secuencia de eventos clara y detallada que se extiende a lo largo de millones de años. Las rocas más antiguas que examinaron pertenecen a la Formación Awi, una capa de arenisca y conglomerado que se asienta directamente sobre la roca del basamento antiguo de la región. Los investigadores descubrieron que esta formación, que fue depositada en un entorno de ríos y costas poco profundas, data de un tiempo entre las etapas Aptiano y Albiano, aproximadamente hace 125 a 100 millones de años. Avanzando en la línea de tiempo, encontraron la Caliza de Mfamosing, una formación rocosa gruesa y cavernosa que se formó en un mar poco profundo. La presencia de fósiles microscópicos específicos en esta caliza confirmó que fue depositada durante la etapa Albiano Medio, hace unos 103 a 96 millones de años. Esta caliza es notable por sus extensos sistemas de cuevas, que fueron formados posteriormente por la acción disolvente del agua sobre la roca.

A medida que los investigadores avanzaban hacia las capas más jóvenes, analizaron la Lutita de Ekenkpon, una unidad rocosa oscura y fangosa que se formó en un entorno marino más profundo. Los fósiles encontrados aquí, que incluyen una mezcla de organismos microscópicos flotantes y de fondo, apuntaron a un tiempo entre las etapas Cenomaniense y Turoniense Temprano, aproximadamente hace 100 a 90 millones de años. Por encima de esto se encuentra la Margas de New Netim, otro depósito marino que el equipo dató en las etapas Turoniense Tardío y Coniaciano. La siguiente capa importante, la Lutita de Nkporo, representa un retorno a condiciones de océano profundo durante las etapas Campaniano Tardío y Maastrichtiano, aproximadamente hace 83 a 66 millones de años. Los fósiles en esta capa, particularmente un tipo específico de concha planctónica, ayudaron a los investigadores a confirmar que estos sedimentos fueron depositados justo antes del evento de extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios. Finalmente, el equipo examinó las rocas más jóvenes de la secuencia, la Formación de Benin. Estas son las Arenas de la Llanura Costera, que se asientan sobre todas las capas más antiguas. A diferencia de los depósitos de mar profundo que se encuentran debajo, estas arenas se formaron en un entorno no marino, y los fósiles vegetales encontrados en ellas indicaron una edad que oscila entre el Mioceno Tardío y el Plioceno Temprano, un periodo mucho más reciente que abarca aproximadamente de 11 a 3 millones de años atrás.

La importancia de este trabajo radica en su capacidad para traer orden a un rompecabezas geológico complejo. Mediante el uso de una combinación de fósiles animales y vegetales microscópicos, los investigadores pudieron asignar edades precisas a formaciones rocosas que anteriormente habían sido objeto de confusión y debate. Confirmaron que las capas de roca en el Flanco de Calabar siguen una progresión lógica desde antiguos sistemas fluviales hacia mares poco profundos, luego a océanos profundos y, finalmente, de regreso a entornos terrestres. Esta cronología detallada no solo clarifica la historia geológica del sureste de Nigeria, sino que también proporciona un marco confiable para futuras exploraciones. Con una comprensión clara de cuándo y cómo se formaron estas rocas, los científicos y gestores de recursos pueden predecir mejor dónde podrían encontrarse recursos valiosos, como el petróleo y el gas, dentro de la cuenca. El estudio demuestra que incluso en áreas donde el registro rocoso es fragmentado, el análisis cuidadoso de la vida microscópica puede revelar la gran narrativa del pasado de la Tierra, convirtiendo piedras dispersas en una historia coherente de nuestro planeta.

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