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🔬 condensed matter

Criticality of the viscous to inertial transition near jamming in non-Brownian suspensions

Mediante simulaciones del Método de Elementos Discretos, este estudio demuestra que la transición de espesamiento por cizallamiento viscoso a inercial en suspensiones densas, no brownianas y sin fricción cerca del punto de atascamiento, está gobernada por una escala de longitud microestructural divergente que provoca que la tasa de cizallamiento característica de la transición desaparezca a medida que la fracción de volumen se aproxima al límite de atascamiento.

Autores originales: Nishanth Murugan, Donald Koch, Sarah Hormozi

Publicado 2026-07-16
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Nishanth Murugan, Donald Koch, Sarah Hormozi

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina un mundo donde las reglas de cómo fluyen las cosas cambian dependiendo de qué tan rápido las empujas. Este es el fascinante reino de la dinámica de fluidos, centrándose específicamente en las "suspensiones": mezclas donde diminutas partículas sólidas flotan en un líquido, como arena en agua o chispas de chocolate en leche. Usualmente, pensamos en los fluidos como algo fluido (como el agua) o espeso (como la miel), pero estas mezclas llenas de partículas pueden ser complicadas. A veces, si las agitas lentamente, actúan como un líquido normal. Pero si las agitas rápido, pueden volverse repentinamente rígidas, casi como un sólido. Este fenómeno se llama "espesamiento por cizalladura". Los científicos están obsesionados con entender exactamente cuándo y por qué ocurre este cambio, porque afecta a todo, desde cómo procesamos el cemento y la cerámica hasta cómo predecos eventos naturales peligrosos como deslaves y avalanchas. El gran misterio ha sido: ¿cuál es el exacto "límite de velocidad" donde el fluido decide dejar de ser fluido y empezar a actuar como un sólido? ¿Es un número fijo, o cambia dependiendo de qué tan amontonadas estén las partículas?

En este estudio, los investigadores Nishanth Murugan, Donald Koch y Sarah Hormozi de la Universidad de Cornell utilizaron poderosas simulaciones por computadora para resolver una pieza de este rompecabezas. Se centraron en un tipo específico de mezcla: suspensiones densas de partículas que no se pegan entre sí (sin fricción) y que son demasiado grandes para ser agitadas por el calor (no brownianas). Piensa en ellas como una pista de baile abarrotada donde los bailarines llevan trajes resbaladizos y no pueden chocar entre sí. El equipo quería encontrar el momento preciso en que la pista de baile pasa de un deslizamiento suave a una multitud caótica y tumultuosa.

Sus simulaciones revelaron que no existe un único límite de velocidad universal para esta transición. En cambio, el "límite de velocidad" depende enteramente de qué tan empaquetada esté la pista de baile. A medida que las partículas se acercan al punto donde están completamente atascadas y no pueden moverse en absoluto (un estado llamado "atascamiento" o jamming), la velocidad requerida para activar el comportamiento de endurecimiento cae casi a cero. En otras palabras, cuanto más amontonado está el sistema, más fácil es convertir el fluido en un sólido.

Los autores descubrieron que esto sucede debido a una estructura oculta y creciente dentro de la mezcla. A medida que las partículas se amontonan, comienzan a formar cúmulos gigantes y temporales que actúan como una sola unidad masiva. El tamaño de estos cúmulos crece cada vez más a medida que el sistema se acerca al atascamiento. Los investigadores encontraron que la transición de "fluido" a "rígido" es en realidad desencadenada por la inercia (el impulso) de estos gigantescos cúmulos, no solo por las partículas individuales. Lo demostraron al mostrar que el tamaño de estos cúmulos y la velocidad a la que el fluido se endurece siguen el mismo patrón matemático.

Curiosamente, el artículo argumenta en contra de la idea de que esta transición sea controlada por el tamaño de una sola partícula o una fuerza fija. En sistemas donde las partículas tienen fricción (como la arena rugosa), la transición ocurre a una velocidad diferente y constante. Pero para estas partículas suaves y resbaladizas, la transición es "crítica", lo que significa que está profundamente ligada al amontonamiento del sistema. El estudio sugiere que, a medida que te acercas al punto de atascamiento, una "escala de longitud" (una medida de qué tan grandes se vuelven estos cúmulos) crece infinitamente, haciendo que el sistema sea increíblemente sensible incluso al más mínimo empujón.

Los investigadores utilizaron un método llamado Método de Elementos Discretos (DEM), que es como un videojuego súper preciso donde calculan las fuerzas entre millones de partículas. Simularon versiones en 2D y 3D de estos sistemas abarrotados. Sus resultados mostraron que el "número de Stokes" (una forma elegante de medir el equilibrio entre la viscosidad del fluido y el impulso de las partículas) cae a cero cuando la fracción de volumen se aproxima al límite de atascamiento. Encontraron que el tamaño de los cúmulos crece de acuerdo con una ley de potencia específica, con un exponente de aproximadamente 0.79 en 2D y 0.84 en 3D.

Al probar cómo cambiaban los resultados al hacer la caja de simulación más pequeña o más grande, confirmaron que estos gigantescos cúmulos realmente existen y son la clave de la transición. Si la caja de simulación era más pequeña que el cúmulo, los resultados cambiaban, probando que el cúmulo intentaba "atravesar" las paredes. Esto confirmó que la transición es un evento no local, lo que significa que lo que sucede en una parte del fluido depende de lo que está sucediendo lejos, conectado por estas estructuras masivas e invisibles.

En resumen, el artículo sugiere que, para las partículas suaves y amontonadas, el cambio de líquido a sólido no se trata de los bailarines individuales; se trata de la formación de una multitud masiva e invisible que crece hasta que toma control de toda la habitación. Este conocimiento ayuda a los científicos a comprender que, cerca del punto de atascamiento, las reglas del flujo se vuelven críticas y dependen de estas estructuras crecientes, allanando el camino para mejores teorías sobre cómo se comportan estos materiales complejos.

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