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Period Poverty and Menstrual Hygiene Management Among Adolescent Schoolgirls in the Northern Himalayas of India: A Cross-Sectional Study from Ladakh

Este estudio transversal de 310 adolescentes escolares en Ladakh, India, revela que, a pesar de contar con un conocimiento adecuado sobre la menstruación, la pobreza menstrual sigue siendo generalizada, con casi un 59% de las participantes careciendo de acceso a productos asequibles y casi un 40% experimentando ausentismo escolar debido a desafíos relacionados con la menstruación.

Autores originales: Mohd Rafee, Saket Kushwaha, Tsewang Dolma, Jigmat Tsomo, Jamila Banoo, Stanzin Khenrab, Tsering Lanzes

Publicado 2026-07-23
📖 8 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Mohd Rafee, Saket Kushwaha, Tsewang Dolma, Jigmat Tsomo, Jamila Banoo, Stanzin Khenrab, Tsering Lanzes

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina el cuerpo humano como una ciudad bulliciosa. Dentro de esta ciudad, hay proyectos de construcción mensuales—naturales, necesarios y completamente normales. Para unos 1.800 millones de personas en todo el mundo, esta "construcción" es la menstruación. Pero al igual que cualquier ciudad, si las carreteras están bloqueadas, la basura no se recoge o los trabajadores no pueden permitirse las herramientas que necesitan, todo el sistema se detiene. Aquí es donde entra un concepto llamado "pobreza menstrual". No se trata solo de ser pobre; se trata de una tormenta perfecta de problemas: no tener suficiente dinero para compresas seguras, carecer de agua limpia para lavarse, no tener un baño privado o sentir demasiada vergüenza para hablar de ello. Cuando estas barreras se acumulan, no solo causan incomodidad; pueden mantener a las niñas fuera de la escuela, enfermarlas y robarles su confianza. Los científicos han estado estudiando esto en ciudades y llanuras durante mucho tiempo, pero hay un enorme y gélido vacío en el mapa: las altas y congeladas montañas del Himalaya. Nadie sabía realmente qué estaba pasando allí, donde las carreteras se cierran durante meses en invierno y el sol es brillante pero el aire es gélido.

Esta es la historia de un nuevo estudio que realizó una travesía hacia esas montañas de gran altitud de Ladakh, India, para ver cómo las adolescentes gestionan sus periodos. Los investigadores, un equipo de la Universidad de Ladakh, querían saber: ¿Saben estas niñas lo que está pasando con sus cuerpos? ¿Tienen los suministros adecuados? ¿Y están perdiendo clases por ello? Entrevistaron a 310 niñas de escuelas gubernamentales en los distritos de Leh y Kargil. Lo que encontraron fue un cuento de dos mundos. Por un lado, las niñas eran increíblemente inteligentes respecto a sus cuerpos; casi todas sabían que la menstruación era natural y que mantener la limpieza era importante. Por otro lado, su realidad diaria era una lucha contra el frío y el costo de la vida. El estudio revela que, incluso cuando sabes cómo gestionar tu periodo, puedes seguir atrapada por la "pobreza menstrual" si los suministros son demasiado caros o si los baños de la escuela no tienen un lugar para desechar las compresas usadas. Resulta que, en estos remotos y congelados valles, el mayor enemigo no es la falta de conocimiento, sino la falta de productos asequibles y de un lugar para desecharlos de forma segura, todo ello mientras lidian con dolores punzantes que las mantienen fuera de clase.

La Investigación de Gran Altitud

Los investigadores se propusieron explorar el "Himalaya Septentrional", un lugar tan alto y frío que a menudo se le llama un "desierto frío". Imagina un paisaje donde las carreteras son como puentes que se lavan por la nieve durante la mitad del año, cortando los pueblos del resto del mundo. En este entorno, el equipo encuestó a 310 escolares, la mayoría de entre 12 y 21 años. Les hicieron preguntas sobre todo, desde su vida familiar hasta sus hábitos de baño, utilizando una lista de verificación especial para ver si las niñas experimentaban "pobreza menstrual".

La Brecha de Conocimiento vs. La Brecha de Realidad
La primera gran sorpresa fue cuánto sabían realmente las niñas. El estudio encontró que el 70,0 % de las niñas tenían un "buen conocimiento" sobre la menstruación. Casi todas ellas (97,7 %) entendían que su periodo era una parte natural de la vida, no una maldición o una enfermedad. Sabían cómo mantenerse limpias y que una mala higiene podía provocar infecciones. Era como un aula donde todos habían estudiado el libro de texto perfectamente.

Sin embargo, saber el libro de texto no significa que puedas permitirte los suministros. Aquí es donde entró en juego la "pobreza menstrual". El estudio definió la pobreza menstrual como tener dos o más de estos problemas: no poder conseguir compresas cuando las necesitas, usar tela vieja porque no puedes permitirte compresas, pensar que las compresas son demasiado caras o perder clases debido a tu periodo. ¿El resultado? El 58,7 % de las niñas del estudio experimentaba pobreza menstrual. Eso es más de la mitad. Aunque el 94,2 % de las niñas utilizaban compresas sanitarias (ya sea solas o mezcladas con tela), casi la mitad de ellas (44,2 %) admitió haber usado tela específicamente porque no podía permitirse las compresas.

El Precio de una Compresa
¿Por qué ocurría esto si casi todas usaban compresas? La respuesta era sencilla: el dinero. Las niñas vivían en un lugar donde los suministros son difíciles de conseguir, especialmente en invierno. El 68,7 % de las niñas dijo que las compresas les parecían caras, y el 27,1 % dijo que no tenían acceso fiable a ellas cuando las necesitaban. Es como intentar comprar una entrada para un concierto que siempre está agotado y cuesta el doble del precio habitual porque la tienda está lejos. La mayoría de las niñas (93,9 %) tenía que comprar las compresas en tiendas locales con su propio dinero, con muy poca ayuda del gobierno o de organizaciones benéficas.

El Problema del Baño Escolar
El estudio también analizó las escuelas, que deberían ser refugios seguros. Aunque la mayoría de las escuelas tenían baños separados para las niñas (90,6 %) y agua (89,0 %), había una pieza importante que faltaba: un lugar para tirar las compresas usadas. Solo el 41,0 % de las niñas asistían a escuelas que contaban con una instalación de eliminación de residuos menstruales. El otro 59,0 % no tenía un lugar seguro para desecharlas. Esta falta de un "cubo de basura" para las compresas era un problema grave. El estudio encontró que las niñas en escuelas sin estas instalaciones tenían, de hecho, mejores hábitos de higiene personal, pero esto fue una confusión causada por el hecho de que las niñas del distrito de Leh (que tenían mejores hábitos generales) resultaron estar en escuelas sin contenedores de eliminación. Cuando los investigadores ajustaron esto, descubrieron que tener una instalación de eliminación adecuada seguía siendo un factor clave para ayudar a las niñas a gestionar bien sus periodos.

Perder Clases
El hallazgo más desgarrador fue sobre la asistencia escolar. El 39,4 % de las niñas dijo que había faltado a clase debido a su periodo. Pero aquí está el giro: no se debía principalmente a que se les acabaran las compresas. La razón principal era el dolor. El 57,7 % de las niñas que faltaron a clase dijeron que fue por dolor menstrual (cólicos). De hecho, el 89,0 % de todas las niñas reportó algún nivel de dolor de periodo, pero muy pocas (13,9 %) fueron al médico o tomaron medicación para ello. La mayoría simplemente se quedaba en casa y sufría.

Reglas Culturales
El estudio también analizó las "reglas" que debían seguir. Cerca del 52,3 % de las niñas dijo que enfrentaba restricciones durante su periodo. Pero a diferencia de otras partes de la India donde las niñas podrían tener prohibido entrar en la cocina, aquí las restricciones eran casi totalmente de carácter religioso. El 98,1 % de las restricciones consistía en la prohibición de entrar en espacios religiosos. Era un tipo de barrera diferente, arraigada en la cultura local y las creencias espirituales del Himalaya.

Lo que esto significa para el futuro

Los investigadores concluyeron que en Ladakh, el problema no es que las niñas no sepan qué hacer; lo saben perfectamente. El problema es que la "infraestructura" de sus vidas está rota. Necesitan compresas asequibles, las escuelas necesitan cubos de basura seguros para ellas y necesitan ayuda para gestionar su dolor para que no tengan que faltar a clase.

El estudio sugiere que si el gobierno y las escuelas quieren ayudar, no deberían limitarse a dar más clases sobre los periodos (ya que las niñas ya conocen los hechos). En su lugar, deben arreglar la cadena de suministro para que las compresas sean más baras y fáciles de conseguir, construir mejores baños escolares con contenedores de eliminación y enseñar a las niñas cómo manejar su dolor. Los autores enfatizan que estos cambios son esenciales para proteger la salud y la educación de las niñas en uno de los lugares más remotos y extremos de la Tierra. También señalaron que este estudio fue solo el comienzo —una instantánea de un lugar muy difícil de alcanzar— y que se necesita más investigación para comprender el panorama completo, especialmente para las niñas que ni siquiera están en la escuela. Pero por ahora, el mensaje es claro: el conocimiento es poder, pero sin herramientas asequibles y un lugar seguro para usarlas, ese poder no puede aprovecharse plenamente.

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