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Professionalism as a developmental competency: insights from workplace-based assessment in Brazilian pediatric residency

Este estudio demuestra la viabilidad del uso de la versión brasileña del Ejercicio de Mini-Evaluación de Profesionalismo (P-MEX) para evaluar a residentes de pediatría, revelando que el profesionalismo es una competencia de desarrollo que varía a través de los dominios y los años de formación en lugar de ser un atributo estable.

Autores originales: Mariana Holdefer, Cláudia Sena, Edna Pereira, Alessandra Naghettini

Publicado 2026-09-03
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Autores originales: Mariana Holdefer, Cláudia Sena, Edna Pereira, Alessandra Naghettini

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el mundo de la medicina, ser un médico hábil implica más que solo memorizar la anatomía o saber qué pastilla trata qué enfermedad. Requiere un conjunto profundo de valores y comportamientos conocidos como profesionalismo. Este concepto incluye cómo un médico escucha a un paciente, respeta los deseos de una familia, admite cuando no sabe la respuesta y gestiona su tiempo bajo presión. A diferencia de una técnica quirúrgica que puede practicarse en un modelo hasta que sea perfecta, el profesionalismo es una cualidad viva que cambia dependiendo de la situación y crece a medida que el médico gana experiencia. Debido a que es tan personal y dependiente del contexto, es notoriamente difícil de medir. No se puede evaluar con un examen de opción múltiple. En su lugar, los educadores deben observar a los médicos en el mundo real, en medio de la atención real al paciente, para ver si estos valores realmente están echando raíces. Esto es especialmente crítico en pediatría, donde los médicos cuidan de niños que no pueden hablar por sí mismos y deben navegar relaciones complejas con padres preocupados y grandes equipos médicos.

Un equipo de investigadores en Brasil se propuso comprender cómo ocurre este crecimiento profesional durante la formación de la residencia pediátrica. Se centraron en un grupo específico de veintisiete médicas en formación en un hospital de enseñanza en Goiás. Estas residentes estaban en su primer, segundo o tercer año de formación, cuidando de recién nacidos en una unidad neonatal. Los investigadores querían ver si el profesionalismo mejoraba a medida que las residentes ganaban más experiencia, o si se mantenía igual. Para hacer esto, utilizaron una herramienta llamada Ejercicio de Mini-Evaluación de Profesionalismo, o P-MEX. Esta es una lista de verificación estructurada que los supervisores capacitados utilizan para observar a las residentes durante su trabajo diario. Después de observar a una residente interactuar con un paciente o una familia, el supervisor completa el formulario e inmediatamente le da retroalimentación a la residente. La herramienta analiza cuatro áreas principales: cómo la doctora conecta con el paciente, cómo reflexiona sobre sus propias acciones, cómo gestiona su tiempo y cómo trabaja con otros miembros del personal médico.

El estudio encontró que, en promedio, las residentes se comportaban de manera profesional. Obtuvieron buenas puntuaciones en todos los ámbitos, demostrando que podían escuchar, mostrar respeto y mantener límites apropiados. Sin embargo, los investigadores descubrieron algo sorprendente cuando analizaron más de cerca los diferentes años de formación. Las residentes de tercer año, que eran las más experimentadas y tenían la mayor responsabilidad, en realidad obtuvieron puntuaciones más bajas que las residentes de primer y segundo año en un área específica: la gestión del tiempo. Mientras que las residentes más nuevas gestionaban sus horarios de manera efectiva, las residentes de último año tenían más dificultades con la puntualidad y la realización de tareas a tiempo. Esta diferencia no se observó en cómo trataban a los pacientes o cómo trabajaban con sus colegas; esas habilidades se mantuvieron estables a lo largo de la formación. El estudio también encontró que el tipo de facultad de medicina a la que asistió una residente, ya fuera pública o privada, no afectó sus puntuaciones, como tampoco lo hizo su edad.

Este resultado puede parecer contraintuitivo al principio, ya que uno esperaría que un médico mejore en todo a medida que gana más experiencia. Los investigadores sugieren que esta caída en las puntuaciones de gestión del tiempo no es una señal de fracaso, sino una señal de un cambio de rol. A medida que las residentes avanzan hacia su último año, asumen cargas más pesadas. Ya no están solo aprendiendo; están liderando equipos, supervisando a médicos novatos, tomando decisiones complebles para bebés críticamente enfermos y gestionando el peso emocional de casos difíciles. El caos de una unidad neonatal concurrida, con sus emergencias impredecibles y la necesidad de coordinar a muchas personas, hace que la gestión estricta del tiempo sea mucho más difícil de lograr. Las residentes de último año no están siendo menos profesionales; simplemente están navegando un entorno mucho más complejo y exigente. Su lucha con el reloj refleja la realidad de su mayor responsabilidad más que una falta de habilidad.

El estudio confirma que el profesionalismo no es un rasgo fijo que un médico tiene o no tiene. En cambio, es una competencia de desarrollo que cambia y evole conforme el rol del médico cambia. El hecho de que las residentes de tercer año obtuvieran puntuaciones más bajas en la gestión del tiempo sugiere que las presiones de la antigüedad pueden desafiar incluso a las aprendices más dedicadas. Los investigadores enfatizan que herramientas como el P-MEX son valiosas no solo para calificar, sino para aprender. Al observar a las residentes en situaciones reales y darles retroalimentación inmediata, los educadores pueden ayudarlas a reflexionar sobre estos desafíos. Este proceso ayuda a los médicos a comprender que el profesionalismo es un viaje continuo de adaptación. El estudio concluye que, si bien estas residentes están cumpliendo con los estándares que se esperan de ellas, su identidad profesional aún se está formando, moldeada por el peso creciente de las responsabilidades que cargan. Futuros estudios deberán seguir a los médicos durante un período más largo para ver cómo se mantienen estos patrones a medida que pasan de la formación a la práctica independiente.

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